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Denise Maerker
Denise Maerker
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09 Febrero 2011 05:07:17
Legitimidad usurpada
El gobierno lleva años confundiendo

Al ocupar la imagen de la marcha ocurrida el 27 de junio de 2004, el gobierno de Felipe Calderón trata de legitimar su guerra contra el crimen organizado, con lo cual engaña

¿Usted salió vestido de blanco el domingo 27 de junio del 2004 para exigirles a todos los gobiernos que se hicieran cargo del aumento de la inseguridad? Es probable, porque las cifras de ese día hablan de una manifestación de por lo menos medio millón de personas.

¿Estaba usted pidiéndole al Gobierno que le declarara la guerra al crimen organizado y que sacara al Ejército a las calles? Obviamente no, pero es lo que está diciendo el gobierno de Felipe Calderón.

En un cuadernito de 44 páginas escrito en inglés y repartido muy cuidadosamente entre gente que importa en los Estados Unidos, con el título: “La lucha de México por la seguridad, acciones y logros”, el Gobierno narra lo que –según ellos– desencadenó la lucha por la seguridad y que ha llevado a la captura de 37 de los delincuentes más buscados y a más de 30 mil muertos.

La narración empieza con lo que llaman el contexto y consiste en tres fotografías: la primera, una imagen aérea de avenida Reforma ese 27 de junio con el Ángel a la mitad y el río de gente vestida de blanco; la otra, un acercamiento a unos manifestantes, y la tercera, el Zócalo totalmente repleto y blanco con la bandera ondeando. El mensaje es claro, ahí empezó todo.

Pero, ¿a qué todo se refieren? No hay duda, a la guerra de Calderón en contra del crimen organizado, porque de la manifestación del 2004 pasan a la explicación de los cárteles, sus divisiones y pleitos; esa parte la conocemos, y terminan con un recuento de éxitos, entre ellos la captura de los 37 más buscados.

¿Qué tiene que ver la marcha del 2004 con esa otra historia? Nada. Todos recordamos que lo que detonó la movilización del 2004 fue el horror provocado por el secuestro y asesinato de los hermanos Vicente y Sebastián Gutiérrez Moreno. En junio del 2004 nadie pensaba en el crimen organizado, la preocupación eran los secuestros, los secuestros exprés, los robos con violencia y en general la inseguridad pública.

Al usar la imagen de esa marcha el Gobierno se apropia de algo que no le pertenece, y engaña. Usurpa una legitimidad que nadie le dio. ¿De qué tamaño debe ser la necesidad de legitimarse que frente a los incautos se permiten tergiversar así los hechos?

El objetivo se consigue y quienes desconocen los hechos imaginan que millones salieron, o salimos, a la calle a pedirle al Gobierno que declarara la guerra contra las organizaciones criminales y que Calderón, como buen gobernante valiente y demócrata, nos escuchó y en eso andamos.

La verdad es que, porque le conviene, este gobierno lleva años confundiendo dos asuntos muy distintos que son la seguridad pública y la seguridad nacional. La primera es la que nos concierne en lo cotidiano, la de los robos y demás, y por la que se llenaron las calles en el 2004. La otra es la que amenaza al Estado por la penetración del crimen organizado en las instituciones policiacas, carcelarias y de justicia. La guerra de este Gobierno busca detener esa penetración y eso no se ha traducido, al menos no todavía, en una mejora de nuestras condiciones de seguridad, todo lo contrario. Entonces: no mientan y no nos usen.
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