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Ricardo Torres
Ricardo Torres
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23 Septiembre 2016 04:05:50
Lo lamentaremos
Si bien es cierto que será hasta el domingo 4 de junio de 2017 la fecha en que se registrará la jornada electoral en Coahuila, a fin de renovar los cargos de elección popular de Gobernador, ayuntamientos y diputados al Congreso del Estado, también lo es que el proceso electoral iniciará de manera formal el próximo 1 de noviembre, fecha nada lejana.

Como antecedente debemos recordar que este proceso estatal estará estrenando al recién creado Instituto Electoral de Coahuila, organismo público local, perteneciente al Instituto Nacional Electoral, el cual fungirá por primera vez como organizador y autoridad responsable de estos comicios locales.

Para desgracia de este instituto, a la fecha, el mismo, ya ha enfrentado algunos problemas de diversos tipos, pero que en común, obedecen principalmente a la poca intención de los partidos políticos de coadyuvar con el órgano electoral en la búsqueda de consensos, lo que se agrava ante la falta de experiencia de los consejeros para lograrlos.

Aunado a lo anterior, el principal reto de este Instituto, será garantizar a los coahuilenses campañas electorales limpias, propositivas que fluyan sin violentar por nada el marco legislativo recién promulgado por el Congreso local, lo cual se antoja desde ahora imposible, si tomamos en cuenta que actualmente el ambiente político ya se encuentra enrarecido, el odio entre los presuntos participantes y algunos partidos políticos se ha dejado escuchar en voz de sus dirigencias, por interpósita persona o por los diversos autoproclamados candidatos independientes, lo que nos lleva a intuir que las campañas políticas para esta elección serán bastante sucias; la lucha por la Gubernatura y el Poder Legislativo del estado será encarnizada. Hay mucho en juego, desde el simple coto de poder, hasta la tranquilidad en libertad de algunos funcionarios, lo que hace de esta elección una por demás difícil.

Por desgracia y a pesar de que el trabajo del Instituto debiera centrarse en lograr el mayor número de consensos entre todos los actores políticos participantes y demostrar a los candidatos de que se impondrá por sobre todas las cosas el respeto a los principios rectores que la materia electoral obliga, hasta el día de hoy el órgano ha sido omiso en intentar por lo menos evitar que se siga violentando el principio de equidad o de igualdad de oportunidades en la contienda, el cual desde hace meses ha dejado de observarse por los candidatos de los partidos políticos más importantes de la entidad los cuales, frente a la autoridad electoral, realizan descarados actos de promoción en diversos medios de comunicación con miras al proceso electoral: entrevistas de tres días, encuestas pagadas, cabalgatas, festejos personales y hasta panorámicos son utilizados por estos nerviosos aspirantes, a plena conciencia y complacencia de quien se encuentra facultado para impedirlo.

Es evidente que mal han empezado las cosas en el nuevo instituto electoral y de seguir así en esa actitud permisiva por parte de sus funcionarios, las consecuencias se dejaran ver una vez que concluya el proceso electoral del próximo año, pues para entonces, los coahuilenses lamentaremos el desempeño de la autoridad electoral; lamentaremos que los resultados, como muchas veces, no reflejen el ánimo de la ciudadanía; lamentaremos que los cambios a la legislación, que dieron lugar a la intervención del INE en los procesos electorales locales no hayan rendido fruto, pero sobre todo, lamentaremos que los ciudadanos hayamos dejado pasar nuevamente la oportunidad de convertir a nuestra entidad en un Estado verdaderamente democrático. Lo que nos lleva a concluir que si desde ahora lo permitimos, sin duda lo lamentaremos.
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