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JC Mena Suárez
JC Mena Suárez
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09 Noviembre 2017 04:00:00
Los despidos
Para muchas personas es muy difícil perder su trabajo. Ser despedidos es algo tan duro que pueden llegar a entrar en un estado depresivo que los lleva incluso a tener consecuencias fatales, y los principales afectados son los familiares. No todos pueden superar la pérdida del empleo en el que se han desempeñado una gran parte de su vida, y aunque hay mucho trabajo, es muy complicado hallar uno en el que se gane lo mismo o más.

Algunas veces tiene la culpa el empleado y otras la empresa… ya sea por el jefe directo o las decisiones que se toman en los altos mandos directivos por recortes o ajustes; muchas veces por una situación económica complicada, porque van a mover la planta a otra ciudad o por simple capricho de querer ahorrar contratando personal menos capacitado.

Esto último es de lo que se puede ver más seguido: despiden al trabajador que tiene muchos años de experiencia con un sueldo digno de su puesto para contratar a dos jóvenes con poca experiencia o sin ella, pero que van a cobrar mucho menos; las repercusiones de una mala decisión como esta son terribles.

En un principio pareciera que los problemas podrían salir adelante con el transcurso del tiempo, pero no tardan mucho en presentarse complicaciones que sólo la experiencia podría resolver y los nuevos no la tienen. ¿Cuánto dinero se perderá por no poder solucionar los problemas de inmediato? Tener personal de calidad y con experiencia cuesta, pero cuesta más en pérdidas el no tenerlo.

Dondequiera es lo mismo, en los mandos gerenciales, contadores, ingenieros, etcétera… Podemos hacer mención de los servicios de alimentos: cuando despiden al chef con años de experiencia para darle el punto a los alimentos y meten a dos cocineras; o las tiendas de ropa, que en vez de un sastre tienen a una costurera; o la televisión, que en lugar de un periodista profesional, con más de 20 años en el ambiente, ponen a puro joven sin experiencia en los noticieros, gente que no sabe y apenas va a aprender… “Va a tardar, pero cuesta la mitad”.

Me comentaba una persona que lleva 11 años trabajando en su departamento y llevándolo a la perfección, que está recibiendo mucha presión para que renuncie porque ya está generando muchos derechos. Es injusto, tantos años haciendo lo mejor para la empresa para que lo quieran correr por el ahorro, para meter a dos o tres por el sueldo de uno. Hay una película de eso,: en ella despiden a todos los trabajadores y estos reclaman que sus familias dependen del ingreso de dicho trabajo, que tienen que pagar la universidad de sus hijos, la hipoteca, el carro y las deudas. Tantos años trabajando y dando lo mejor… no merecen ser despedidos.

Por el lado de los empleados también encontramos problemas, a muchos les vale si llegan tarde, no pasa nada, llega un momento en el que hacen lo que les pega su gana y causan tantos problemas que tienen que ser despedidos. Algunos causan pérdidas tan grandes que la empresa prefiere liquidarlos antes de que les cueste más su negligencia.

También hay trabajadores a los que no les importa ser despedidos, ellos consideran que hay muchas oportunidades de empleo en otros lugares y por eso no valoran ningún puesto: hoy los vemos en una tienda de conveniencia, mañana en un farmacia y después en una fábrica.

Nada es seguro y tenemos que valorar el trabajo que tenemos y a nuestros trabajadores con experiencia. El trabajo debe respetarse y así todos ganan. Lo barato sale caro.
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