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Alma Carolina Viggiano
Alma Carolina Viggiano
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La legisladora es originaria de Tepehuacan de Guerrero, Hidalgo, es abogada por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo y tiene especialidades en las materias civil, procesal civil y mercantil en la Ciudad de México, así como diversos diplomados en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo y en el Centro de Investigaciones y Docencia Económica (CIDE). Ha sido secretaria general del PRI en Hidalgo y coordinadora estatal de campaña de Miguel Ángel Osorio. Anteriormente ha sido diputada local por el Distrito XV y diputada federal por el 01. Fue la primera mujer en prsidir el Tribunal Superior de Justicia de Hidalgo; fue integrante fundadora del Consejo de la Judicatura del Poder Judicial. Fue coordinadora estatal de la Comisión Interinstitucional para el Nuevo Sistema de Justicia Penal en Hidalgo; secretaria de Planeación y Desarrollo Regional y secretaria de Desarrollo Social en la misma entidad. Escribir a: [email protected]

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24 Octubre 2016 04:06:00
Mamá y papá iguales
“Ya se sabe que todos somos iguales ante
la ley, pero la igualdad de unos es más
evidente que la de otros”.
Lorenzo Silva

El uso de los apellidos en diferentes países del mundo es distinto. Por ejemplo, en países de cultura anglosajona, el apellido materno no se usa; en Argentina, hasta el 2008, sólo se usaba el apellido paterno y en Portugal se usa primero el apellido materno y luego el paterno. Estas situaciones siempre han llamado la atención, no obstante, la forma en que se ha construido nuestro nombre no había sido objeto de discusión hasta hace algunos años.

En México y la mayoría de los países de lengua española, se utiliza primero el apellido paterno y luego el materno. Se trata de una tradición heredada por los españoles cuyo origen se remonta al periodo comprendido entre los siglos 13 y 15, lo cual se justificaba en la necesidad de establecer un nombre familiar o apellido para poder heredar los bienes que generalmente estaban reservados a los hombres.

Como pueden apreciar, el orden en que se usaban los apellidos surgió como una costumbre que reconocía el dominio que ejercía el varón dentro de su familia y frente a sus posesiones; algo que actualmente tiene poco sentido y, no sólo eso, sino que atenta contra la igualdad entre hombres y mujeres.

Por tal motivo, el pasado 19 de octubre la Suprema Corte de Justicia de la Nación, tomó la decisión de declarar inconstitucional el Artículo 58 del Código Civil para el Distrito Federal, que establece que los recién nacidos deben ser registrados con el apellido paterno primero y el materno después, por considerar que discrimina y disminuye el rol de la mujer en el ámbito familiar. Por lo tanto, la madre y el padre podrán decidir sobre el orden de los apellidos de sus hijos.

Esta misma norma se encuentra en casi todos los estados de la República, salvo en Yucatán, Estado de México y Coahuila, donde ya han reformado sus leyes para permitir que sean los padres quienes elijan, de común acuerdo, el orden de los apellidos.

Para muchos podría parecer extraño, sin embargo, la vida privada y la familia, es un ámbito reservado de todo ser humano, lo que debería dar la pauta para que los padres tomen libremente las decisiones que no afecten la vida o la integridad de sus hijos, teniendo como único límite el respeto a los derechos y al interés superior de los menores de edad.Que la ley establezca el orden de los apellidos constituye una intervención al ámbito privado y familiar de las personas, que no tiene justificación alguna. Es difícil advertirlo porque se trata de un tipo de discriminación sistemática, es decir, aquella que por el arraigo en una sociedad, no se advierte y que, por el contrario, se reconoce como una práctica normal.

En los hechos, esta situación propicia la continuidad de una práctica que anula el derecho de decisión de las madres y reconoce un rol inferior de las mujeres que se transmite de generación en generación. Como legisladora aplaudo la decisión porque estoy convencida que tenemos que erradicar todo tipo de discriminación para que hombres y mujeres tengamos los mismos derechos.

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