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Guillermo Robles Ramírez
Guillermo Robles Ramírez
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Licenciado en Comunicación en la Universidad Iberoamericana Plantel Laguna, Posgrado el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey, Director General de la Agencia de Noticias SIP, Premio Estatal de Periodismo en el 2011 y 2013 en la categoría Columna de Opinión, reconocimiento de labor periodística de la Unión de Periodistas del Estado de Coahuila.

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28 Agosto 2017 04:00:00
Malos hábitos
Desde que tengo memoria los dentistas siempre han insistido que la visita preventiva ayuda a prevenir el riesgo de caries o cualquier otro riesgo de enfermedad.

Se sabe que la prevención reduce la pérdida de dientes, y aunque no hay mucha evidencia para apoyar lo que se dice que mínimo deben de ser dos veces al año la visita a un dentista.

No hay ninguna diferencia estadística en la pérdida de dientes o caries entre los pacientes de bajo riesgo o alto si se hicieron un chequeo una o dos veces al año, aunque existe un gran índice que la mayoría hicieron su primera visita entre los 16 y 22 años de edad, sin haber presentado un problema serio.

Se podría sorprender que el Departamento de Salud de Utah recomienda que la primera visita de un paciente debe de ser en el primer año de edad o bien cuando sale su primer diente. Tanto la Asociación Dental Americana, la Academia Americana de pediatría, así como otras organizaciones dentales también están de acuerdo a que la visita de cualquier menor de edad sea a partir de las dos condiciones mencionadas anteriormente como una medida de prevención.

Pero para generaciones como la mía, así como las anteriores a mi nos podemos preguntar el por qué antes no, y ahora sí, es decir, años atrás era inimaginable llevar a los hijos con el dentista, pues el ver su primer diente era parte normal del crecimiento y una de las etapas hasta cierto grado esperado tanto por los padres dando motivo de alegría y anuncio familiar.

Antes la visita con el dentista era muy común observar que durante la sala de espera siempre había gente adulta, y muy pocos niños y niñas pero que solamente acompañaban a sus papás. Sin embargo, ahora es diferente que en los consultorios de los dentistas se ven tanto adultos y menores de edad como paciente siendo el caso de niños y niñas que todavía no cumplen el año se encuentran dentro de la lista para ser revisados por el médico.

Mientras que para las nuevas generaciones el llevar sus hijos es algo normal y para generaciones viejas no lo es, llama la atención este tipo de comportamiento al igual que las sugerencias de diferentes organizaciones detales del mundo sobre las recomendaciones de la visita con doctores de odontología a muy temprana edad.

Pero si nos detenemos tantito a pensar el por qué estos nuevos cambios, dejando a un lado la vanidad de decir que, antes la gente era más sana que los de ahora; todo se puede resumir más que eso es que el cambio de hábitos es el causante.

Se podría pensar que los matrimonios o parejas jóvenes, es decir, de estos tiempos han querido hacer crecer demasiado rápido a sus hijos, adelantándose a cosas que son correctas en sus hábitos alimenticios, así como pudiera ser que la misma mercadotecnia sea tan fuerte que todos están siendo víctima de la publicidad.

Pero el aumento de visita de infantes a temprana edad es causado principalmente porque tanto como los papás y las mamás les dan a sus hijos a muy corta edad, es decir, ni siquiera cumplen el año cuando les dan la ingesta de bebidas y alimentos que no deben de tener, como son el uso de bebidas endulzantes, caramelos, alimentos coloreados, nieve y en ocasiones hasta refrescos siendo estos los causantes del incremento de caries dentales a pequeños y pequeñas de tan solo 11 meses de edad.

Es muy común observar este cambio de hábitos no saludables por todas las redes sociales en donde suben fotografías de sus hijos en donde presumen su primera nieve, y con toda la boca embarrada de la misma como algo gracioso, pero más allá de ello le están causando un problema dental y riesgo a cualquier otra enfermedad.

Ahora también otro tipo de malos hábitos son aquellos en donde tanto como los chupetes, así como las tazas para bebés, también conocidas como “sippy” son malos para sus dientes, así como la mala costumbre de dejar que duerman los bebés con las botellas llenas de jugo o leche.

Estos biberones que contienen fórmula, leche, leche materna, jugo de fruta, agua de gelatina o cualquier cosa que no sea agua pura que se les deja durante todo el día o bien que duerman con ellos no solo los lleva a problemas de caries dentales serios y dolorosos, sino que pueden causar hasta inflamación periodontal.

Es tarea de la misma sociedad enseñar a las nuevas generaciones hábitos saludables por el bien de sus hijos y de sus bolsillos. Mientras que las distintas organizaciones dentales dan una recomendación de visitas a temprana edad con el dentista, esto solo enriquece a los médicos, en lugar de hacer campañas publicitarias sobre hábitos saludables. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) http://www.intersip.org
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