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Francisco Martín Moreno
Francisco Martín Moreno
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Autor de 27 novelas históricas, conferencista, columnista, conductor de TV, apasionado investigador de la cara oculta de México.

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27 Octubre 2020 04:00:00
Los signos externos
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López Obrador, su 4T y Morena, se aprestan a festejar en 2021 los 700 años de la fundación de Tenochtitlán, a conmemorar los 500 años de la caída de Tenochtitlán y a celebrar los 200 años de la Independencia, en el entendido, que en lo que hace a esta última fecha, si bien es cierto que el cura Hidalgo dio el grito de independencia en 1810, la independencia se consumó con Iturbide hasta 1821.

López Obrador, en su afán de organizar atractivas exposiciones con tesoros prehispánicos, además de otros espléndidos acervos culturales, para “mostrar a los mexicanos la grandeza cultural” de aquellos pueblos, “distorsionada por los intereses de los invasores y colonizadores”, le encargó a su señora esposa, Gutiérrez Müller, en su carácter de presidenta del Consejo Honorario de la Memoria Histórica de México, que pidiera prestadas o rescatara en algunos países europeos, algunas piezas de gran valor histórico que habrían de servir para dar lustre a dichos eventos.

Cada uno de los representantes de aquellos países, o dejaron en punto y coma la delicada conversación, o de plano rechazaron abiertamente la propuesta: no prestarían nada al Gobierno de López Obrador, para lo cual arguyeron exquisitos pretextos diplomáticos.

¿Por qué razón El Vaticano no prestará el Códice Borgia, ni el Códice Vaticano B, ni el Códice 3738 y algunos mapas de Tenochtitlán? El Nuncio Apostólico en México, Franco Copolla, declaró que El Vaticano no accederá a lo solicitado por el Presidente mexicano, pues “se trata de monumentos históricos” y las leyes actuales impedirían a México regresar esas piezas, “sería un regalo, no un préstamo”. Mayor delicadeza en la negativa, imposible.

En otro orden de ideas, la señora Müller, intentó negociar infructuosamente, desde luego, con el Gobierno austriaco la posibilidad de recuperar temporalmente el penacho de Moctezuma. A modo de respuesta adujeron técnicamente que la histórica pieza era “muy frágil” para trasladarla y que “la mínima vibración en un viaje aéreo o terrestre lo destruiría”. ¿Resultado? Otro ¡Cero!

El Presidente italiano, Sergio Mattarella, dejó en “stand-by”, junto con una sonrisa sardónica, la posibilidad de un préstamo del Codex Fiorentino y el Codex Cospi o Bologna, celosamente guardados en la Biblioteca florentina y en la Universidad de Bolonia, para ya ni hablar de los dos jarrones que Maximiliano de Habsburgo regaló al rey de Italia y que se encuentran en el Quirinal. ¡Cero!

¿Más ceros? Francia “estudiará” la posibilidad de prestar piezas arqueológicas con el mismo destino, de igual forma en que Alemania “analiza” si prestar o no el Códice maya de Dresde, útil para poder descifrar la escritura maya.

¿Qué signos externos, muy preocupantes, ha proyectado López Obrador al mundo entero, de modo que muy pocos gobiernos, tal vez solo Cuba y Venezuela, confían en su sentido del honor?

Estados Unidos no le notificó a AMLO el sorprendente arresto del general Cienfuegos después de que aquel liberó al hijo de “El Chapo” Guzmán. Existía una justificada preocupación en el sentido de que una filtración impidiera la aprehensión de dicho destacado militar. ¿EU confía en AMLO? ¡No!, como tampoco confían el Papa y Sebastián Kurz, de Austria, etcétera.

¿La comunidad internacional sí confía en AMLO y los capitales del mundo entero se invierten abundantemente en México, apoyados en nuestro estado de derecho y en el respeto a la legalidad? ¡No!, de la misma manera en que han huido más de 25 mil millones de dólares en el corto plazo de nuestro país ante la ausencia de certeza jurídica.

Los ingresos por turismo también se han desplomado, no solo por la pandemia, sino por los casi 70 mil homicidios dolosos y 30 mil personas desparecidas: en nuestras calles se aplica, ya es vox populi, la ley de la selva.

Por otro lado, si López Obrador está tan interesado en “mostrar a los mexicanos la grandeza cultural de los pueblos originarios”, llama poderosamente la atención una terrible contradicción: ¿Por qué el Presidente recortó el 75% del presupuesto del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) que afectará la operación y mantenimiento de 194 zonas arqueológicas, 162 museos y 515 monumentos históricos del país? ¡Caray!
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