×
Salvador García Soto
Salvador García Soto
ver +
Salvador García Soto es periodista. Nació en Guadalajara Jalisco, donde cursó la licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la Universidad del Valle de Atemajac. En Guadalajara colaboró en varios medios locales y en oficinas de los gobiernos estatal y federal. Fue reportero de la fuente política en El Heraldo de México y en el diario La Crónica de Hoy. Desde 1998 escribe la columna política Serpientes y Escaleras que se ha publicado en los periódicos La Crónica, El Independiente y actualmente en el Universal Gráfico. Fue director general de Crónica y ha colaborado en revistas como Vértigo y Cambio. Durante dos años fue conductor del programa Cambio y Poder que se transmite por Cadena Raza y desde noviembre 2003 colabora en W Radio como comentarista del noticiario Hoy por Hoy tercera emisión y en el programa El Weso.

" Comentar Imprimir
15 Octubre 2018 04:00:00
Manotazo de AMLO a la CNTE
Como se veía venir, el choque del presidente electo con sus aliados de la CNTE finalmente ocurrió. Andrés Manuel López Obrador durante un mitin, el sábado, se refirió a los líderes de la CNTE como “radicales de izquierda” y les advirtió que no rebasarán a su gobierno ni les entregará la nómina magisterial. “Va a ser directo el pago, para que le llegue el dinero a la gente”, expuso desde Mérida, Yucatán.

López Obrador no mencionó directamente a la Coordinadora, pero su crítica respondió a las diferencias y presiones de la disidencia que lo apoyó en su campaña. Fue tan fuerte y claro el mensaje a los líderes del magisterio disidente que hasta los comparó con los radicales de derecha: “A veces nos cuestionan los extremos: los radicales de derecha, que son furibundos, y los radicales de izquierda porque los extremos se tocan y la verdad es que hay muchos que no son radicales, que son conservadores”, dijo.

Lo irónico es que la única forma de realmente controlar a la CNTE es con los instrumentos de la reforma educativa que hoy López Obrador anuncia que va a cancelar. La capacidad de los líderes disidentes de chantajear y sacar recursos, depende de su fuerza para movilizar, y a su vez, su capacidad para movilizar depende del control que tengan sobre la vida de los maestros a través del ingreso, los cambios de escuela y las promociones.

Cuando advierte que no va a devolverles “la nómina magisterial”, sabe de lo que habla. Llegó a ser de tal magnitud el nivel de captura del presupuesto educativo, que la CNTE tenía reglas escritas en documentos con sellos oficiales del sindicato, que establecían el escalafón para conseguir ascensos en función de “su participación en las movilizaciones y en el trabajo político sindical”. En pocas palabras, quien más marchara y más lealtad mostrara, mayor probabilidad de ser director o supervisor. La pedagogía era lo último que les importaba.

El gran pleito de fondo de la CNTE con la reforma educativa no es por la evaluación de desempeño. Esa es de por sí impopular entre todos los maestros. La verdadera pérdida de control político está en las evaluaciones de ingreso y de promoción. Por ello, la llave del control sobre la CNTE está en el Servicio Profesional Docente. Y por lo mismo, la Coordinadora no va a descansar hasta que quede sepultado.

No quedarán satisfechos con la abrogación de la famosa “permanencia” porque al perder el control del ingreso y la promoción de los maestros, disminuyó su capacidad de movilizar. En 2013, cuando la CNTE se oponía a la aprobación de las leyes secundarias de la reforma, tuvieron la capacidad de movilizar a 60 mil maestros a la CDMX y mantenerlos cuatro meses en el Zócalo. Pero a partir de 2015, la SEP encabezada por Aurelio Nuño comenzó una estrategia basada en cortar los flujos de efectivo y los mermó económicamente.

Luego, la estrategia siguió en dividirlos: nunca dialogar con todos juntos, siempre por separado para, como ellos dicen, agudizar sus contradicciones. Después se abrieron los primeros concursos de ingreso y promoción para que los maestros que quisieran una plaza ya no estuvieran condicionados a marchar sino simplemente a ganarla en un examen.

Por eso en 2016 la CNTE decidió echar su resto, pero ya no pudieron movilizar a tanta gente. “Sólo” alcanzaron cerca de 25 mil y a la CDMX pudieron traer cerca de 5 mil. Y ante ese debilitamiento optaron por bloqueos carreteros. Con menos gente hacían mucho daño.

Cuando llegaron las campañas presidenciales la CNTE vio en López Obrador un aliado natural, mientras que el tabasqueño también encontró utilidad electoral en el magisterio disidente.

El problema es que los volvieron a acelerar con la promesa de abrogar la reforma y cuando lo hagan la CNTE festejará, pero más temprano que tarde regresarán a su dialéctica: movilización-negociación-movilización, como empezaron a hacerlo, y sin los controles que habían logrado la reforma, se recuperarán y tratarán de arrebatarle al nuevo gobierno el control del sistema educativo.

El problema es que lo mismo puede pasar con el SNTE si vuelve Elba Esther Gordillo a presidirlo.

Por eso el “manotazo” de López Obrador tiene sentido. Si no los para ahora, tanto los “radicales de izquierda” de la CNTE, como los ambiciosos elbistas del SNTE, pretenderán volver a los tiempos de Calderón cuando ambos tenían control absoluto de la educación ¿Lo permitirá la Cuarta Trasnformación? El mensaje de Mérida dice que no.
Imprimir
COMENTARIOS



0 1 2 3 4 5