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Cristina Orozco
Cristina Orozco
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11 Agosto 2018 04:08:00
Lo de la maestra Gordillo: pura posverdad
El sexenio que se va puede definirse con una palabra que se puso de moda hace unos años, me refiero a la posverdad, del inglés (post-truth), según la Real Academia de la Lengua Española significa: “La distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales”.

Consiste en moldear el pensamiento de las masas por medio de la opinión pública a partir de hechos ocurridos de manera que lo real no es importante, pues alternan los sucesos, de tal modo que apelan a los sentimientos. Su sinónimo es la mentira o la falsedad y se utilizó como estrategia política en el sexenio directamente sobre las emociones de los gobernados.

A través de las redes sociales se construyeron los hechos alternos para finalmente manipular y cubrir actos de corrupción. El resultado inevitablemente fue la impunidad. Un ejemplo fue el privar de la libertad y liberar a Elba Esther Gordillo, pues no sabemos si fue culpable o no. Nos deja con la sensación de que su encarcelamiento fue una venganza o un pacto, o quizá nunca estuvo presa, sólo estuvo fuera de circulación, pero demuestra que el sistema de justicia penal mexicano está en pañales.

No se sabe si la causa fue que no estaba del todo dispuesta a doblar las manos ante la reforma educativa, o la castigaron por haber abandonado las filas del PRI en el 2006 o, simplemente, porque podían hacer de ella un “ejemplo de anticorrupción”, pero la privaron de su libertad por más de 5 años, finalmente nos podemos cuestionar: ¿hubo impunidad?

A casi 6 años, la reforma educativa volverá a transformarse de inmediato, pues fue una de las más fallidas. Se debe construir un proyecto educativo que se fundamente en los valores establecidos en la Convención sobre los Derechos del Niño, fomentando una vida digna con respeto a la familia, a la escuela y a la comunidad. Esto contribuiría a desarrollar una nueva cultura y a sembrar en niñas, niños y adolescentes la conciencia de sus derechos y sus obligaciones, vale decir en “la corriente de la legalidad y la legitimidad”.

Esto es hablar sobre pasos metódicos que tiendan a la construcción, al engrandecimiento y producción de conocimientos acerca del saber de los derechos humanos, el saber específico de la pedagogía y sobre la reflexión crítica de las prácticas pedagógicas concretas.

La educación es entonces una actividad habilitante, y en la construcción del conocimiento hace posible la dignificación de la persona y la cultura continua de los derechos humanos. No se limita a la experiencia pedagógica; transforma las estructuras sociales para la constitución de ciudadanías formadas dentro de una cultura jurídica que les permita gozar de una educación humanística e igualitaria que forme al ciudadano mexicano en el siglo 21 respetando los derechos humanos.

En 40 días de Gobierno, la agenda política gira alrededor de AMLO, hasta ha puesto a trabajar a Peña Nieto instruyéndolo en cómo ha de dejar las cosas en la legislación para ganarle tiempo al tiempo.

Nunca antes habíamos visto una transición presidencial como esta. AMLO ya acapara los escenarios públicos y políticos nacionales e internacionales. Los medios de comunicación le cuestionan como si ya estuviera al mando. Alguien tiene que trabajar.

Mientras tanto, los partidos políticos PRI, PAN y PRD, entre otros, siguen lamiéndose las heridas tratando de redefinirse.
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