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Yuriria Sierra
Yuriria Sierra
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19 Abril 2015 04:00:06
Los más influyentes
Jamás pensaríamos que el Papa Francisco y el rapero Kanye West tendrían algo en común, ¿de qué hablarían si se encontraran sentados uno junto al otro? Lo mismo pensaríamos si sentáramos en otra mesa a Hillary Clinton y Kim Kardashian.

Pensaríamos, pues, que cada una de estas figuras tendría que estar junto a personajes con quienes compartiera rasgos intelectuales.

De menos, que formara parte del mismo círculo profesional. Nada de extraño tendría ver juntos a Barack Obama y Angela Merkel.

Pero qué tal si entre ellos ponemos a Emma Watson o, mejor aún, a Björk.

¿Y si a Vladimir Putin lo sentamos entre Tim Cook y Laverne Cox? ¿Cómo se sentiría el Presidente ruso al verse, literalmente, en medio de una conversación entre la cabeza maestra de Apple y quien ya fue nombrado el personaje homosexual más poderoso del mundo, y la actriz transexual protagonista de la serie “Orange is the new black”?

Una imagen que resulta tentadora, provocación pura.

¿Y si a Haruki Murakami lo sentamos junto a la cantante Taylor Swift? ¿Él conocerá alguna de sus canciones? ¿Ella habrá leído alguno de sus libros? ¿Xi Jinping, Benjamín Netanyahu, Kim Jong-un y Jorge Ramos en la misma mesa? ¿Cuánto tiempo tardaría mi colega en lazarles preguntas que los pongan nerviosos?

¿Quién de ellos sería el primero en levantarse con un gesto de incomodidad? ¿Y si todos hacen gran química y se invitan la ronda de mezcales?

A Raúl Castro lo sentaría junto a Thomas Piketty, estoy segura que encontrarán tema de conversación.

Y a ellos tal vez se una la actriz Julianne Moore.

A la millonaria Elizabeth Holmes la pondría con Malala Yousafzai, algo grande podría salir de una mujer con el capital financiero y una de las mentes jóvenes más brillantes que tenemos en la actualidad.

Tal vez un gran programa que apoye la educación en países donde el acceso a ésta se encuentra tan limitado.

Pienso en esto cuando leo la lista que da a conocer la revista “Time” de quienes considera son los personajes más influyentes del mundo, 40 de ellas son mujeres.

Listados como este se convierten en sensor de cómo va caminando el mundo.

Porque lo mismo se anotan nombres de figuras políticas que, hoy por hoy y desde hace años se han ocupado de tomar decisiones que afectan a regiones enteras, que a nombres de celebridades cuyo único mérito es el uso que hacen de su imagen para convertirla en un estilo de vida.

Y entre ambos puntos está una enorme gama de personajes, algunos llegan por primera vez a esta lista, otros ya veteranos de ella.

Ahí es donde encuentran su punto en común, todos son personajes con capacidad de influir a sociedades enteras.

Méritos incuestionables de unos; posturas, decisiones y actos reprobables de otros.

Pero así es como está el mundo, esta lista es un síntoma inequívoco de cómo es que está funcionando.

Addendum. A raíz de la columna que escribí en este espacio, hace un par de días, en relación a Change.org, su oficina en nuestro país me respondió, acto que agradezco, su réplica está publicada. Sin embargo, en ella escriben que “falto a la verdad”, pero en ningún momento dicen ni el porqué ni en dónde. No desmiente lo publicado aquí; al contrario, en todo caso explican en qué consiste su modelo financiero.

Yo, repito: change.org es una plataforma interesante, una herramienta útil para el lobby ciudadano, respecto a problemáticas sociales determinadas. Pero, insisto: no es una plataforma mandatoria, y tampoco, en estricto sentido y, como ellos mismos admiten (y explican), tampoco una “.org” que carezca de modelo de negocios.




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