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Juan Latapí
Juan Latapí
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08 Julio 2018 03:10:00
Los cleptócratas
PARECE MENTIRA QUE AÚN SIGAN preguntándose por qué perdieron la elección; siguen simulando no darse cuenta del hartazgo y coraje que acumularon durante años con la institucionalización de la corrupción y el robo a costa de una permanente simulación de legalidad para su beneficio.

ES ESA CORRUPCIÓN LA QUE justifica sus acciones para promover el desarrollo y las inversiones, es la que –dicen- garantiza la estabilidad y la paz social, es el costo de gobernar que los priistas han utilizado como argumento por década. Es ese mal necesario –insisten- que han sofisticado para sobrevivir en un estado de impunidad, bajo la improbabilidad de ser descubiertos, la imposibilidad de ser enjuiciados, la lejana probabilidad de ser sancionados y el goce y disfrute de los dividendos.

EN SU MÁS RECIENTE LIBRO, titulado “Cleptocracia”, el periodista y politólogo Jenaro Villamil, realiza un análisis de cómo la corrupción ha llegado a los extremos escandalosos que estamos padeciendo y cómo se desbocó cuando Miguel de la Madrid le abrió la puerta a los tecnócratas con la privatización de las empresas paraestatales y que con el pretexto de deshacerse de empresas no estratégicas inició el desmantelamiento del Estado.

EL PROCESO DE RETIRAR AL Estado de la economía implicó desarticular los derechos adquiridos que representaban altos costos para el modelo económico del neoliberalismo, llegando así a desmantelar el sistema de seguridad social, los contratos colectivos de trabajo, y la educación media y superior gratuitas, entre otros. El punto fundamental no fue solo el desmantelamiento sino la creación de una nueva fórmula de corrupción más sofisticada y por ello la tecnocracia degeneró en cleptocracia.

LA CLEPTOCRACIA ALCANZÓ A SU momento cumbre con Peña Nieto y con el regreso del PRI a la presidencia, mediante un proceso electoral pleno en delitos electorales e impunidad. Esa voracidad cínica, amparada bajo el modelo neoliberal que los tecnócratas bautizaron como el “Mexican moment”, que de pronto, en 2015, se resquebrajó al bajar abruptamente los precios del petróleo, la devaluación del peso en 56 por ciento, la deuda pública que llegó al 51.9 por ciento del PIB –nivel nunca antes visto-, la deuda de los estados llegó a 529 mil 718 millones de pesos y el crecimiento apenas fue de 1.3 por ciento. Empezaba la debacle del peñismo envuelto ya en escándalo.

ESE 2015 LA CONSULTORA STANDARD and Poor’s afirmaba que la corrupción y los escándalos de los conflictos de interés entre altos funcionarios del gobierno federal mexicano han golpeado la economía y ahuyentado a las inversiones que generan empleos.

EN UNA LARGA LISTA DE corrupción y escándalos sin parar -tan solo por mencionar algunos- que iniciaron desde 2013, con una declaración patrimonial incompleta del presidente; la misteriosa explosión de la torre B2 de Pemex; el escándalo de Lady Profeco; el departamento en Miami de 7 millones de dólares del hijo del líder petrolero; la exoneración a Raúl Salinas de Gortari devolviéndole lo incautado, y la sospechosa liberación Caro Quintero.

EN 2014 EL NOMBRAMIENTO DE Alfredo Castillo –de negro historial- como comisionado en Michoacán, autoritario virrey con opacos nexos el crimen sin lograr pacificar aquella región; la criminal desaparición de 43 normalistas sin esclarecerse su destino hasta la fecha; la masacre de 22 personas en Tlatlaya; la publicación de la Casa Blanca de Peña Nieto y el consecuente despido de Carmen Aristegui.

EN 2015 SE DIO A conocer que la familia Murat, de Oaxaca, poseía propiedades en EU con valor de 4.5 a los 68 millones de dólares. En enero de 2016 Moreira I fue detenido en España y el gobierno Peñista se volcó en su ayuda para liberarlo una semana después; siguió el escándalo del departamento de lujo en Miami de La Gaviota; las 22 ejecuciones extrajudiciales en Tanhuato, Mich.; el plagio de la tesis de Peña Nieto, y el impune caso Odebrecht.

EN 2017 -EL AÑO MÁS violento en la historia reciente de México- estalló el escándalo de espionaje del software Pegasus; el socavón del Paso Exprés; el Ferrari de lujo del Procurador –fiscal carnal- con valor por 3.6 millones de pesos; “La estafa maestra” que reveló el desvío de 7 mil 670 millones de pesos, y las desaseadas elecciones en Coahuila y el Estado de México. Tan solo por mencionar unos de los cientos de indignantes episodios.

POR ESO, AHORA ANTE LA rebelión de las urnas simulan sorpresa ante el coraje, el hartazgo y la indignación que se negaron a escuchar. Extirpar la cleptocracia no será nada fácil, llevará años y habrá decepciones, sin embargo, aparentemente el primer paso ya se dio. Ahora falta saber cuándo empezaremos en Monclova y la región.

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