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Salvador García Soto
Salvador García Soto
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Salvador García Soto es periodista. Nació en Guadalajara Jalisco, donde cursó la licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la Universidad del Valle de Atemajac. En Guadalajara colaboró en varios medios locales y en oficinas de los gobiernos estatal y federal. Fue reportero de la fuente política en El Heraldo de México y en el diario La Crónica de Hoy. Desde 1998 escribe la columna política Serpientes y Escaleras que se ha publicado en los periódicos La Crónica, El Independiente y actualmente en el Universal Gráfico. Fue director general de Crónica y ha colaborado en revistas como Vértigo y Cambio. Durante dos años fue conductor del programa Cambio y Poder que se transmite por Cadena Raza y desde noviembre 2003 colabora en W Radio como comentarista del noticiario Hoy por Hoy tercera emisión y en el programa El Weso.

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17 Marzo 2015 03:00:17
Los primos
La suya es una relación familiar de gran influencia en Los Pinos y el Gabinete presidencial. Desde sus posiciones se apoyan, se ayudan, se impulsan y van tejiendo una red de poder que toca, principalmente los ámbitos jurídicos, judiciales y de procuración de justicia. Los “primos”, como los llaman en los círculos políticos, son un grupo compacto formado por Humberto Castillejos Cervantes, consejero jurídico de la Presidencia, Alfredo Castillo Cervantes, ex comisionado federal en Michoacán, y el senador con licencia y aspirante a la Suprema Corte, Raúl Cervantes Andrade.

Entre los tres hay más que un lazo consanguíneo y familiar: hay una especie de “pacto político” que los ayuda a ocupar posiciones de primer nivel en su área de especialización que es el derecho y la procuración de justicia. Un acuerdo documentado en el tiempo y que los ha llevado a escalar posiciones. La cabeza de “Los Primos” es Humberto Castillejos, quien desde su cercanía personal y política con el presidente Enrique Peña Nieto, desde el Estado de México, es quien apadrina y cobija a sus cercanos primos.

Castillejos se ligó a Peña Nieto en 2008 cuando dejó la coordinación de Asesores de la PGR, con Eduardo Medina Mora, para volverse asesor jurídico del Gobierno mexiquense. Su experiencia jurídica y conocimiento de las leyes, heredado de su padre el connotado penalista Marco Castillejos Escobar –quien murió asesinado en 2008 a las puertas de su despacho– lo convirtieron en un cercano asesor del gobernador Peña, para quien redactó y elaboró leyes como la reforma de seguridad pública del estado y la polémica reforma a la Constitución mexiquense que prohibió las alianzas en 2010 y evitó una coalición opositora en la elección de 2011 que ganó el PRI.

Desde esa cercanía y confianza con Peña Nieto, Castillejos comenzó a apoyar a sus primos. A Alfredo Castillo lo recomendó con el gobernador cuando, en medio del polémico caso de la muerte de la niña Paulette, el procurador mexiquense, Alberto Bazbaz tuvo que renunciar por la presión pública. Castillo ascendió así a encargado del caso que cerró con la polémica versión de que la niña se asfixio en un hueco de su cama, lo que le valió en 2010 ser nombrado titular de la PGJEM por el gobernador.

Mientras Castillo crecía y ganaba reflectores en la procuraduría, Castillejos se convirtió en coordinador jurídico de la campaña de Eruviel Ávila y luego candidato a diputado local en el Estado de México. En tanto, el mayor y más experimentado de los tres primos, Raúl Cervantes, seguía su carrera ascendente y mezclaba su exitoso despacho de abogados en derecho corporativo, que se ligó y trabajó de manera cercana al empresario transportista Roberto Alcántara, dueño del Grupo Toluca, con su carrera política que lo hizo diputado federal del PRI. Se casó con Angélica Zaragoza, empresaria del consorcio de Gas más grande del país. Como diputado Cervantes impulsó propuestas de privatización de Pemex y del gas en México.

La cercanía de Castillejos con Peña llevó a Cervantes a convertirse en coordinador jurídico del CEN del PRI y de la campaña presidencial de 2012, donde defendió al candidato del Monexgate, por el financiamiento ilegal de su campaña.

Al comenzar la presidencia de Peña Nieto los tres primos vieron recompensados sus servicios. Humberto fue nombrado Consejero Jurídico de la Presidencia y empujó a Alfredo Castillo como subprocurador de la PGR donde se enfrentó al entonces procurador Jesús Murillo; luego fue designado titular de la Profeco y comisionado federal en Michoacán.

Raúl, en tanto, se convirtió en Senador y jugó un papel clave como presidente de la Mesa Directiva para empujar la Reforma Energética, de la cual fue asesor. El 3 de septiembre de 2014, Raúl Cervantes pidió licencia al Senado para dedicarse, dijo, “a la academia”.

En realidad busca ser ministro de la Suprema Corte de Justicia y estar en la terna presidencial en noviembre próximo, algo que ya es cuestionado desde ahora, no sólo por su militancia en el PRI sino porque nunca en la historia alguien ha salido de un poder (el legislativo) para ser nombrado de manera inmediata como miembro de otro poder (el judicial).

Ambas condiciones, su priismo militante y su condición de senador con licencia, sentarían un precedente negativo impugnado desde ahora.

Así es como “Los Primos” se han convertido en uno de los subgrupos de poder más fuertes dentro del Grupo en el Poder. Uno que influye, decide y acapara posiciones en el ámbito jurídico y judicial. Uno que hace de la familia, también un tema de poder.
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