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Paúl Garza
Paúl Garza
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03 Septiembre 2018 04:00:00
Manejo de emociones: éxito o fracaso en tu empresa
Poco a poco más Pymes (pequeñas y medianas empresas) surgen en la región, lo cual es de reconocerse ya que los emprendedores generan economía en la ciudad y alrededores, aun en contra de las trabas burocráticas y la carga fiscal y administrativa que implica y de la que hemos referido en colaboraciones anteriores.

Diferentes giros de pequeñas empresas así lo demuestran tales como restaurantes, talleres, servicios de instalación, reparación y mantenimiento industrial, publicidad, gimnasios, entre otros que han cubierto demandas en la región, cumpliendo la expectativa de su cliente final. Por lo general en la mayoría de los casos el éxito es inmediato en donde las ventas, en pocos meses, cubren la inversión inicial al punto de equilibrio con las consiguientes ganancias.

La otra moneda del negocio es cuando no se tiene una cartera de clientes al iniciar de inmediato, partiendo de cero deben hacer un muestreo y exploración para encontrar a esos primeros prospectos de clientes, al garantizar calidad y efectividad en el servicio, que con una buena publicidad y recomendaciones propias de la clientela, se prevé que de dos a cinco años se alcance el denominado punto de equilibrio y a partir de ahí se pueda cosechar lo sembrado.

Pero el meollo de este asunto son las emociones y las aristas que conlleva todo camino, desde el inicio hasta después de quedar establecido como negocio, ya que muchas de las veces existe desconocimiento por parte del dueño o patrón cuando se toman malas decisiones. Aquí les comparto una lista básica de lo que se debe hacer para evitar la bancarrota:

1.-No pagar impuestos (quedarse con el IVA): “Muy común me costó mucho ganar este dinero, no se lo voy a dar al gobierno”.

2.-No asegurar a los trabajadores: El riesgo de demandas laborales y multas por parte del IMSS es inminente e inaplazable.

3.- Exceso de gastos personales: Es tu dinero, te lo has ganado dignamente, pero dejas de pensar en tu negocio, te enfocas en ti y tu familia, eso está bien, pero sin el flujo de efectivo para reinvertir en tu negocio es como una quiebra anunciada.

4.- Desconocer el momento exacto de subir los precios: Muchas veces debido a la alta demanda pensamos que es la señal para subir precios de inmediato, pero se debe considerar otros factores como la competencia, si la calidad del producto o servicio mejorará a la par, y costos de producción de este, etcétera.

5.-Humildad ante todo: En definitiva, ni al proveedor ni al cliente le gustará negociar con alguien que no pone los pies en la tierra y pueda controlar sus decisiones, o es alguien que no puede ser confidencial en estos asuntos.
Estimado empresario: ¿Cómo va tu negocio? ¿Ha tomado malas decisiones?, Llámame al 878 109 0775 o al correo .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo) y con gusto lo platicamos.
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