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Cristina Orozco
Cristina Orozco
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16 Diciembre 2017 04:08:00
Ley de seguridad y este cuento se acabó
Se acabó la corta polémica sobre la Ley de Seguridad Interior que inició el pasado 30 de noviembre, aunque sabemos que desde que se concibió ya era un hecho.

En 15 días fue tema principal del país y sin haberse debatido debidamente, se envió el dictamen aprobado para revisión del Ejecutivo para su pronta promulgación. Los senadores y diputados, sordos y ciegos a cualquier razonamiento obedecen a su jefe. No al pueblo. Simplemente, descartaron las recomendaciones hechas por organismos internacionales de derechos humanos, académicos, intelectuales, sociedad civil organizada y de ciudadanos, quienes advierten los riesgos de legalizar esta ley bajo los términos establecidos.

La mera idea de militarizar al país debió de encender la furia ciudadana y detener ese proceso. No se hizo y seguro pagaremos las consecuencias. Adivino que esto tiene enredos electorales, deudas, presiones y,tratos con el extranjero, pero lo que queda claro que con sus modos de gobernar subyugan al país bajo un régimen totalitario.

¿Qué fue de la Iniciativa Mérida, la principal estrategia de Estados Unidos y México en materia de seguridad, acaso fracasó? Entre diciembre de 2008 y julio de 2017, México recibió 2 mil 800 millones de dólares como parte del acuerdo entre ambas naciones.

Ante las arbitrariedades cometidas por el Gobierno en contra de los ciudadanos me preguntó: ¿sería mejor que los presidentes duraran en el poder cuatro años? Hace aproximadamente 90 años, en 1928 se amplió el periodo presidencial para el Presidente de México. El decreto se promulgó modificando el Articulo 83 de la Constitución Mexicana, pues en 1917, Venustiano Carranza redujo el periodo a cuatro años.

Pero un sesudo diputado seguramente modernista, Higinio Álvarez, en 1923, cabecilla de Álvaro Obregón, previó esta iniciativa y antes de la convocatoria para las elecciones presidenciales la lanzó, pero no pasó, al tiempo cuando llegó a ser senador, Álvarez introdujo de nueva cuenta la iniciativa para ampliar la duración del mandato presidencial y fue aprobada por la comisión dictaminadora el 21 de noviembre de 1927.

Así, el l 24 de enero de 1928 fue publicada la reforma que determinó el periodo de seis años para Presidente de la República y, a partir de ella, todas las administraciones duran un solo periodo. Lázaro Cárdenas fue el primer presidente en ocupar por seis años el cargo. Por otra parte, el Artículo 83 consagra el principio de no reelección absoluta para el Presidente de la República.

Dentro de los argumentos para justificar este cambio y para que no fuera rechazada dijo: “alejaría las revueltas que hasta entonces se daban en ocasión de la renovación del Poder Ejecutivo; al ser el Presidente un intérprete de la Nación, requiere de mayor tiempo para realizar su programa y plasmar sus ideales; y que el Presidente no sólo podría atender aspectos políticos de su gobierno, sino que también satisfacer necesidades sociales”.

Hoy, 90 años después podemos argumentar lo contrario y regresar a los tiempos, en los cuales, presidentes y gobernadores sólo permanecían cuatro años en la Administración. Cuatro años es tiempo suficiente para demostrar a qué vienen, si resultan valiosos para el desarrollo del país pueden reelegirse, pero si no, deben demitir, pues hoy la historia lo confirma, nuestros gobernantes no poseen la intelectualidad para hablar y escribir menos para lograr un proyecto de Nación, pero sí son hábiles para empobrecer y militarizar al país.
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