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JC Mena Suárez
JC Mena Suárez
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01 Febrero 2018 04:00:00
Los negocios y el estrés
En las últimas cinco décadas en México no ha habido un periodo de paz que permita a la población vivir sin angustia, miedo, zozobra, intranquilidad, inquietud, pesadumbre…

De hecho, en México se necesitaría de terapeutas y sicólogos para tener una vida equilibrada y en paz cada uno de los habitantes urbanos y no urbanos. Las malas noticias que leemos, vemos u oímos nos predisponen a un estado de angustia constante.

Una palabra ha gravitado en México los últimos 50 años: crisis, y cada año nos enteramos de que el país va a vivir un año más difícil, que las condiciones financieras no son las idóneas para poder surgir de las condiciones retadoras en las que nos encontramos.

Hoy la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte nos tiene en un vilo porque los especialistas nos anticipan un escenario escalofriante que incluye la pérdida de miles de empleos.

Los politólogos y especialistas tratan de orientarnos por quién votar para que no le vaya mal a la República Mexicana, los precandidatos nos dicen las fallas del otro y se autodefinen como los mejores, pero el escenario es apocalíptico.

Las cifras de la inseguridad que nos dan a conocer dicen que 2017 fue el más violento de los últimos cinco años: muertos, asesinatos dolosos, enfrentamientos con el crimen organizado, asaltos, robos, secuestros, toda una avalancha que cae sobre nosotros.

Como ciudadanos nos volvemos receptáculos de los especialistas y fatídicos voceros de lo mal que le puede ir a México, y a nosotros nos da miedo y angustia, preocupación, mortificación y nos olvidamos de que lo necesario se ha hecho durante 50 años, nos hemos adaptado.

Hoy, aunque México y su población caminen cerca del desfiladero, del abismo y dan pasos difíciles, es necesario preguntarnos: ¿vale la pena angustiarse tanto y morir por eso?

Hoy más que nunca debemos estar preparados para lo que pase y estar listos para enfrentar lo que venga, pero nunca, de ninguna manera, dejar que la angustia se apodere de nosotros y nos lleve a la muerte.

Es necesario tener un plan: A, B o C e incluso si fallan, improvisar, pero lo fundamental es tener una estrategia para hacer frente a la situación, porque cada comerciante o negociante posee un activo muy valioso en su interior: creatividad, talento y ganas de hacer las cosas mejor para salir adelante.

Sólo recuerde que hay muchas cosas por disfrutar, pequeños sucesos, los más de ellos gratis, pero alegrarse, complacerse en ellos porque son el antídoto para evitar caer en un permanente estado de intranquilidad.

Hagamos un pequeño alto en nuestro día a día, respiremos profundo y disfrutemos lo que tenemos, de los pequeños deleites logrados. Hagamos el propósito, el objetivo cada día, de gozar de lo que sí tenemos y dejar de lado todo aquello que impida nuestra tranquilidad, nuestra quietud. Nuestro bienestar será la mejor terapia y sesión sicológica de cada día.
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