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Vicente Bello
Vicente Bello
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30 Junio 2018 04:00:00
Llegó la hora de llamarlos a cuentas
Mañana, 1 de julio, será la oportunidad de oro de todos los mexicanos para expresar al grupo político que ostenta la Presidencia de la República su aprecio o su desprecio. Su reconocimiento o su reclamo.

Y –dada la condición de nuestro sistema de gobierno presidencialista y dadas las coyunturas históricas- no existirá otra oportunidad como esta, de mañana domingo, sino hasta dentro de seis o muchos más años.

Pase lo que pase, Hagan lo que hagan, los que lleguen, los mexicanos no podrán corregir absolutamente nada. Este será el único momento que tendrá cada ciudadano -rico o jodido, muy rico o muy jodido- de hacerse sentir políticamente sobre el rumbo de México.

Como ya se ha dicho en este espacio, el voto es la única manera que tiene el mexicano para participar realmente en la vida nacional sobre todo en las elecciones para presidente de México.

Nuestro sistema político, desde que lo ideó y forjó el PRI, está convertido en un costal de mañas, laberintos y recodos, por donde casi siempre anda perdido el mexicano de a pie. Y decir mexicano de a pie es aludir a la inmensa mayoría de la población. La que para sobrevivir tiene que echar mano de esfuerzos a veces sobrehumanos. La que no consigue trabajo fácilmente. La que gana apenas para malcomer, o la que queda muchas veces muy lejos de lo suficiente.

Más de 55 millones de mexicanos, considerados en el casillero de la pobreza extrema, no tienen en este momento ni siquiera 10 pesos para comer hoy, y esto gracias a las políticas desventuradas que fueron impuestas en México desde 1982 a la fecha.

Una acusación opositora no desmentida durante todos estos años ha sido la afirmación de que la clase política que ha gobernado tuvo desde hace varios sexenios como estrategia electoral, incrementar el número de pobres en el país, para que se pudiera más fácilmente manipularlos mediante el patrimonialismo o, ahora más recientemente, a través de la compra del voto, que está desatado con furor en estos precisos momentos para dañar a “ya saben quién”, evitando a toda costa que llegue a la Presidencia de la República.

Si un jefe o jefa de familia no tiene más de 10 o 20 pesos para comer hoy, suponen los infames que andan comprando el voto que será más fácil que les agarre 500 pesos a cambio de comprometer el sufragio o hasta de prestar la credencial de elector.

En estas circunstancias cargadas de maldad estriban las expectativas de quienes andan comprando votos.

Obviamente estos mapaches no dicen, a quienes venden el voto, que a cambio de esos 500 pesos es muy presumible que todo un sexenio vayan a ser objeto de grandes despojos, como de hecho sucedió ahora en el sexenio peñista, que ya privatizó el petróleo, que ya privatizó el agua, que…

Sin embargo, llegó la hora de llamarlos a cuentas.  

Esta es la hora en que todos los mexicanos deben hacer un recuento de la vida que les impusieron vivir en los últimos años. Y una proyección de lo que les espera si esto continúa bajo el mismo rumbo.

En esta llamada a las cuentas, no necesariamente tendría que irles mal a quienes tienen el manejo de la Presidencia de la República, o sea el timón con que se conduce a este navío gigantesco que es México.

Puede que haya gente que piense que el gobierno de Peña hizo muy bien en prohijar una reforma constitucional para privatizar el petróleo, gas y electricidad. Seguramente estas personas votarán por el partido actualmente en el poder.

Por ahí anda un video de una persona que tiene en la gorra el emblema del partido en el poder, y afirma que estuvo muy bien la reforma energética, porque con esto subieron los precios de las gasolinas para “el beneficio de la mayoría de los mexicanos”.

¿Y cómo es que se benefician? Con la gasolina más cara, ahora toda la gente tendrá que caminar más, y combatirá así a la diabetes y la obesidad…  

Como se ve, lectora, lector, hay personas contentas con el gobierno y con su partido. Esa misma persona afirma que la gente “no sabe utilizar las tortillas, porque mucha gente sigue poniéndole dos tortillas al taco, cuando sería mejor comerse una nada más; así, habría menos obesos”…

No es broma ni ganas de incomodar a nadie. Este video existe en youtube. Hay la intencionalidad, al parecer, de dar a entender que no toda la gente estaría enfadada; al contrario, hay gente que le ve beneficios al alza de las gasolinas y de las tortillas. Pasando las elecciones, ha dicho el mequetrefe ese, subirán de 14 a 16 pesos el kilo, e invita a que lo asuman de manera positiva: “Ahora comerán medio kilo de tortillas, en lugar de uno, y subirán menos de peso”…

Contrario a lo que cree mucha gente –sobre todo los que venden sus votos-, en nuestro sistema presidencialista el voto es tan poderoso que ha otorgado un poder casi absoluto a los presidentes de la República. Hacen lo que quieren los presidentes, y tienen tanto poder que bien podrían ser unos auténticos traidores a la Patria como Peña Nieto y no hay modo de reclamarles, porque bajo sus tompiates tienen a todas las instituciones, incluido al ejército.

El que venda su voto, acaso no lo sabe pero, literalmente, estarán vendiendo el futuro de sus hijas o hijos a un grupo de bandidos que han demostrado demasiada voracidad y no tener compasión nunca de nadie.
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