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Jorge A. Meléndez
Jorge A. Meléndez
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15 Julio 2017 04:00:00
Las tres eses. Short. Simple. Stupid
Perdón por usar inglés en el título, pero suena mejor “las 3 eses” que CSE (corto, simple, estúpido). Bueno, pero cualquiera que sea el idioma, estas tres letras parecen definir nuestra era.

La explosión informativa aunada a la hiperconectividad crea un coctel peligroso que provoca que “inmediatez + superficialidad” casi siempre le ganen a “reflexión + profundidad”.

Una combinación buenísima para el chisme y el humor (memes, cotorreo, videos, etc.), pero mortal para cualquier sociedad.

Es triste cuando, por ejemplo, ves a personas preparadas defender a Trump (como un amigo que vive en Atlanta) y burlarse cuando al discutir les sugieres opciones para profundizar sobre temas con datos y análisis.

“Ya me vas a recomendar otro libro. Ja ja ja”, dice.

Pues sí. Aunque no les guste. No todo se puede entender con 141 caracteres. A veces hay que leer un libro o un reporte detallado. Si no, se corren por lo menos 3 riesgos:

1. Privilegiar “creencias sobre datos”.

Le doy un ejemplo del 2016: la increíble conclusión del político republicano Newt Gingrich al platicar con una conductora de CNN que le daba datos del FBI sobre cómo las estadísticas criminales en Estados Unidos habían bajado, contrario a lo dicho por Trump en su campaña. Exasperado, concluye Gingrich: “los liberales usan esa magia de las estadísticas del FBI, pero la gente siente otra cosa. Yo me quedo con lo que siente la gente, tú quédate con los teóricos”. ¿La magia de las estadísticas? ¿Teóricos? Una locura. Vea este diálogo en nuestros sitios, da escalofríos.

2. Tomar malas decisiones por estar “mal informado”.

Ni modo, regreso a Trump, que en enero presumía en una entrevista: “A mí me gustan los bullets, denme la menor información posible. No necesito reportes de 200 páginas”. Por eso al magnate no le gustan los briefings de inteligencia y sus allegados le preparan todo “resumidito y con gráficas”. Ufff, qué miedo: así se informa (y decide) el hombre más poderoso del planeta. Ah, pero el Presidente naranja explica por qué no hay problema: “No necesito que me digan todo. ¿Sabes? Soy muy inteligente”.

3. Diseminar y amplificar “fake news” (FN).

Cuando no se discriminan las fuentes de información es muy fácil dejarse engañar por notas falsas. Si esto le pasa a una persona común y corriente, el daño es mínimo. Pero alguien poderoso puede causar mucho mal: provocar encono masivo, apoyo a estrategias equivocadas, etc. Alex Jones, dueño del infame “InfoWars” y promotor de las teorías de conspiración más ridículas admite: “es increíble que diga algo aquí y que en horas Trump repita lo mismo”. ¡Madre mía!

El internet juega un rol relevante en el coctel SSS. Es un arma poderosa de progreso, pero también de desinformación y superficialidad. Como dice estupendamente el conductor Bill Maher: “la supercarretera informativa se convirtió en el bulevar de la mentira”.

Seguramente habrá simpatizantes de Trump que no son irreflexivos o superficiales. Quizá el problema es que usan datos “alternativos” de fuentes poco confiables. Estamos inundados de “fake news” disfrazadas de seriedad. ¿Qué hacer?

a) Ser selectivo en las fuentes. Privilegiar medios profesionales de buena reputación (como los nuestros).

b) Antes de “compartir algo muy cotorro, por si las dudas”, consultar algún medio serio. ¿No está en ninguno? Triple contra sencillo: FN.

c) Revisar la ortografía de las notas. A veces las FN están mal escritas. Otro tip: abusan del uso de MAYÚSCULAS.

d) Utilizar sitios como http://www.tineye.com para verificar si una foto es auténtica. ¿Es demasiado espectacular? Puede ser falsa.

Mi recomendación final es muy lógica: en asuntos complejos hay que buscar distintos puntos de vista. Comparar. Tomarse el tiempo para formar un juicio razonado.

En nuestra era los más educados debemos contribuir para detener el tsunami SSS porque los prospectos de una sociedad irreflexiva siempre serán muy sombríos, ¿no cree?

Posdata: el 3 de marzo, al analizar un posible juicio político a Trump, escribí: “creo que el asunto de Rusia está lejos de haber acabado”. El tiempo me está dando la razón. Y falta todavía. Pronóstico: los contactos fueron desde mucho antes y creo que Trump sabía. Al tiempo.

En pocas palabras.

“Las cosas no son siempre tan sencillas como blanco y negro”, Doris Lessing, escritora británica.
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