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Carlos Gutiérrez Montenegro
Carlos Gutiérrez Montenegro
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Psicólogo, Maestro en Enseñanza Superior por la Universidad Autónoma de Nuevo León, actualmente desarrolla su campo en la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Saltillo, como coordinador de investigación; en el Centro de Asesorías, A.C. como psicoterapeuta psicoanalítico; Asesor técnico del Centro de Investigaciones Psicopedagógicas, de la Dirección de Educación Especial de la Secretaría de Educación y Cultura del Gobierno de Coahuila; Productor de contenido del programa “De Frente” y editorialista del canal 7 RCG de televisión, además de articulista del periódico “Zócalo” de Saltillo. Algunos de sus escritos e investigaciones son: "PSICOANALISIS Y SOCIEDAD", publicado por la Universidad Veracruzana en 1982, el 'ESQUEMA DE LA PUBLICIDAD', también publicada por la Universidad Veracruzana en 1984, la 'ESCUELA PARA PADRES", publicada por la Secretaría de Educación Pública de Coahuila y el Instituto de Servicios Educativos del Estado de Coahuila, en 1993 (primera edición) y en 1994 (segunda edición). Además, la investigación llamada ‘ESTUDIO EXPLORATORIO Y PROSPECTIVA DEL PROGRAMA MECED EN EL ESTADO DE COAHUILA’, realizada en una colaboración conjunta de la UPN con el DIF Estatal y la Secretaría de Educación Publica de Coahuila y la investigación “ESTUDIO DE LAS CONDICIONES DETERMINANTES DE LA REPROBACIÓN EN LA UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE COAHUILA”, de reciente publicación.

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11 Abril 2017 03:00:00
Los agazapados enemigos de las mujeres
Las mujeres luchan por la igualdad y ha sido una cruenta guerra en donde se reflejan muchas muertes. Porque el ejército contrario es una legión cruel que está agazapada y es muy rápida para tirar directo el aguijón. Dos ejemplos son relevantes ahora: la tragedia de Reforma y los comentarios de Marcelino Perelló en Radio UNAM.

Ellos desatan la ira contenida de una gran parte de la población (no sólo masculina) que está en profundo de-sacuerdo con el avance de los derechos de las mujeres en la sociedad mexicana. Reclaman a las mujeres que se liberen, que no sigan en su papel tradicional de amas de casa, sometidas y sostenidas por el marido, quien debe ser el control, el pilar de seguridad, el protector. Y en caso de que ellas no acepten este estereotipo, esta figura cosificada, se vuelven automáticamente putas. Así, sin comillas, porque para ellos no es una alusión simbólica: es una realidad.

Entrando al caso de la tragedia de Reforma, la fiesta en las redes sociales señalaron repetidamente que cuatro personas murieron: tres por accidente y una por puta. Carlos Salomón Villuendas Adame asesinó (creo que así se va a clasificar) con su BMW serie 6 manejado a casi 200 km por hora en la avenida Reforma, en la CDMX, y en casi completo estado de ebriedad, además de haber ingerido drogas, a Karla Saldaña Sánchez, Claudia Reyes Millán, Luis García Heredia y Carlos Martínez Zorrilla. Los cuatro acompañantes del sujeto murieron, pero la única que tuvo una muerte social fue Karla, porque estaba casada y las mujeres casadas no tienen derecho a divertirse sin la supervisión de su dueño. Las redes sociales, moderno Tribunal de la Santa Inquisición, se ensañaron de una manera atroz contra esta joven que estudió administración de empresas, tenía un negocio de banquetes a domicilio y trataba de vivir su vida a su manera.

Y en cuanto a la opinión de la gran masa de gente agazapada y esperando su momento para criticar el avance en la equidad de género, un extraño individuo les dio voz. Residuo de un movimiento que transformó en mucho la vida en México, Marcelino Perelló Valls, que debido a la fama adquirida por su participación en el comité de lucha del movimiento estudiantil del 68 tenía un programa en Radio UNAM llamado Sentido Contrario, que supongo fue caracterizado así porque su conductor, Marcelino, siempre llevaba la contraria a lo que el mismo llamaba la “opinión políticamente correcta”, tal vez para lucirse, o quizá reflejando sus mas ocultos deseos o fantasías.

sobre el amparo concedido a uno de los jóvenes conocidos como “Los Porkys” acusados de pederastia y abuso sexual contra Daphne Fernández en enero de 2014 por un juez federal, dijo que consideró que no se había acreditado el delito de pederastia porque no había introducción de órgano genital ni intención lasciva de satisfacer un apetito sexual (afirmación sorprendente para dicha situación, en donde se refleja que el juzgador no tiene ni la más remota idea de lo que es la sexualidad), dijo, pues Marcelino, que: “Tampoco eso de que te metan los dedos es para armar un desmadre estrepitoso (…).

O sea, la violación implica necesariamente verga, si no hay verga, no hay violación. O sea con palos de escoba, dedos o vibradores no hay violaciones”, y terminó su argumentación diciendo que “Hay mujeres que sólo han sentido un orgasmo cuando son violadas. Eso es algo registrado en la literatura especializada.

Cuando no hay culpa, es decir, cuando te violan entonces tú no tienes ninguna responsabilidad. Te violaron, entonces gozas”. Es necesario discutir esos argumentos, porque representan la postura de todo un segmento de la población en México. En el Código Penal federal se contempla una sanción de hasta 20 años de prisión por violación impropia, figura que implica instrumento o elemento distinto al natural. Es decir, que sí hay violación. Por otra parte, sería interesante conocer esa literatura especializada a la que él se refiere, porque al haber placer en la violación (pues el cuerpo no reconoce el contexto de la estimulación al que es sometido y puede desencadenar orgasmo), este placer es tan culpabilizado que tiende a reprimirse, generando síntomas complejos que van a convertirse en trastornos de personalidad complejos y difíciles de tratar.

Y lo que más me molesta de todo esto es que al señor Marcelino Perelló lo quitaran del aire, sin permitir que defendiera sus dichos, tal vez de poca razón lógica, pero que deben generar un debate necesario que debe ir más allá de la actitud del insulto irracional que priva en las redes sociales.
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