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Dan T
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26 Julio 2018 04:07:00
Mamonxs
Amigas y amigos. Queridxs lectorxs, todos y todas. Les escribo y les escriba para decirles y decirlas que ya estoy y estay hasta la madre y hasta el padre de que crean que el machismo y la machisma es culpa del español y de la española. De un tiempo para acá y para allá, se ha puesto y puesta de moda y de modo una cosa y coso que llaman “lenguaje inclusivo” (aunque no he escuchado que le digan “lenguaje inclusiva”). ¿De qué se trata esto y esta? Supuestamente y supuestamenta de que al hablar no domine lo masculino sobre lo femenino. Y la idea podría no sonar mal, pero resulta desastrosa y desastroso, pues ahora y ahoro quieren que todo y toda se pronuncie y se pronuncia en variantes y variantas masculinas y masculinos, así como en femeninas y femeninos. Esto significa y significo que un idioma como el español (y la española, por supuesto) se tienen que olvidar de la economía del lenguaje, sólo por ser políticamente correctos... y correctas. Y ahí no acaba la cosa, ni el acoso. Resulta que algunos genios –Meade dixit– descubrieron que podían ser todavía más originales y originalas si en lugar de usar el femenino y el masculino, simplemente suprimían la “o” y la “a”, poniendo en su lugar una letra supuestamente neutral como “la equis”. Y es así como los perros se convirtieron en perrxs, los alumnos se graduaron como alumnxs y, aunque te confundas, tus hijos son hijxs. Si esto sigue así, llegará un momento en que tendremos que escribir que lxs diputadxs y los senadorxs –y en general todxs lxs políticxs– son unxs hijxs de putx, raterxs y desgraciadxs. Y la verdad, así no sabe. Pero lo peor es que el machismo no se combate quitando os y as y poniendo equis, sino educando a toda esta sociedad que sigue haciéndole la vida imposible a las mujeres. El problema no son las palabras, son las personas.

EL BESO DE JUDAS

¿Has escuchado la historia del escorpión y la rana? Resulta que una rana estaba en la orilla de un río, cuando se le acercó un escorpión:

–Amiga rana, ¿puedes ayudarme a cruzar el río? Me podrías llevar sobre tu espalda para que no me ahogue.

–¿Que te lleve en mi espalda? –contestó la rana–. ¡Ni pendeja! Ya sé cómo te las gastas. Eres más traicionero que un priista que se pasó al PAN en el gobierno de Fox y ahora anda con el chalequito guinda de Morena. Si te llevo a mi espalda, sacarás tu aguijón, me picarás y me matarás. Así que no, olvídalo, no te puedo ayudar a cruzar el río.

–¡Por favor, ranita! Además, no seas tonta: si te pico con mi aguijón y te hundes, yo también me moriré porque no sé nadar. Sería absurdo que yo te picara, porque también moriría.

–Bueno, tienes razón. Súbete.

El escorpión se trepó en la espalda de la rana y empezaron a cruzar el río. A la mitad del camino, la rana sintió en la espalda un fuerte picotazo y entendió que el escorpión le había clavado el aguijón. Mientras el veneno se extendía rápidamente por su cuerpo, la rana le preguntó decepcionada:

–No entiendo. ¿Por qué lo hiciste, cabrón? Tú también vas a morir.

–Perdóname, ranita. No lo pude evitar. Está en mi naturaleza –respondió el escorpión y ambos se ahogaron en el río.

La moraleja de esta historia es que si Donald Trump te dice que eres una persona fabulosa, que le caes muy bien y que quiere que trabajen juntos para lograr cosas fantásticas, ¡más vale que te cuides, Andrés Manuel!

La misma buena onda que hoy muestra Trump con AMLO es la que tuvo en su momento con los líderes de Canadá, de Alemania, de Japón, de Francia y de Inglaterra, a los cuales, a todos, en cuanto pudo les hizo una trastada, les jugó chueco y les demostró que nadie debe confiar en él.

¡Nos vemos el domingo!
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