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Químico del Amor
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19 Febrero 2018 04:00:00
¿Los celos de tu pareja están fuera de control?
Pregunta un amigo por redes sociales.

Para comprender mejor los celos utilizaremos de ejemplo al elefante africano. En un estudio elaborado por la antropóloga Moss se observó que los elefantes duran cinco días en celo, 22 meses de embarazo y no vuelven a entrar en celo hasta que la cría cumple 2 años. Si fueras elefante, tendrías únicamente cinco días cada cuatro años para asegurar que el hijo es tuyo o para elegir al mejor macho de todos, por lo tanto, el macho se la pasa copulando y vigilando a la hembra hasta que se termina el periodo de apareamiento.

En los humanos ocurre algo similar: una mujer tarda en promedio ocho semanas en enamorarse, mientras que el hombre necesita solamente dos; durante este periodo (máximo cuatro años) el objetivo es embarazarse. Pasarán nueve meses de embarazo y lactancia en los que no se puede concebir otro hijo. Invertimos aproximadamente de uno a seis años por la oportunidad de concebir y ayudar a que sobreviva un hijo. Es una inversión costosa y para asegurarla la naturaleza nos dotó del mecanismo de los celos. Su función es evitar que la pareja genere hijos con otra persona y enfoque todo su tiempo y energía en el tuyo.

El hombre tiene un miedo inconsciente a mantener hijos de otro hombre, mientras que la mujer tiene miedo a dividir el sueldo, tiempo y energía de su esposo con los hijos de otra mujer. Los celos son un mecanismo natural de vigilancia para mantener la atención de la pareja. Generalmente los relacionamos con algo negativo, pero los celos tienen una parte positiva: si quieres a tu pareja, sentirás celos en niveles sanos.

Ahora bien, hay dos tipos de celos en general: con evidencias y sin ellas. Cuando no se despega de su teléfono ni para dormir u oculta conversaciones, disminuye el número de encuentros sexuales, oculta gastos inexplicables, etcétera, se enciende el mecanismo de los celos. Cabe señalar que estas no son evidencias contundentes, sin embargo, inician la búsqueda de “pruebas” como conversaciones en el celular.

En estos casos los celos son una herramienta para atacar un problema de la pareja, pues algo estamos haciendo mal. ¿Cómo lo resolvemos? La persona más pacífica puede tornarse histérica, en ocasiones hasta agresiva cuando descubre que su pareja le es infiel, porque está reaccionando ante una amenaza que puede separarla (o) del amor de su vida. Esto es cuando hay evidencia; este tipo de celos se pueden controlar cuando la pareja logra un acuerdo y evitan al tercero en la relación.

Hay otro tipo de celos en los que no hay evidencia y que a su vez se pueden dividir en dos subtipos: por inseguridad y por enfermedad. La persona insegura en el fondo tiene miedo de que lo abandonen, interpreta cualquier situación como infidelidad, les molesta la forma en que viste su pareja, que tenga amigos en el trabajo, trata de controlar el tiempo y la agenda de su pareja, si la mesera es amable con él, “la insegura” inicia un conflicto porque piensa que están coqueteando.

La persona insegura no necesita evidencias para estar celosa, por lo que cualquier situación es motivo para desconfiar: un like en el Facebook, si usa maquillaje, si abrazó a un familiar o amigo, si está viendo a una artista en la televisión, etcétera. Este tipo de celos es difícil de superar, es como trabajar con un patrón que piensa que eres ladrón, aunque no tenga evidencias.

Por último, hay enfermedades en las que la persona ve situaciones de infidelidad donde realmente no las hay. En este caso es muy poco probable que la persona celosa sane. Las personas no cambian, hay diferencia entre una mala racha en la relación y una persona violenta.

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