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Otto Schober
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Otto Schober. Profesor y Licenciado en Educación Primaria; Comentarista radifónico con cápsulas en Núcleo Radio Zócalo; Funcionario de la Secretaría de Educación Pública nivel Primarias en Piedras Negras, Coahuila, Mex.; Historiador de Piedras Negras, Coahuila, México

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19 Julio 2018 04:00:00
Los tlaxcaltecas de saltillo
El capitán don Francisco de Urdiñola dio posesión el 13 de septiembre de 1591, a los tlaxcaltecas que se decían nietos y descendientes de Xicoténcatl “el viejo”, de los terrenos que los españoles habían cedido para ellos y fundaran San Esteban de la Nueva Tlaxcala, a un costado de la villa de Santiago del Saltillo. Fueron testigos de elegir el sitio más adecuado para edificar la nueva población: El jefe tlaxcalteca don Buenaventura de Paz, el gobernador de los colonos tlaxcaltecas don Joaquín de Velasco, el instructor religioso fray Juan Terrones y su compañero fray Cristóbal de Espinoza, jefes de los colonos tlaxcaltecas y las autoridades de la villa del Saltillo.

Acordaron que la fundación se hiciese al poniente de esta última villa, calle de por medio, señalando lugar para plaza, casas reales, iglesia, convento, huertas y anexos en el terreno comprendido entre las calles de Victoria al sur, Manuel Pérez Treviño al norte, Allende al oriente y Manuel Acuña al poniente. En el acto de fundación se echaron al vuelo las campanas, único rastro que quedaba del destruido convento del padre Gavira y se plantó la cruz de la fundación del lugar, que después se conoció como laza de la cruz, que hoy ocupa un conocido Banco.

El día 17, Urdiñola dio posesión a los religiosos del terreno de la fundación y a 71 indios casados y 16 solteros, de terrenos para casa y huertas; tres leguas de tierra con sus aguas y 20 caballerías, de tierra de labor. Sus nuevas autoridades fueron nombradas, recayendo los nombramientos en don Buenaventura de la Paz como jefe principal; don Joaquín de Velasco como gobernador; don Antonio de Naveda como alcalde; regidor, Gaspar Cleofas; alguacil mayor, Lorenzo de Aquino; y como fiscal de la iglesia y regimiento, Tomás de Aquino.

La llegada de los tlaxcaltecas, expertos agricultores y hábiles artesanos, tuvo una gran influencia en la villa del Saltillo; los montes y pastizales se convirtieron en laboríos y huertas, apaciguando a los grupos chichimecas de la región que se dedicaban a la guerra y el pillaje. Los colonos tlaxcaltecas fueron muy bien recibidos por los españoles de Saltillo, quienes habían cedido espontáneamente sus mejores tierras y suficientes aguas, convirtiéndolas en un emporio de producción. Fray Agustín de Morfi, en su obra Crónica de Nuevo México y Viaje de Indios, dice que al llegar a Saltillo se dio cuenta de que “gracias a la actividad de los tlaxcaltecas, no existía un palmo de tierra improductiva sin cultivo.

Las frutas, las legumbres, la leche, los huevos que se consumían en la villa, eran productos de la colonia tlaxcalteca”. (Las Cosas de Coahuila, columna periodística de Álvaro Canales Santos)
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