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Armando Luna Canales
Armando Luna Canales
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09 Septiembre 2013 04:06:39
Manifiéstate, pero…
En el mundo hay manifestaciones creativas, acciones que nos dan ejemplos de tranquilidad y respeto, pero siempre buscando un fin en común ya sea a favor o en contra.

En España, por ejemplo, a las afueras de los bancos un grupo de personas se manifiesta de manera pacífica, mientras la luz del semáforo se mantiene en rojo las personas se paran frente a la institución bancaria y comienzan a mostrar sus inquietudes con gritos y pancartas para después, en el momento que la señal verde se activa, dejar que el tráfico vehicular siga su curso.

Otra, es la que hacen los activistas por la caza desmedida de focas en el mundo.

Su forma es inusual, pero atrevida, por ejemplo en el 2010 AnimaNaturalis realizó un performance en contra de este hecho en Canadá. Cientos de personas se reunieron en la Plaza de los Pinazos pintadas de focas y escenificadas muertas en el suelo, manchadas de sangre.

En nuestro país últimamente las manifestaciones no han sido pacíficas, no han servido como ejemplo de respeto y armonía entre la gente que exige y

las personas que transitan de manera cotidiana por las calles.

Pero no sólo eso, en el imaginario actual han generado una pérdida de dinero y tiempo. El bloqueo de avenidas, cierre de carreteras, toma de inmuebles con lujo de violencia, han dejado un descontento social incalculable.

Es indiscutible que estos descontentos y manifestaciones son con base en derecho; tienen razón en expresar su inconformidad y lo pueden hacer en las calles, pero no hay un derecho absoluto.

El derecho de decir lo que piensan y lo que creen tiene como límite los derechos de los demás. Pasa de una manifestación a convertirse en un acto delictivo, en un acto que podría tomarse de esa manera, en un delito.

Por eso, en los países desarrollados han encontrado mecanismos para hacerlo sin tener que interrumpir el tráfico. Volvemos a recordar lo que hacen los españoles; se mantienen al margen de sus exigencias, respetando siempre a las personas que circulan por las avenidas donde mantienen sus actos, o en su caso sólo bloquean un carril o establecen horarios para hacerlo.

Si entendemos que el derecho de manifestarse tiene como límite el derecho de los demás, creceremos como sociedad. Entre todas las formas que existen de manifestarse, los pequeños grupos que se oponen tienen que preocuparse por los derechos de los demás. Tenemos que transformar nuestro país, pero sobre todo en la forma en la que nos manifestamos.

Tomemos en cuenta que en nuestro país el empleo de la fuerza pública se interpreta como represión, pero también debemos de entender que el uso de la fuerza es necesaria cuando se deja de ser un objeto y se convierte en una obligación.

La reformas planteadas por el Presidente de México, Enrique Peña Nieto, en el rubro de educación y energía, son un elemento indispensable para

impulsar el desarrollo de nuestro país. La ciudadanía lo quiere y el país lo necesita.

Si bien es cierto que los derechos de las minorías no pueden estar en manos de las mayorías, también es verdad que el interés público no puede estar sometido a los intereses de unas minorías.

Manifiéstate, pero respeta a los demás.
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