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Vicente Bello
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01 Junio 2018 04:00:00
Legislativo por las ramas, evitando las raíces
A pesar de que el Congreso de la Unión es como un acorazado, mantiene hoy sus cañones apagados. Es decir, su función de control político solo lo usa para posicionarse en torno de asuntos que no impliquen la lucha por el poder presidencial.

Nada dice, verbigracia, de la línea delgada sobre la cual caminan los empresarios más ricos del país en su ataque contra Andrés Manuel López Obrador. Tampoco nada dice de los atisbos de guerra comercial entre Estados Unidos y México y Canadá.

Diputados y senadores sOlo observan, como si no tuvieran facultades y funciones que los obligan a inmiscuirse de inmediato en estos asuntos públicos graves para la vida del país.

Nadie, en lo que va de la semana, ha dicho absolutamente nada sobre la guerra epistolar que sostienen los Larrea, los Bailleres y otros empresarios de la runfla empresarial más alta del país contra el candidato de Morena.

Diputados y senadores no hacen nada por recordar que una guerra epistolar así, como la que han arreciado Larrea y Bailleres (presionan a sus miles de trabajadores para que voten en contra de Amlo), ocurrió en los prolegómenos de la elección presidencial de 2006 y 2012.  

Cartas todas, punzantes, filosas, contra López Obrador, a quien desde entonces miraban como enemigo de sus intereses económicos y políticos.

Un antecedente que tampoco han querido ver los diputados y senadores mexicanos, por estos días, es aquel suceso que acaeció en Chile en 1974, cuando el empresariado chileno echó mano de una guerra epistolar contra el entonces presidente Salvador Allende, quien semanas después de ese carteo infame fue asesinado.

Las cartas de los Larrea, los Bailleres y otros, no son un buen síntoma de salud pública del país. Y sin embargo, los diputados y senadores callan. Nadie se pronuncia en contra de esta guerra sucia atroz, con la que el régimen combate contra un López Obrado que está en fuga: Entre los 26 y 30 puntos porcentuales de distancia lo están colocando respecto de su más cercano competidor.

Apenas si el Congreso ha estado retomando, de refilón, los temas que le brincan a la vera del camino. Como ha sido el asesinato del periodista tamaulipeco Héctor González Antonio, hecho terrible que dio pie para que el Pleno de la Comisión Permanente no solo lo condenara, sino que también evocara el asesinato del periodista sinaloense Javier Valdez Cárdenas, impune todavía a un año de que ocurrió.

De Héctor González, sin investigación todavía de por medio, solo se sabe que fue golpeado hasta que murió. Y de Javier Valdez se recuerda que fue muerto a tiros a plena luz del día, hecho brutal que evocó, por la manera que sucedió, la manera como mataron a Manuel Buendía en 1986, en un estacionamiento de Insurgentes, de la Ciudad de México.

En la sesión de la Permanente del pasado miércoles, la senadora Angélica de la Peña Gómez dijo a propósito de los asesinatos de estos dos periodistas:

“Ciertamente, estamos ante un poco más de un año ya del asesinato de Javier Valdez.

“Hacer un recuento de las distintas situaciones onerosas que sufren las periodistas, los periodistas en nuestro país no es algo que nos aliente venir hablar aquí en esta tribuna.

“En un recuento muy rápido encontraremos que son más de 136 periodistas asesinados en nuestro país, en lo que va del siglo. Datos que reflejan un Estado casi como si estuviéramos en guerra, pero no estamos en guerra.

“Si a esto le sumamos las desapariciones forzadas, los asesinatos y persecuciones a defensoras y defensores de derechos humanos, si atendemos a todos lo que nos señala la Comisión Nacional de los Derechos Humanos sobre desplazamiento forzoso interno, además; ejecuciones extrajudiciales, tortura generalizada en distintas instancias del Estado y, por supuesto, hacer un recuento del hostigamiento, el desprestigio, robo de información, amenaza de muerte, finalmente asesinato y desaparición forzada que sufren quienes se dedican precisamente a la labor periodística y a ser defensoras, defensores de derechos humanos, encontraremos que estamos ante una situación muy complicada para el país.

“Este año, así como va, seguramente será el año más violento de los últimos 21 años, así como va ahorita; estos meses del 2018 van a superar al 2017 que fue el año más violento en los últimos 20 años.

“Y hoy nos encontramos además con una terrible noticia a un año del asesinato de Javier Valdez Cárdenas, también del asesinato de Héctor González Antonio.

“Desde esta tribuna nos solidarizamos con Grupo Imagen y con Excélsior, por el asesinato de este integrante importante de su medio.

“Además, es importante también poner en esta tribuna el último comunicado del alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, el alto comisionado que desde Ginebra ha señalado que les preocupa que México no garantice que sus calles, que sus carreteras, que los caminos sean seguros para el país.

“Y justamente lo hace a partir, por desgracia, de un fenómeno también en el estado de Tamaulipas, que no es distinto, por desgracia, a lo que acontece en los estados de la frontera, pero también, por desgracia, no acontece prácticamente en todo el país.

“Resaltó el Alto Comisionado su preocupación respecto de familias que han emprendido sus propias búsquedas, de la desaparición de distintas personas, que además han sido, según se establece en el propio comunicado, por los propios dichos de testigos, desaparecidas por elementos de un grupo de seguridad federal; después se encontraron los vehículos quemados y se identificaron los uniformes”.

Sí. Hablaban. Pero sin ir a las raíces.
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