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01 Febrero 2018 04:00:00
Los tres mosqueteros en Suiza
En las montañas blanquecinas de Davos, desde muy temprano la avalancha ha sido política: Cada líder ha tomado para sí su personal lucha en defensa de intereses comunes que a todos atañen y que reverberan en la aldea global como esos rayos de sol cayendo al amanecer en la nieve más alta. Cada uno llegó de espadachín de su propio monofrente.

Así, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, arribó a Davos transfigurado en adalid de la lucha global contra el cambio climático y fiero defensor a ultranza de la remodelación del europeísmo para fortalecer todavía más un flanco que comparte con su homóloga, la canciller alemana, Ángela Merkel.

Bastante inspirado en la ecología verde, el mandatario galo se comprometió a hacer de Francia un modelo de descarbonización cuyo potencial convierta a su país en líder de los compromisos del Acuerdo del Clima “voy a cerrar todas las plantas de carbón para 2021”.

“Uno de los cinco pilares de las reformas económicas durante mi mandato tiene que ver con la lucha frenética contra el carbón, vamos a descarbonizar, más de la mitad de las 619 plantas de carbón están perdiendo dinero porque la apuesta es a favor de las energías más limpias, eficientes y sobre todo renovables”, defendió apasionadamente.

Asimismo presumió de su capacidad de convencimiento para hacer que China refrendase su compromiso con el Acuerdo del Clima, su líder Xi Jinping, también está convencido de respetar las luces azules para tener un cielo lo más limpio posible.

“La Nueva Ruta de la Seda de China tiene que ser una autovía verde, nosotros no tendremos una ruta basada en el carbón, eso está claro”, refrendó el delfín del Elíseo.

En el mismo sentido, Merkel que todavía no las tiene todas consigo para formar gobierno -a pesar de acariciar la reedición de otra gran coalición con los socialdemócratas- señaló por su parte que el mundo necesita más y más cooperación global en vez de muros.

Ella abogó por el multilateralismo y llegó a cuestionar qué tanto el mundo, la sociedad actual, ha aprendido de las lecciones del pasado “ya se cumplieron 100 años desde la Primera Guerra Mundial, qué tanto las generaciones actuales hemos aprendido de las lecciones oscuras de la Historia”.

La política germana es una indiscutible columna de la actual Unión Europea (UE) por eso no dudó en subrayar el espíritu del multilateralismo para reactualizar a Europa “vemos un surgimiento del populismo, vemos un auge de la polarización yo creo en la cooperación no en el aislacionismo”.

Aquí en Europa ha quedado bastante claro que a Merkel le madrugó en votos y escaños su predisposición a favor de recibir determinados cupos migratorios a favor de los refugiados; no obstante, empecinada como es, volvió a reivindicarse en Davos enarbolando la espada humanitaria en pro del compromiso de Europa en la crisis de los refugiados.

“No se trata de una visión paternalista, pero sí debemos asumir un compromiso sobre todo con África hacer más en términos de ayuda para el desarrollo y la cooperación”, dijo convencida.

A COLACIÓN
Por su parte, la premier británica Theresa May, continuó con su guerra abierta contra las empresas tecnológicas que se han enriquecido gracias a las plataformas digitales de redes sociales.

Desde el atentado terrorista-yihadista en el Manchester Arena (22 de mayo de 2017) May ha presionado abiertamente a plataformas como Facebook, Instagram, WhatsApp, Google y Yahoo para que asuman no nada más mayor responsabilidad sino mayor compromiso a fin de evitar la propagación de contenido terrorista y de incitación al odio.

En la reunión del Foro Económico Mundial volvió a refrendar su cometido “ya en su momento lo pedimos junto con los mandatarios de Francia e Italia” y los administradores de estas plataformas de redes sociales se comprometieron a borrar cualquier contenido terrorista en un lapso no mayor a las dos horas… hay que decirles que no basta que el contenido debe tener un filtro que lo borre inmediatamente para evitar su propagación”, recalcó May.

Con varios atentados en el corazón de Reino Unido, en la preocupación de la gobernante británica, ronda el recurrir a la legalidad “para asegurarnos que esto no suceda más”.

Sería más útil, dijo May, si por ejemplo se usara ese enorme poder de penetración de las plataformas digitales-sociales para “crear mejores cadenas de valor en una era globalizada”.

Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales

@claudialunapale
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