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José Gpe. Martínez Valero
José Gpe. Martínez Valero
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29 Octubre 2017 04:03:00
Lírica sobre la muerte
‘La muerte es el último límite de todas las cosas’.

Quinto Horacio Flaco

Poeta lírico y satírico romano

Fltan 4 días para nuestra mundialmente conocida celebración del Día de Muertos o de los Fieles Difuntos, como sincretizó la religión católica la fiesta pagana de nuestros antepasados aztecas. Y digo mundialmente conocida porque si haber sido motivo de inclusión en dos películas tan representativas como lo son El Agente 007 y ahora Coco, la nueva de Disney Pixar no cataloga dicha celebración ya de internacional, no sabría qué hacer para que fuera tal. ¿Sabían que después del amor, el tema más socorrido en la poesía lo es igualmente la muerte? Por ello me atreví ahora a traerles, mis sibaríticos lectores, algunos textos relacionados con el tema, espero sean de su agrado.

La Belleza y la Muerte

La belleza y la muerte son

dos cosas profundas,

con tal parte de sombra y de azul

que diríanse

dos hermanas terribles

a la par que fecundas,

con el mismo secreto, con idéntico enigma.

Oh, mujeres, oh voces, oh miradas, cabellos,

trenzas rubias, brillad, yo me muero, tened

luz, amor, sed las perlas que

el mar mezcla a sus aguas,

aves hechas de luz en los bosques sombríos.

Más cercanos, Judith,

están nuestros destinos

de lo que se supone al ver

nuestros dos rostros;

el abismo divino aparece en tus ojos,

y yo siento la sima estrellada en el alma;

mas del cielo los dos sé que

estamos muy cerca,

tú porque eres hermosa, yo porque soy muy viejo.

Víctor Hugo

Noche

He apagado mi vela con un soplo.

Por la ventana abierta

se introduce la noche,

dulcemente me abraza y me permite ser

como amigo o hermano.

Enfermos ambos por igual nostalgia;

lanzamos sueños aprensivos

y hablamos quedamente

de los viejos tiempos

en el paterno hogar.

Herman Hesse

No es que Muera de Amor

No es que muera de amor, muero de ti.

Muero de ti, amor, de amor de ti,

de urgencia mía de mi piel de ti,

de mi alma, de ti y de mi boca

y del insoportable que yo soy sin ti.

Muero de ti y de mí, muero de ambos,

de nosotros, de ese,

desgarrado, partido,

me muero, te muero, lo morimos.

Morimos en mi cuarto en que estoy solo,

en mi cama en que faltas,

en la calle donde mi brazo va vacío,

en el cine y los parques, los tranvías,

los lugares donde mi hombro

acostumbra tu cabeza

y mi mano tu mano

y todo yo te sé como yo mismo.

Morimos en el sitio que le he prestado al aire

para que estés fuera de mí,

y en el lugar en que el aire se acaba

cuando te echo mi piel encima

y nos conocemos en nosotros,

separados del mundo, dichosa, penetrada,

y cierto , interminable.

Morimos, lo sabemos, lo ignoran,

nos morimos

entre los dos, ahora, separados,

del uno al otro, diariamente,

cayéndonos en múltiples estatuas,

en gestos que no vemos,

en nuestras manos que nos necesitan.

Nos morimos, amor, muero en tu vientre

que no muerdo ni beso,

en tus muslos dulcísimos y vivos,

en tu carne sin fin, muero de máscaras,

de triángulos oscuros e incesantes.

Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,

de nuestra muerte, amor, muero, morimos.

En el pozo de amor a todas horas,

inconsolable, a gritos,

dentro de mí, quiero decir, te llamo,

te llaman los que nacen, los que vienen

de atrás, de ti, los que a ti llegan.

Nos morimos, amor, y nada hacemos

sino morirnos más, hora tras hora,

y escribirnos y hablarnos y morirnos.

Jaime Sabines

¡Adiós!

Las cosas que mueren jamás resucitan,

las cosas que mueren no tornan jamás.

¡Se quiebran los vasos y el vidrio que queda

es polvo por siempre y por siempre será!

Cuando los capullos caen de la rama

dos veces seguidas no florecerán…

¡Las flores tronchadas por el viento impío

se agotan por siempre, por siempre jamás!

¡Los días que fueron, los días perdidos,

los días inertes ya no volverán!

¡Qué tristes las horas que se desgranaron

bajo el aletazo de la soledad!

¡Qué tristes las sombras,

las sombras nefastas,

las sombras creadas por nuestra maldad!

¡Oh, las cosas idas, las cosas marchitas,

las cosas celestes que así se nos van!

¡Corazón… silencia!… ¡Cúbrete de llagas!…

–de llagas infectas– ¡cúbrete de mal!…

¡Que todo el que llegue se muera al tocarte,


corazón maldito que inquietas mi afán!

¡Adiós para siempre mis dulzuras todas!

¡Adiós mi alegría llena de bondad!

¡Oh, las cosas muertas, las cosas marchitas,

las cosas celestes que no vuelven más!…

Alfonsina Storni

Que es morir

–¿Qué es morir?/ –Morir es

Alzar el vuelo/ Sin alas.

Sin ojos./ Y sin cuerpo.

Elías Nandino
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