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Carlos Moreira
Carlos Moreira
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16 Mayo 2015 04:06:16
Los culpables
Si nuestros hijos –sean niños, jóvenes o casi adultos– reprueban una o varias materias o tienen bajas calificaciones en la escuela, no tienen la culpa ellos, ni nuestros genes, sino sus maestros, que no les saben explicar, que no les ponen atención, que les evalúan mal, que no aprecian su “enorme” talento.

Si se pelean en el salón de clases o en el patio o en la calle, si son víctimas o victimarios, no somos sus padres los culpables de su agresividad, sino sus maestros.

El bullying pareciera que nace y se desarrolla en la escuela. En la casa todo es respeto, armonía y tolerancia; y los medios de comunicación, principalmente la televisión, educan en torno a dichos valores.

Si están obesos es porque en la escuela los maestros no ponen atención a lo que ahí consumen. Los dueños de las empresas que producen la comida chatarra son los buenos, los maestros son los malos.

Si en la casa no hay libros y los adultos no leemos, es porque en la escuela los maestros no les inculcaron a los alumnos el gusto por la lectura

Si luego el alcohol o las drogas se apoderan de la vida de los jóvenes, es porque los maestros no les ponen la debida atención. Nada tiene que ver lo que observan de sus mayores, incluidos sus padres.

Las jovencitas que se embarazan es por culpa de que los maestros no saben impartir correctamente la educación sexual.

Cuando un niño o un adolescente se suicida, inmediatamente se piensa que en la escuela los maestros debieron identificar el problema que estaba en la mente y en el corazón del estudiante.

Si nos va mal en el deporte profesional es porque en la escuela no hay programas efectivos de educación física. Los profesores son culpables de que el “Tri” no tenga el rendimiento esperado.

El alto abstencionismo tiene su origen en la clase de civismo. Nada tiene que ver la mala calidad de los partidos políticos.

La violencia en las calles, la desigualdad, la corrupción, la crisis económica, la contaminación, la ineficiencia del Gobierno, el fracaso de las reformas, la mala calidad de los programas de televisión, en todo se intenta encontrar una relación con la escuela y culpar a los educadores de la situación que padecemos.

Nunca se piensa en los bajos salarios, ni en la gran cantidad de alumnos por salón de clases. Menos aun, se intenta repartir culpas y asumir con la proporción que amerita, la responsabilidad de cada situación

Esta fuera de toda discusión el hecho de que la escuela, y en particular aquella de educación básica, es trascendental para la buena marcha de cualquier sociedad. También resulta incuestionable que los maestros son piezas importantes para la transformación y el progreso del país.

Pero no nos equivoquemos, la situación no es sencilla ni pueden solos. Para que nuestro sistema educativo sea punta de lanza de la construcción de un mejor México se precisan menos críticas, más reconocimiento social y compromiso real de quienes detentan el poder político y económico.

Más aún, se requiere colaboración de padres de familia, medios de comunicación, autoridades y sociedad en general.

Siempre orgulloso de mis maestros y de mis compañeros, sé que son y siempre serán ejemplo de compromiso, capacidad, sensibilidad y sencillez. Dios bendiga a cada uno y al gremio en su conjunto.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo) / @cmoreira38_5
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