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Vicente Bello
Vicente Bello
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28 Julio 2018 04:00:00
Los relámpagos (y truenos) de agosto
Para cuando se instale la 64 Legislatura, el 27 de agosto próximo, el Congreso de la Unión comenzará un periplo tan histórico como inédito en la vida de México. Todas las esperanzas con que la población votó por el cambio de régimen se centrarán en el trabajo que comiencen a hacer los nuevos diputados federales y senadores.

Para esas fechas, los grupos parlamentarios, de entonces reciente cuño, deberán presentar los primeros trazos de sus respectivas agendas legislativas. Y claro que la que llamará más la atención, dentro y fuera del país, será la que presente el grupo parlamentario Morena, seguido por sus aliados Pt y Pes, que deberán presentar sus propias propuestas
legislativas.

Va a ser imposible que el PRI y el PAN puedan detener a Morena. Lo intentarán, sin duda, pero el próximo partido en el poder (el ostentador de la Presidencia de la República) pasará sobre ellos como una aplanadora. Ni más ni menos, con una fuerza acaso semejante a la desmecatada que el PRI tuvo durante muchos años.

Pero la diferencia entre aquella mayoría bestial que tuvo el PRI y la de esta
primera minoría –convertida en mayoría con la suma de sus aliados electorales- de Morena, estriba en que en tanto aquella fue producto de una dictadura disfrazada, esta última fue construida de golpe y porrazo con los votos de 30 millones 47 mil sufragantes.

Los mismos votos que, sin consideración alguna, empujaron al PRI y al PAN a uno de los basureros que, de vez en cuando, los movimientos sociales en México obligan a que surjan en la historia nacional. Y del que, muchos aseguran hoy, será imposible que puedan salir.

Al menos el PRI, ya es como Porfirio Díaz cuando salió apresuradamente de México hacia París, adonde murió y hoy continúa enterrado, sin que sus huesos puedan todavía regresar al país al que perteneció y se adueñó.

Politólogos por doquier dicen que el PAN es el partido que tendría, acaso, todavía una oportunidad. Pero quién sabe. Fueron los panistas y los priístas quienes arruinaron brutalmente a todo un pueblo en apenas 36 años, de 1982 a 2018. Y muchos de ellos optaron por caminar el mismo sendero de corrupción que aplanó el PRI durante décadas. Hoy en día PRI y PAN son sinónimos de corrupción, componenda
e impunidad.

De aquí al 27, fecha programada para la instalación del nuevo Congreso, serán a no dudar días de truenos y tempestades. Los relámpagos de agosto…, título de una de las obras cumbre de Jorge Ibargüengoitia, novelista mexicano muerto en un avionazo el 27 de noviembre de 1983, describirá este agosto de 2018 como un mes en que la historia de México comenzará a jalonearse entre la izquierda y la derecha. Como en los tiempos de Juárez. Como en los tiempos de Lázaro Cárdenas.

El acontecimiento histórico que acaecerá la semana próxima será el reconocimiento formal de que Andrés Manuel López Obrador ya será el presidente electo. A partir de allí, se acelerarán muchos acontecimientos políticos. Más incluso de los que han ocurrido desde que se supo que ganó la Presidencia de la República.

En los territorios del Congreso, incluso cuando todavía no tendrán oficina, los diputados federales y senadores electos se pondrán a trabajar en la forja de las agendas legislativas. Y, se les avisa, no deberán perder de vista que los 30 millones 47 mil personas que votaron por ellos lo hicieron pensando en que debe cambiarse de facto el modo de caminar de la República.

Desde este espacio se les invita a ir formando una comisión especial que dé seguimiento histórico a todas las reformas constitucionales que tuvieron el sello de “estructurales o neoliberales”. Desde 1982, cuando llegó Miguel de la Madrid Hurtado a la presidencia, hasta estas últimas de 2018, que insufló Enrique Peña Nieto y que votaron PAN y PRI.

En congresos como el de los Estados Unidos y parlamentos como el de España, existen grupos de especialistas del derecho parlamentario que están dedicados a revisar permanentemente todo el derecho positivo de sus respectivos países.

Revisan leyes y hacen, por supuesto, interpretaciones legislativas de normas vigentes. Interpretaciones que dan a conocer a las comisiones legislativas según sea el tema, para que los legisladores o parlamentarios comiencen a estudiar la posibilidad de reformarlas.

En México, desde los tiempos de la 57 Legislatura, había opositores –muchos de los cuales, da la casualidad que ahora pertenecen al grupo político que triunfó el 1 de julio reciente- que recomendaban al Congreso que se creara un súper equipo de especialistas parlamentarios que estuviera dedicado todos los días a revisar el trabajo legislativo, rebotándolo contra la realidad.

No habría dos méxicos: el México real y el México de las leyes.

También este mes que a punto está de comenzar será el mes de las propuestas fiscales. De hecho, el gobierno que se aproxima ha adelantado, verbigracia, que en el terreno de los ingresos, el IVA fronterizo bajará del 16 al 8 por ciento.

En el capítulo de los Supuestos Macroeconómicos, AMLO ha prometido que no habrá Déficit Fiscal, es decir más endeudamiento. Y en el tema de los egresos, cuando menos unos 500 mil millones de pesos serán destinados para inversión social.

Estos temas, y muchos otros del paquete fiscal que deberá entregar el Ejecutivo federal el 6 de septiembre próximo (pero además, aunque lo entregue el gobierno saliente, dicho paquete en realidad será construido por el gobierno entrante), serán temas de revisión obligada durante el agosto que comienza. Veremos.

Aviso. Lectora, lector: Tren Parlamentario reaparecerá en este espacio el martes 7 de agosto próximo. Gracias.
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