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Ricardo Espinosa
Ricardo Espinosa
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Incia con el “Banderazo de Salida”, continúa una “Curva Peligrosa”, le sigue la “Recta Final” y al término la “Meta”.

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11 Septiembre 2013 03:00:10
Lindas campanitas de cristal
Tilín, tilín, tilán… lindas campanitas de cristal que alegran mis horas de dolor… es un pedacito de la letra de “Campanitas de Cristal”, una linda canción de“jibarito” Rafael Hernández. Aquí damos por entendido y cualquiera lo entiende así, que tilín y tilán son la onomatopeya de unas campanitas de cristal que “El Jibarito” creó en su fértil imaginación.

La onomatopeya es un vocablo que imita o recrea el sonido de una cosa o de una acción. Así como el tilín de estas campanitas está el tic tac del reloj aunque ya casi no quedan relojes que hagan así, porque ahora su mecanismo es eléctrico. De todas maneras cuando nos dicen que hay un tic tac todavía pensamos en un reloj.

De la misma manera el clic que antes se refería probablemente al apretar del gatillo de una arma o al pulsar por ejemplo el apagador de la luz, ahora es más probable que lo relacionemos con el clic de la computadora que es una pulsación que le damos a un botón del ratón para “ordenarle” una acción determinada.

Una ametralladora hace rat at at at at y una campana un poco más grande que las del “Jibarito” quizá suene tan tan o si es aún mayor probablemente sonará talán talán. Esa es su onomatopeya, es decir, así es como describimos con letras su sonido.

La palabra onomatopeya viene del griego onoma que significa sonido o palabra y poeio que en griego quiere decir crear, o sea que la onomatopeya es la creación de una palabra a partir de un sonido, aunque a veces lo hacemos con mucha imaginación, porque decir por ejemplo que un tambor suena rataplán rataplán, pues es algo muy aventurado y aunque el sonido de la palabra nos parezca muy lejano al del tambor real, de todas maneras lo identificamos.

Y si seguimos con los sonidos producidos por instrumentos musicales, pues estaremos de acuerdo en que la trompeta suena tarará tarará, mientras que la corneta quizá se escuche como tururú tururú.

Un sonido continuo y ronco se describe onomatopéyicamente como runrún.

La onomatopeya siempre será una forma aproximada de describir un sonido y eso nos lo demuestra cuando nos damos cuenta que el gallo canta en diferentes idiomas: bueno, no es precisamente que el animalito sea políglota, sino que en distintos idiomas la percepción de su canto es muy diferente. En español es quiquiriquí, pero en Holanda por ejemplo es kuquele quuuuu, en Alemania dicen que ellos oyen cocodí cocodá mientras que los árabes juran que el sonido es coucoucoucou.

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