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Aida Sifuentes
Aida Sifuentes
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Es originaria de Sabinas, Coahuila. Egresó de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Coahuila y actualmente estudia ingeniería civil en la misma universidad. Colaboró en el Centro Cultural Vito Alessio Robles como correctora de estilo, y se ha desempeñado como periodista cultural. Es ajedrecista profesional y lectora por vocación.

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25 Febrero 2018 04:00:00
Los feminicidios y el ajedrez
AIDA SIFUENTES I Saltillo.- En el ajedrez hay muchos aspectos que se pueden abordar desde el feminismo: la eficiencia de títulos diferentes en las ramas varonil y femenil, el abismo numeral entre hombres y mujeres en cada competencia o la diferencia de categorías por género. Curiosamente, ninguno de estos temas fue el debate que circuló por redes esta semana, porque los opinólogos de Twitter decidieron enfocar sus argumentos sobre una broma sin sentido.

“Las feministas exigimos cambiar las reglas del juego y detener el fomento al feminicidio del ajedrez #NiUnaMenos”, se leía en el tuit publicado como broma el 17 de febrero, que desató el debate y las burlas.

La imagen con la que se acompañó el mensaje es real pero del 2015, pertenece a la Liga Femenina de Ajedrez de Argentina; en ese momento, las ajedrecistas decidieron unirse a la lucha feminista y el reclamo de “Ni una menos” en relación a la violencia de género.

Quien pueda creer que la demanda es real y concebir el feminicidio de la dama sobre el tablero, sólo demuestra sus nulas capacidades de análisis, el poco sentido del humor (si acaso a alguien pudiera parecerle graciosa esa tontería) y el desconocimiento absoluto del juego.

La dama es la pieza más poderosa del juego (9 puntos), sólo después del rey, cuyo valor es absoluto. En los orígenes del juego no existía  dama, sino un visir o consejero que se colocaba junto al rey. Fue hasta que el ajedrez se popularizó en Europa que se decidió transformar al consejero en reina, para darle un toque imperial. A partir de entonces, el juego fue adoptado por la realeza.

Una leyenda popular narra que, cuando la reina Isabel I de Castilla conoció el juego, le molestó que la dama tuviera movimientos tan limitados y decidió cambiar las reglas para que pudiera moverse en todas direcciones y ser más fuerte.

La historia no está confirmada, pero parece una gran coincidencia que en 1495 se restablecieran las reglas del ajedrez moderno, misma época en que la reina Isabel I fuera una de las mujeres más poderosas del mundo.

El sacrificio de la dama no responde a ninguna cuestión misógina sino a una demostración de capacidad táctica y dominio del juego. Es tan difícil de lograr una victoria sin dama que aquella época romántica de los sacrificios espectaculares fue desplazada por el estudio concienzudo y el  equilibrio posicional.

La única preocupación de las ajedrecistas feministas es atraer a más mujeres al juego ciencia, no derrocar el patriarcado monárquico. Dejemos de perder el tiempo en tonterías y explicaciones burdas.

Nota adicional: en español, lo correcto es llamar a la reina “Dama” para no confundir la notación de “R” de “Rey” con “R” de “Reina”; en inglés no hay problema, porque se escribe la inicial “K” de “King” y “Q” de “Queen”. 

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