×
Cristina Orozco
Cristina Orozco
ver +

" Comentar Imprimir
11 Febrero 2017 04:07:00
Líos lingüísticos y culturales
Desde hace tiempo los políticos utilizan un término muy en boga. Más de uno se han metido en tamaños líos, pues les da por hablar del “populismo” y/o lo “populista” y se exponen a situaciones penosas. Ejemplo, el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, cuando pronunció su discurso ante los mandatarios de Canadá y Estados Unidos (Barack Obama era el presidente). En esa ocasión, Obama retomó el micrófono, improvisando una disertación sobre lo que significa ser populista, dijo que él es una persona populista, pues valora lo popular, aquello que es relevante a las personas.

Él se asumió populista, pues le permitió buscar el bienestar para sus semejantes en su carrera política, sobre todo para aquellos en desventaja; dijo que contar con ellos, con el pueblo, le permitió ser quien es y llegar a ser Presidente de los Estados Unidos. Además, en esa ocasión urgió a que en la vida cotidiana, como en el acto de gobernar, los humanos tomaran en cuenta las necesidades de los otros, es decir, de todos los ciudadanos. De no actuar así en la vida política, el gobierno no podría llamarse democrático sino autocrático. El presidente Peña Nieto sólo asintió mientras Barack Obama lo apabullaba.

Esto le sucedió a nuestro Presidente, pues sus consejeros no tuvieron la precaución de asesorarlo sobre el lío lingüístico en el que se metía al hablar del tema en un foro internacional. No le advirtieron la posible confusión, pues trataba con cognados, palabras que comparten significado, ortografía y pronunciación en dos idiomas. El inglés comparte muy pocos cognados con el idioma chino, sin embargo, entre 30% a 40% de las palabras del inglés tienen palabras relacionadas con el español, a eso se les llama cognados. Sin embrago, un falso cognado es como un amigo que no lo es, es una palabra que debido a similitudes de ortografía y pronunciación tienen parentesco con la palabra, pero en realidad no comparte su significado.

Mientras que el significado en inglés de la palabra “populism” es: “The belief that greater popular participation in government and business is necessary to protect individuals from exploitation by inflexible bureaucracy and financial conglomerates. ‘Power to the people’ is a famous populist slogan”. Traduzco: la certeza de que una gran participación popular en el gobierno y en los negocios es necesaria para proteger a individuos de explotación por una burocracia inflexible y por conglomerados financieros. “El poder para la gente” es una consigna famosa y popular.

En español la definición de populismo no forma parte del diccionario de la Real Academia Española, sin embargo, su uso es muy frecuente en la lengua castellana, pero como tendencia política. El populismo busca al pueblo para construir su poder y manipula a las clases sociales bajas, sin privilegios económicos o políticos. Suelen basar su estructura en la denuncia constante de los males que encarnan las clases privilegiadas. Los líderes populistas, por lo tanto, se presentan como redentores de los humildes.

En Coahuila llegamos a conocer sobre esta práctica populista cuando inició el moreirato, con su nueva forma de gobernar fueron los precursores de esta gran maña, aunque el Ejecutivo, en entrevista publicada esta semana en Zócalo, nos advierta contra la amenaza del populismo: “Hay que ser nacionalistas, pero hay que tener cuidado en no llegar al nacionalismo y populismo…

Este es un momento en que hay que desterrar a los populistas, es un momento de crisis que hay que estar atentos y aprovechar nuestra experiencia y enfrentar con cordura las cosas… desterremos a los falsos profetas que dicen tonterías… Hay políticos que optan por ser populistas, nosotros optamos por ser serios, responsables y por crear fortaleza”.

Pero cómo olvidar los programas de la gente, mochilas de la gente, zapatos de la gente, mandiles de la gente, despensas de la gente, tarjetas de la gente, medicamentos de la gente, bailes de la gente, puentes de la gente, empresas fantasmas de la gente y la deuda de la gente.

En español hay un concepto que se expresa con estas palabras: “El burro hablando de orejas” que le va bien al individuo que critica lo que en sí mismo es. Traduzco: the donky talking about ears. En inglés este dicho no comparte parentesco y los burros no hablan… Quizá uno con nombre de pato.
Imprimir
COMENTARIOS



5 6 7 8 9 0 1 2