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Carlos Gutiérrez Montenegro
Carlos Gutiérrez Montenegro
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Psicólogo, Maestro en Enseñanza Superior por la Universidad Autónoma de Nuevo León, actualmente desarrolla su campo en la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Saltillo, como coordinador de investigación; en el Centro de Asesorías, A.C. como psicoterapeuta psicoanalítico; Asesor técnico del Centro de Investigaciones Psicopedagógicas, de la Dirección de Educación Especial de la Secretaría de Educación y Cultura del Gobierno de Coahuila; Productor de contenido del programa “De Frente” y editorialista del canal 7 RCG de televisión, además de articulista del periódico “Zócalo” de Saltillo. Algunos de sus escritos e investigaciones son: "PSICOANALISIS Y SOCIEDAD", publicado por la Universidad Veracruzana en 1982, el 'ESQUEMA DE LA PUBLICIDAD', también publicada por la Universidad Veracruzana en 1984, la 'ESCUELA PARA PADRES", publicada por la Secretaría de Educación Pública de Coahuila y el Instituto de Servicios Educativos del Estado de Coahuila, en 1993 (primera edición) y en 1994 (segunda edición). Además, la investigación llamada ‘ESTUDIO EXPLORATORIO Y PROSPECTIVA DEL PROGRAMA MECED EN EL ESTADO DE COAHUILA’, realizada en una colaboración conjunta de la UPN con el DIF Estatal y la Secretaría de Educación Publica de Coahuila y la investigación “ESTUDIO DE LAS CONDICIONES DETERMINANTES DE LA REPROBACIÓN EN LA UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE COAHUILA”, de reciente publicación.

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16 Enero 2018 04:00:00
Los engaños de López Obrador
El precandidato del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Andrés Manuel López Obrador, visitó este domingo a Saltillo y en su reunión, asamblea, mitin (para él es lo mismo), aseguró que ya está prácticamente en la silla presidencial.

Nunca he simpatizado con este personaje porque no disfruto escuchando sus proyectos fantasiosos, sus ocurrencias poco reflexionadas y sus descalificaciones ofensivas. Y no las tolero en nadie, porque me parece que una agenda política no las debe incluir.

En su reunión-asamblea-mitin que duró exactamente una hora con un minuto y 58 segundos, abordó los temas que normalmente toca, pero poniendo atención a un proyecto que tiene que ver con el voto joven, un sector que tiene un alto nivel de abstencionismo.

Se refirió a los jóvenes que no estudian ni trabajan, desafío que no se ha podido enfrentar adecuadamente en ningún país del mundo, según la Organización Internacional del Trabajo.

Pero López Obrador tiene ya la respuesta. Este es su planteamiento literal: “Se les va a dar trabajo a todos los jóvenes, se les va a contratar a todos los jóvenes. Se va a ir casa por casa apuntando, inscribiendo, incorporando a los jóvenes al estudio y al trabajo. Se les va a contratar a los jóvenes para que sean aprendices, se van a estar capacitando para el trabajo y se les va a pagar un sueldo inicial de 3 mil 600 pesos.

“Vamos, primero voy a explicar un poco, vamos a crear una red de tutores, vamos a inscribir en esa red de tutores a los dueños de los talleres, a los dueños de las empresas, a los dueños de los comercios. Vamos a hablar con ellos, les vamos a pedir que ayuden, no que aporten dinero, porque va a ser presupuesto público el que se va a utilizar para financiar este programa, sino para que ellos actúen como tutores y puedan contratar a jóvenes que sean aprendices en sus talleres, en sus comercios, en sus empresas.

“Les vamos a hablar periódicamente nada más para decirles ‘¿están los jóvenes capacitándose, están aprendiendo en tu empresa, en tu taller, en tu comercio?’ ‘¿Sí?’, y van a poder tener 5, 10, 15, 20, 30, 50 jóvenes ahí. El Gobierno va a pagar la nómina, es decir, los 3 mil 600 pesos para que los jóvenes estén formándose. Vamos a atender así a todos los jóvenes”.

Pero no creo que este proyecto vaya más allá de una simple ocurrencia. Va a encontrar problemas complejos en elaborar las listas para empadronar a los jóvenes (¡casa por casa!), para establecer la red de tutores, para elaborar el censo de empresas y establecimientos, con las dificultades de encontrar las que viven en la informalidad.

La elaboración y manejo de las nóminas va a ser un conflicto mayor, porque tal vez López Obrador sea muy honesto, pero el ejército de burócratas que tendrá que reclutar para llevar a la realidad su proyecto va a sufrir los embates de la ambición, con su respectiva fuga de recursos.

Y luego hay que capacitar en la tutoría a los dueños de las empresas y elaborar, aunque sea de manera mínima, los contenidos para la capacitación, ¿quién elaborará tales contenidos y ofrecerá el entrenamiento?

El aprendiz del taller pertenece a un modo de producción en vías de desaparecer, pero las empresas de alta tecnología o de explotación intensiva de la mano de obra son las que desplazan al resto, entonces ¿cómo convencerá López Obrador a los empresarios de esas grandes transnacionales o de las empresas altamente tecnificadas?, ¿cómo substituirá su proyecto al modelo de educación dual, cada vez más desarrollado y efectivo?, ¿quién va a “hablar periódicamente” para preguntarles por los resultados?

¿Realmente trabajarán o solamente irán a cobrar su cheque, dando un porcentaje al patrón que dirá que trabaja óptimamente? Haga usted la cuenta de las dificultades y del brutal aumento de la burocracia que requieren programas de este estilo, que no son recomendados por la OIT.

Claro que López Obrador sabía que su proyecto no resiste la crítica y se cubrió diciendo “Estos seudointelectuales fifís siempre dicen ‘¿y cómo y de dónde va a salir?’”., porque sabe que al final no importa la posibilidad de llevar a la realidad lo que propone, pues lo que la gente quiere oír es que todo va a ir bien si él gana la elección, no importa que la promesa sea irrealizable. Así ganó Fox la Presidencia de la República.
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