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Ricardo Torres
Ricardo Torres
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16 Diciembre 2016 04:00:00
Los muy independientes
Desde el 2 de diciembre, en el Instituto Electoral de Coahuila desfilan los aspirantes a contender como candidatos independientes para diferentes puestos de elección popular en la próxima jornada electoral en nuestro estado. Los interesados, a través de un escrito de intención y mínimos requisitos documentales, han iniciado su proceso de registro.

La documentación que entregue el precandidato independiente será analizada y aprobada por el Consejo General del Instituto Electoral de Coahuila, el cual, una vez hecho lo anterior, le expedirá su carta de formal aspirante. Posterior a esto, el suspirante recabará las firmas necesarias, referidas en el Código Electoral, entregará diversa documentación complementaria y esperará el acuerdo de la autoridad que le permita registrarse como candidato independiente, el próximo mes de marzo, para quedar en aptitud de contender en los comicios del 4 de junio de 2017.

Es evidente que el proceso eleccionario local del próximo año 2017 en el estado, tendrá una amplia participación de estos candidatos independientes, lo cual representa un nuevo reto para los partidos políticos, que deberán procurar restarles credibilidad y no permitirles consolidarse como una alternativa de votación.

Ante las precarias posibilidades de triunfo de los candidatos hasta ahora registrados, debemos pensar que algunos de ellos sólo ven esta posibilidad como una oportunidad para buscar publicidad efímera, esto en el mejor de los casos, ya que también pudiera ser una mera estrategia electoral propuesta por algún partido político interesado en diversificar las alternativas políticas al momento de la elección, con el único ánimo de diluir el voto y hacerse ganar con su voto duro.

Peor aún sería que estos independientes sean tan independientes que sólo se constituyan como opositores con intención de chantaje: es decir, que su único interés sea el de buscar un “hueso”, un trabajo o algún otro tipo de canonjía; y que no hablen seriamente de transformar o modificar el sistema político.

Los candidatos independientes, que se presentan como sociedad civil, mienten al fijar un falso debate y señalar a los partidos políticos como entes distintos y distantes a la ciudadanía, porque éstos también son formas de representación ciudadana. El hecho de que los partidos políticos hasta hoy hayan sido los únicos concesionarios capaces de encausar la participación política, no quiere decir que hayan dejado formar parte de la sociedad. Los miembros de los partidos políticos, también son ciudadanos.

Es faccioso además, el discurso de los candidatos independientes que pretende atribuir todas las desgracias nacionales a los partidos políticos, cuando en realidad han sido la única opción de acceder a mecanismos de rechazo o de denuncia o de modificación de las políticas estatales, incluso para los opositores individuales.

Además, un candidato independiente ganador tendrá que buscar alianzas con los partidos representados en el Congreso local para impulsar su programa de gobierno o sus propuestas de ley.

Para evitar lo anterior, los ciudadanos debemos reconocer que la democracia va mucho más allá de un episodio electoral y que son pocas las cauciones que ofrece la innovadora alternativa independiente, que de entrada ni siquiera es posible controlarle como candidato por quien lo seleccionó, pues se eligió solo; no responde a una disciplina de partido; no defiende una plataforma política preestablecida o una propuesta de Gobierno basada en ideales concretos; sólo se somete a sus propias decisiones y ocurrencias.

Lo que me lleva a concluir que votar por una alternativa independiente conlleva el riesgo de elegir a un diputado o gobernador, que no garantice que se dedicará a trabajar para lo que fue elegido y que, de fallar, se esfumará de la misma forma en que llegó.
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