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José Gpe. Martínez Valero
José Gpe. Martínez Valero
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04 Septiembre 2016 04:05:48
Los chubascos
¡Agitadita semana ésta que recién acaba de terminar! Entre la pitiza que le acomodaron mis gloriosas Chivas de Guadalajara a las tristes gallináceas del Amiérdica; la muerte de nuestro Palomo michoacano-juarense; la visita del animal ese de apellido Trump, que cuenta con TODAS las características del anticristo; el descafeinado informe del otro no menos ídem que pretende (mal)gobernarnos; la defensa del secretario de Hacienda, de lo malhecho por el preciso y que resultó más mala que la de los avechuchos citados al inicio.

Luego la triste “reconciliación” de la decepción Tricolor que ni con el 3-1 contra El Salvador hace que se nos olvide el 0-7 que Chile nos acomodó –aunque me autoalbureé– y las declaraciones de “El Bronco” respecto a que es más madre la que da a luz de manera natural que la que lo hace por cesárea, y que acertadamente mi buen amigo Sergio Mora Brondo, alias Tacos Checo, dice que tales señalamientos parecen más aforismos rancheros que declaraciones de un gobernador… parecía que dicha semana se iba a detener en el tiempo para que en ella pasara lo inimaginable.

Y bueno, para no hacer menos a tan bizarra semana alguien puso en mis manos un disco de música electrónica –que debo reconocer no es un género que me agrade del todo– de un grupo denominado La Sonora Balkanera, que es una agrupación mexicana de música electrónica, rock, world beat y balkan beat; género, este último, inspirado en la música y estética gitana de Europa del Este. Y bueno, debo decir que aun como lo señalé en líneas anteriores, lo
electrónico no sea algo que me entusiasme, el disquito resultó de bueno para arriba, contando además con una joyototota como El Chubasco a ritmo balkan beat, acompañado del exvocalista del grupo Los de Abajo, Líber Terán.

Y a propósito de la canción insignia de Carlos y José, ¿habrá canción más extraña y descontextualizada dentro de la música norteña que El Chubasco? Me explico, y para ello me iré al texto de la misma, específicamente al segundo párrafo:

Como a las once se embarca Lupita,

se va a embarcar en un

buque de vapor,

y yo quisiera formarle un chubasco

y detenerle su navegación.

Para empezar, si la canción es de género norteño se debería suponer que lo acontecido ocurre en alguna parte del norte de nuestro amado México o en el sur de los Estados Unidos, pero partamos del primer supuesto ¿Hay acaso algún lugar en el norte de México o incluso del sur de los Estados Unidos en el que se preste servicio de transportación en buque de vapor todavía, o al menos a la época en que la canción fue escrita por don Carlos T. Barraza?
Suponiendo que así fuera ¿Por qué precisamente a las 11? ¿Del día o de la noche?

No sé por qué pero yo siempre me he imaginado desde que la oí por primera vez, siendo niño en el barrio donde crecí, del Centro de mi Saltillo, que se refería a las 11 de la noche; pero aun así me resultan más preguntas ¿Qué transporte, salvo los autobuses foráneos, tienen horario de partida a las 11 de la noche? ¡Menos cuando son barcos! Sobre todo por lo picado que se pone el mar al morir el día y salir la luna.

Pero volviendo a nuestro norteño paisaje mexicano, salvo el río Bravo –Grande le llaman los gringos– y que además no es navegable, no veo dónde pueda desarrollarse la historia de El Chubasco. ¿Acaso iba a cruzar Lupita, de Acuña pa’l otro lado en la presa La Amistad? Absurdo de nuevo. Por otro lado, los buques de vapor son de por ahí de la segunda mitad del siglo 19, y pensar en ellos no puede sino referenciarme al cauce del Mississippi en ¡otra vez los
Estados Unidos! y a estados como Missouri o Louisiana. ¿Acaso don Carlos se leyó antes de escribir su éxito, Tom Sawyer o Huckleberry Finn, del genial Samuel Langhorne Clemens, mejor conocido como Mark Twain?

Además, aunque la embarcación de Lupita no pueda marcharse por culpa del famoso chubasco, dicho fenómeno meteorológico no será eterno y un día después o una semana más tarde, pasando el temporal, podrá partir; y si no es en vapor, seguro hallará otro modo de irse: camión, bestia de carga, ¡hasta de raid! Es más, seguro la tal Lupita no lo ama porque él mismo dice, refiriéndose a ella, como la joven que amaba en un tiempo, así que ¿para qué tanto
sainete como un chubasco imposible de formar mediante la intervención del hombre?

Disculpen Ustedes mis amables y sibaríticos lectores tan bizarras reflexiones a partir de algo tan simple como un éxito norteño, será que no quise desentonar con la semana tan poco común que nos ha tocado vivir, del domingo pasado a hoy, o simplemente quise traer a Ustedes estas preguntas que traía atoradas desde chavalo, cuando oí la multicitada canción en una vieja consola, en casa de un amigo de entonces y en un disco de esos de acetato de 45
revoluciones; aproveché la semana en comento para echar fuera todo lo aquí escrito. Me voy para no vernos hasta dentro de ocho; me voy, pero no en buque de vapor…

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