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José Gpe. Martínez Valero
José Gpe. Martínez Valero
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09 Julio 2017 04:00:00
Los Cinco Sentidos
“La poesía debe ser un poco seca para que arda bien, y de este modo iluminarnos y calentarnos” Octavio Paz. Escritor mexicano.

Recordarán que hace ocho días les comentaba mis sibaríticos lectores del descubrimiento que hice de un poeta español identificado simplemente como Marwan, diciéndoles del mismo que su estilo me gustabas porque hace poesía a partir de las cosas cotidianas, algo que desde mi punto de vista es bastante difícil de lograr.

Poesía que, como mencioné entonces, es sencilla, simple, cotidiana. Pues bien, aquí traigo algunos textos más del madrileño; espero sean de su agrado, como lo han sido, sin duda, del mío.

“INVENCIBLE
La vida empeñada en hacer conmigo
eso que la noche hace con el día:
derrotarlo.
Y a mi lado tu
impidiendo que eso pase.
Me siento invencible.
Ninguna tristeza me puede detener
desde que tengo tu risa de ventaja.

DECLARACIÓN DEINTENCIONES
Ella es el país del que no pienso irme nunca.

MIRAR
Mirar es una cosa.
Que me mires tú es otro verbo diferente

PARAÍSO
Cuando me hundo entre sus piernas
me rodea el paraíso.

LO QUEQUERÍA
Yo no quería que entendieras lo que sucedió aquella noche. Sólo quería que no lo olvidaras.

COSAS QUE APRENDEU NOTARDE
Hacer el amor no tiene gran complicación.
Lo realmente difícil es deshacerlo.

EL PROFESOR
El alumno preguntó: profesor, ¿cuál es el tiempo verbal más difícil? Olvidar, respondió el profesor.

EL MURO
Estaba ahí, el muro que todos los que realmente han sufrido por amor levantan para protegerse del futuro. ¿Lo tiramos?, me dijo.

“LA CHICA DE LBAR
Sentado al fondo de un bar.
La camarera me sirve con calma.
Levanto los ojos de la sección de deportes
Una mujer me mira fijamente desde la barra.
La Evito.
Vuelco a leer pensando en si me seguirá mirando.
Repitop movimientos. Ahí sigue vigilando.
Esta vez decido mantenerle la mirada,
agacha la cabeza, se queda pensativa
pero vuelve a dirigir sus ojos hacía mí.
Se establece algún tipo de comunicación.
Está claro, esa mujer está buscando algo.
Me sonríe. Yo hago lo propio,
como quien celebra una victoria.
Vuelve a bajar la mirada hacia su taza
Y me va regalando atenciones fugaces,
dejando claro que no es solo un coqueteo.
Pido la cuenta. Me dirijo hacia donde está.
Con la cabeza de nuevo agachada,
sin mover nada más que sus ojos,
levanta provocadora su vista hacía mí.
Paso de largo. Salgo del bar.
La fidelidad tiene sus limitaciones.

ME DA IGUALTU MUSEO
Intenté seducirla con batallas ganadas
Le enseñe las medallas y también para ablandarla, dispuse ante sus ojos
un muestrario completo de mis heridas.
Ella callaba y yo seguía.
Espera, me dijo.
Mira, me da igual tu museo,
no quiero tus reliquias del pasado,
yo lo que quiero es estar en tu presente,
yo lo que quiero es que me enseñes tu futuro.”

El amor comienza normalmente por la vista. Tal vez por un flechazo al verla sentada en el banco de un parque o tras encontrártela varias veces en el autobús camino de clase. También puede ser en un concierto o en el gimnasio.

Si consiguieras oír su voz comenzaría la participación del oído. El amor podría consolidarse en tu pecho al escucharla decir ternuras o coincidencias con tu forma de ser o podría derrumbarse si hiciera declaraciones estúpidas dignas de un futbolista sin el graduado escolar.

En tercer lugar vendría el olfato, el olor corporal, su perfume, su champú, el delicado suavizante que sobrevuela su ropa. Si la cosa va bien, como parece ser, en algún momento entrará en juego el tacto con algún roce de manos fortuito, algo liviano que se irá intensificando poco a poco.

Ese es el objetivo, que el roce pase de lo fortuito a lo íntimo, quizá con algún abrazo de despedida o alguna caricia amistosa como antesala de lo que parece inexorable: que se complete el ciclo del amor con el gusto justo en el momento en que juntemos nuestros labios para darnos el primer beso, el que dé comienzo a nuestra historia.



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