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Antonio Navalón
Antonio Navalón
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Periodista, voyerista de la vida y vendedor de libros. www.antonionavalon.com

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22 Noviembre 2011 04:00:41
¿López Obrador como Gandhi?
Es mentira que haya sido una sorpresa el hecho de que Andrés Manuel López Obrador sea el candidato de la izquierda. El país de la simulación –el de El Gesticulador de Usigli–, es decir, México desde hace un rato juega a que no es el país que somos sino el que nos gustaría ver o el que nos conviene que sea.

Recorrer la República, no en avión privado, sino en camionetas que pagan naturalmente los que mantienen al gobierno legítimo con cargo a los impuestos del Distrito Federal, por ejemplo, es algo que da una visión como la que tiene López Obrador. Pero no hay que equivocarse, no es únicamente que AMLO haya cambiado –que si es cierto lo que parece, me alegro por él.

Lo que los mexicanos deben saber sobre todo, es que aunque los políticos se empeñen en no aceptarlo, el mundo ha cambiado. Esta carrera de Andrés Manuel no tiene nada que ver con la de 2006 pero no sólo por él, sino por todo lo demás: se cayó el Fondo Monetario, se cayó el Banco Mundial, se cayó la disciplina económica, se cayeron algunos de los principales coros que hablaban de que López Obrador era un peligro para México. Cómo no iba a ser así, hoy en día si hablamos de peligros reales, éstos son los que sufrimos por una ola de violencia sin límite, frente a una batalla que había que darla para ganar, pero que por lo pronto, lo único que ha traído al país es sangre, sudor y lágrimas.

Entonces, ¿qué es nuevo en AMLO? Pues espero que haya aprendido lo que es o fue su principal problema: es un hombre que le gusta ser un líder moral, tener razón, le gustaría ser Gandhi, pero los mexicanos ahora necesitamos un gobernante, ya sea de derecha, izquierda o de centro, pero que quiera gobernar y que no le aburra hacerlo.

Dentro de ese ajuste general, que los astros, las estrellas y las constelaciones han hecho, que nadie olvide que con un poco de poder en México ya nada es igual. Los muy ricos, los que gobiernan han podido medir –ganar o perder– pero entrar en el juego de subir y bajar por un poder que no se sabe muy bien cómo ha actuado, el de Calderón.

Por lo demás, el ajuste general, el de verdad, entre las distintas familias, conocidos, grupos de interés, de presión, monopolios y demás aspectos que adornan el país, deben saber que el juego de golpe se ha vuelto serio, pero no porque AMLO sea un peligro, un revolucionario o posiblemente una solución, sino porque en definitiva se acabó la época de gracia en la que hemos vivido y ahora los problemas del mundo son reales y los de México también.

Habrá entendido Andrés Manuel que así sea la verdad revelada de los dioses la que lo ilumina y le dicta qué hay que hacer, necesita además hacer un buen equipo.

AMLO debe saber la diferencia entre sus equipos de colaboradores, no es lo mismo Ebrard que Padierna, Cárdenas que Bejarano.

Mientras tanto AMLO predica amor para todos apegado a la sentencia de Gandhi de “si quieres cambiar al mundo, cámbiate a ti mismo”.
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