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Lariza Montiel
Lariza Montiel
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25 Febrero 2018 04:00:00
Llamados de la naturaleza
El pasado viernes 16 de febrero a las 17:39 horas, tuvo lugar nuevamente un importante sismo en nuestro país. Su magnitud de 7.2, de acuerdo al Sistema Sismológico Nacional.

El epicentro estuvo localizado en la costa de Oaxaca, sin embargo se sintió fuertemente también en Guerrero y la Ciudad de México.

Por motivos profesionales me encontraba ese día en la capital del país, y justamente a esa hora en el décimo piso de un edificio. Una experiencia que años antes ya me habría tocado vivir, pero que en esta ocasión no puedo dejar de compartir.

La razón por la que traigo mi vivencia a este espacio, es porque me parece vital que reconozcamos que los desastres naturales de los que somos testigos, de una u otra forma, son un llamado que la naturaleza nos hace, por un lado para que reflexionemos, pero también para que como consecuencia, nos preparemos para reaccionar adecuadamente.

Y es que durante ellos, podemos constatar infinidad de situaciones y nuestra vulnerabilidad ante ellas, el riesgo de perder la vida, la solidaridad humana, la capacidad o deficiencia de infraestructura y otras muy importantes: Las medidas preventivas y de orden, cuya existencia o inexistencia marcan literalmente la diferencia impactando en los resultados.

Por fortuna, el evento sísmico no provocó víctimas mortales en sí mismo, se trató de pérdidas materiales principalmente y solo dieron a conocer noticias sobre dos personas heridas.

Por obvias razones, esta información se da posterior al momento de crisis y por tanto, el ánimo de gente, su reacción, es de pánico, de alteración marcada ante la sola posibilidad de morir o de que sean sus familiares las víctimas.

Pero además, lo arraigada que en estos momentos se encuentran esas ideas en la mente de quienes residen en los lugares con más actividad sísmica, es por supuesto, totalmente legítima y entendible dados los acontecimientos del 19 de septiembre del 2017 y la cantidad de réplicas que se viven posterior a los sismos principales.

Sin embargo donde me gustaría llamar la atención es en el hecho de que, aunque muchos están aún asustados o marcados por experiencias anteriores, su capacidad de reacción es remarcable.

En el lugar donde me encontraba constaté que siempre hay un líder que, en cuestión de segundos, asume el control de la situación por cada grupo de personas. Para ello se requiere no solo de valor sino de suficiente conocimiento. También ayuda muchísimo que el resto del grupo reconozca ese liderazgo y, que si alguien puede, se sume para desplegar más rápidamente las acciones que se requieren.

Desafortunadamente no todas las medidas, o no en todos los lugares, funcionan articuladamente. El edificio en que me encontraba estaba preparado, con tecnología en su diseño y construcción, para resistir al máximo el movimiento de un temblor, pero su hermetismo no permitió que se escuchara el sonido de las alarmas de la calle, y la alarma interna no se activó, por lo tanto no hubo tiempo para prepararnos y nuestra reacción fue posterior al inicio del movimiento.

De acuerdo a versiones de las personas con quienes me encontré una vez que evacuamos, en los establecimientos y casas situados en calles aledañas, las alarmas de calle - responsabilidad del gobierno de la Ciudad de México- sí se activaron, pero el servicio de electricidad se cayó y en algunos otros casos que conocí a través de Facebook las alarmas de colonias o calles específicas no emitieron la señal correspondiente y los vecinos igualmente fueron sorprendidos por el temblor.

En nuestra región, estado y zona del país no vivimos temblores aún, pero sí tornados e inundaciones.

Por esta razón es que vino a mi mente que, siendo diputada local, solicité al Gobierno del Estado que en coordinación con los gobiernos de los municipios se diseñaran y se impartieran cursos de capacitación abiertos a la ciudadanía en general, los cuales permitieran contar con una red mucho más amplia de personas con el conocimiento para actuar adecuadamente y aún más, dirigir a las personas a su alrededor.

Es importantísimo que los ciudadanos podamos reaccionar correctamente ante una contingencia de la naturaleza, que auxiliemos a quienes no sepan qué hacer y que colaboremos con las autoridades para el despliegue de medidas de protección civil.

De igual manera que esto nos permita estar atentos a verificar que las medidas de infraestructura que deben servir como auxilio, preventivo o de apoyo en un evento natural de este tipo, se encuentren en las condiciones que se requieren para que funcionen en el momento preciso y no dejarlas caer por falta de mantenimiento y olvido de las autoridades.

Estas son solo algunas de las medidas de prevención en las que deben trabajar las autoridades de la mano de la ciudadanía que quiere participar, pero son trascendentes, pueden hacer la diferencia entre el resultado de un suceso y otro.

Por supuesto ello no exime de la obligación de instalar la infraestructura de aviso oportuno y anticipado a que me he referido anteriormente, pero si los ciudadanos no sabemos qué se necesita para poder protegernos en un caso de contingencia, mucho menos podremos pedir a las autoridades las inversiones apropiadas. Exigir con conocimiento de causa.

Así que, nuevamente, desde la tribuna ciudadana y el apoyo de este medio de comunicación, reitero al Gobierno del Estado la petición de trabajar en programas de capacitación ciudadana efectiva en materia de protección civil y con énfasis en las medidas propias para enfrentar los tornados y las inundaciones que hemos vivido.

Invito igualmente a ustedes lectores, para que nos sumemos en esta petición y, de ser escuchados, nos sumemos a la responsabilidad de prepararnos para no ser solo testigos sino protagonistas del trabajo de protección civil que se demande en casos de riesgo para nuestras comunidades.


Nota:
No quiero cerrar este artículo sin precisar que lamentablemente el mismo día, producto del desplome de un helicóptero de la Fuerza Aérea Mexicana que trasladaba al municipio de Jamiltepec, Oaxaca, al secretario de Gobernación y al gobernador del mismo estado para el reconocimiento de la situación, perecieron 14 personas y hay un saldo de 15 heridos. A todos sus familiares nuestras condolencias.


Lariza Montiel Luis
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