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Carlos Gutiérrez Montenegro
Carlos Gutiérrez Montenegro
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Psicólogo, Maestro en Enseñanza Superior por la Universidad Autónoma de Nuevo León, actualmente desarrolla su campo en la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Saltillo, como coordinador de investigación; en el Centro de Asesorías, A.C. como psicoterapeuta psicoanalítico; Asesor técnico del Centro de Investigaciones Psicopedagógicas, de la Dirección de Educación Especial de la Secretaría de Educación y Cultura del Gobierno de Coahuila; Productor de contenido del programa “De Frente” y editorialista del canal 7 RCG de televisión, además de articulista del periódico “Zócalo” de Saltillo. Algunos de sus escritos e investigaciones son: "PSICOANALISIS Y SOCIEDAD", publicado por la Universidad Veracruzana en 1982, el 'ESQUEMA DE LA PUBLICIDAD', también publicada por la Universidad Veracruzana en 1984, la 'ESCUELA PARA PADRES", publicada por la Secretaría de Educación Pública de Coahuila y el Instituto de Servicios Educativos del Estado de Coahuila, en 1993 (primera edición) y en 1994 (segunda edición). Además, la investigación llamada ‘ESTUDIO EXPLORATORIO Y PROSPECTIVA DEL PROGRAMA MECED EN EL ESTADO DE COAHUILA’, realizada en una colaboración conjunta de la UPN con el DIF Estatal y la Secretaría de Educación Publica de Coahuila y la investigación “ESTUDIO DE LAS CONDICIONES DETERMINANTES DE LA REPROBACIÓN EN LA UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE COAHUILA”, de reciente publicación.

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23 Enero 2018 04:00:00
López Obrador y el final de la reforma educativa
Antes de su visita a Saltillo el domingo 14 de enero, López Obrador ya había declarado, en una reunión con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) que iba a cancelar la reforma educativa desde el primer día de su gobierno, eliminando también los exámenes de admisión en las escuelas con el argumento de que la educación es un derecho para todos los mexicanos.

En su intervención de la reunión-asamblea-mitin realizada en la Plaza del Congreso, en la capital de Coahuila, entre otros temas tocó el de la educación, y dijo: “La mal llamada reforma educativa, eso también se va a ir al carajo. Vamos a tener (en) nuestra agenda (de) reformas estructurales… aprovecho para decirle a los maestros: no vamos a continuar con la mal llamada reforma educativa.

“Y decía yo, el calmante para los que se dejaron engañar, a los que aturdieron con todo el bombardeo de la propaganda de radio, de televisión, decirles ‘miren, nos vamos a poner de acuerdo con los maestros y con los padres de familia y vamos a hacer un verdadero plan educativo para mejorar la calidad de la enseñanza’, así –mientras abría los brazos hacia la gente–, porque nos importa mucho la educación, el que todos puedan estudiar y que se mejore la calidad de la enseñanza, pero no va a ser mediante la imposición, va a ser el convencimiento.

“Benito Juárez decía ‘nada por la fuerza, todo por la razón y el derecho, y así vamos a actuar”.

Y este posicionamiento hacia el tema produce alarma por varias causas. En primer lugar, porque esta vez parece que sí tiene posibilidades reales de ganar la Presidencia de la República el 1 de julio. En segundo lugar, porque parece que no tiene demasiado en claro las tremendas consecuencias de sus declaraciones. En tercer lugar, porque sus seguidores se emocionaron con tales declaraciones y una vez en la silla presidencial, lo van a obligar a cumplir la promesa.

Con López Obrador no es fácil saber cuándo tiene intención de cumplir lo que dice y cuándo es solamente con fines electorales. No sé cuál será su posición real respecto a la permanencia de México en la OCDE, pero sí va a cumplir todo lo que ha prometido en el terreno de la política económica, entrará de frente en confrontación con ella y tal vez hasta perderemos la membresía.

Pero también habrá una confrontación directa con la OCDE si cancela la reforma educativa, producto de un acuerdo con tal instancia internacional.

Pero al margen de estas consideraciones, imaginemos que una vez que haya tomado el poder, ya ungido con la investidura –ahora sí en serio– el 1 de diciembre, al otro día se suspende la reforma educativa. ¿Qué van a hacer los profesores en las escuelas? ¿Qué va a pasar con los contenidos propios de ella?

Si la estructura propia de la reforma educativa consiste en el nuevo contenido curricular, con la inclusión de las habilidades socioemocionales, con la idea de que las escuelas y los niños son el centro y hacia allá van los esfuerzos y los recursos, que la actualización magisterial debe ser continua, con cursos obligatorios y tutorías personalizadas, con la estrategia de equidad e inclusión como ejes básicos y con la idea de desarrollar una nueva gobernanza educativa para equilibrar las partes… ¿Todo ello se va a suspender ese día?

Y los libros de texto gratuitos, fundamentales en el modelo, que se entregarán en agosto de 2018 a los alumnos y maestros de primero y segundo de primaria, grados con los que entrará en vigor el nuevo plan y programas de estudio, ¿también se cancelarán? Aparte estará la acción del Servicio Profesional Docente, con el cual se han detectado las fortalezas y debilidades de los maestros, con evaluaciones cada vez más precisas e incentivos de entre 25 y 34%, por las calificaciones logradas y que arrojan los indicadores para establecer programas de capacitación para los docentes de manera más objetiva, necesariamente quedarán invalidados.

Y lo peor de todo es que, al momento de cancelarla, entrará en contradicción con la Constitución Mexicana y con la Ley General de Educación, cancelación que sólo le correspondería al Congreso para su modificación o derogación.

Una reforma educativa requiere tiempo, investigación diagnóstica precisa, equipos multidisciplinarios de expertos y colaboración de todos los segmentos de la sociedad civil, no es sólo una promesa para obtener los votos magisteriales, un sector razonablemente resentido de la población, para alcanzar la meta política soñada.
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