×
Luis Carlos Plata
Luis Carlos Plata
ver +
Luis Carlos Plata (Saltillo, 1984) es abogado (UAdeC), maestro (UPF, Barcelona) y candidato a doctor (URV, Tarragona), pero practica el periodismo desde hace 17 años, y su trabajo de investigación le ha merecido premios estatales e internacionales. Ha sido articulista de catorcenarios, revistas y periódicos del norte del país desde 2002, además de fungir como director editorial de medios de comunicación en Veracruz.

" Comentar Imprimir
14 Abril 2019 04:06:00
Los 2 mil 150 millones que ‘se perdieron’ en la licuadora
Hablan de él como si fuese un personaje de ficción o una leyenda urbana: que ahí viene, que ya mero llega. Cada ejercicio fiscal se espera su advenimiento. Al final, año tras año, todo queda en atole y el dedo en la boca. Es el Impuesto Sobre Nómina (ISN) de Coahuila.

Se trata –para contextualizar– de una contribución estatal que por decreto debe utilizarse para financiar infraestructura, a través de un “Comité Técnico”. Ese 2% de remuneraciones gravadas al trabajador Gobierno del Estado se obliga a “devolverlo” –por así decirlo– en obras públicas.

Para tal efecto convoca y reúne a una muestra representativa de contribuyentes denominados empresarios, les hace creer que se involucran en las decisiones colectivas y que tienen voz y voto; entonces deasayunan papaya una o dos veces al año y deliberan en conjunto. Cada uno lleva su cartita de peticiones prioritarias con la candidez de quien se sienta con Santa Claus en un centro comercial; finalmente se toman la fotografía oficial con los representantes del Gobierno y, acaso sin darse cuenta, legitiman el proceso periodo tras periodo.

Sin embargo el ISN nunca aparece. O no como debería, al menos.

En septiembre de 2011, al renegociar –y legalizar– por primera vez la deuda pública de Coahuila, se conformó un “fideicomiso maestro” integrado entre otros recursos por el 100% del ISN recaudado por el Estado, “presente y futuro”. Así permaneció hasta el segundo refinanciamiento, en 2015. Es decir, durante cinco años el ISN fue comprometido como garantía de pago y nunca se destinó a su finalidad original.

En 2016, ya liberado, lo metieron a gasto corriente y entonces, al año siguiente, el Consejo Cívico de las Instituciones Laguna identificó una doble contabilidad en las obras etiquetadas con fondos del ISN, mismas que fueron financiadas a su vez con fondos federales. El señalamiento, justo es decirlo, nunca fue desmentido con suficiencia ni seriedad por Ismael Ramos, secretario de Finanzas y responsable del asunto. La presunta duplicidad y eventualmente desvío que acusó el CCI Laguna se cuantificó en 715 millones de pesos en irregularidades, tan solo en aquella Región.

Alguien podría llegar a pensar que, en 2018, ya con Miguel Riquelme al mando, la historia debería ser diferente. Pues no. El ISN del año pasado, su primero del sexenio, se perdió en la licuadora de recursos.

De acuerdo con el oficio AGJ/2153/2019 de la Administración Fiscal General del Estado, en 2018 recaudaron 2 mil 150 millones 282 mil 411 pesos por concepto de ISN. Un 5% menos de la estimación original, misma que había sido 2 mil 253 millones 400 mil 111 pesos, como estableció la Ley de Ingresos 2018.

Ahora bien, en ese mismo documento con fecha 29 de marzo afirma que no es de su competencia saber en qué se gastó el dinero. Cabe señalar que su ejecución había sido condicionada por el Gobernador a la tercera reestructuración de la deuda. Primero ésta y después lo otro.

A su vez el 5 de abril la Secretaría de Infraestructura, Desarrollo Urbano y Movilidad (SIDUM), mediante oficio SIDUM/745/2019, manifestó ser “notoriamente incompetente” para informar qué pasó con el ISN y se justificó en el artículo 29 de la Ley Orgánica de la Administración Pública del Estado. Ese ordenamiento, no obstante, menciona que a dicha Secretaría corresponde “coordinar y gestionar la inversión pública en infraestructura estatal (…) determinar la idoneidad de obras públicas (…) la licitación y contratación de las mismas”.

Dicho de otra forma: nadie más que ellos está obligado a saber y dar respuesta.

CORTITA Y A PIE

Ya estamos en el cuarto mes de 2019. Si la proyección es recaudar 2 mil 664 millones 207 mil 117 pesos de ISN en el año, según la Administración Fiscal General, ya debe haber 777 millones en la bolsa, al 15 de abril.

Pero actualmente no existe un fondo especial para resguardar los ingresos captados. Si el Gobierno del Estado no tiene voluntad política para diferenciar las partidas, y si no quiere crear un fideicomiso exclusivo para manejar el ISN, difícilmente formará un “registro único de obra pública” para identificarlas primero y dar seguimiento después.

LA ÚLTIMA Y NOS VAMOS

El tema es muy simple: meten el dinero a la licuadora de recursos, a fin de generar una mezcla turbia de fuentes de financiamiento que no deje ver qué contiene lo licuado ni en qué medida.

Sin controles constitucionales ni contrapesos materiales, todo se reduce a un acto de fe. A confiar, por ejemplo, que sí se gastaron los 2 mil 150 millones del ISN 2018 en obras.

Y no, ni así salen las cuentas.
Imprimir
COMENTARIOS



5 6 7 8 9 0 1 2