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Dan T
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30 Agosto 2018 04:00:00
¿Manuel o Manuela?
El que ya no se sabe para qué lado batea es el chiapaneco Manuel Velasco. ¿Es senador o es gobernador? Aunque la Constitución de México lo prohíbe, es ambas cosas. Así como en el mundo hay gente bisexual, Velasco vendría a ser algo así como bipolítico, pues trae metida la investidura de gobernador y ahora también porta el fistol de legislador.

Lo peor del asunto es que su doble cargo no es derecho, pero es legal. Por un lado encontró una rendija en la ley electoral para poder ser candidato al Senado sin dejar de ser gobernador. (Y cuando digo rendija me refiero a una resolución del Tribunal Electoral más jalada que la película del Megalodón). Y por el otro, torció la ley en Chiapas para que le permitieran ir a asumir el cargo en el Senado, pedir licencia y regresar a despachar en el Gobierno estatal pese a pertenecer a otro poder completamente diferente.

Es como si el presidente de la Coca Cola fuera al mismo tiempo cajero en el Oxxo (con perdón para el presidente de la Coca Cola y a los cajeros del Oxxo por compararlos con políticos).

Pobre José José: jamás se imaginó que el dilema de ¿gavilán o paloma?, Manuel Velasco lo resolvería siendo gavilán y paloma.

‘¡Usted disculpe!’

En las páginas de nuestro periódico encontrarás la noticia de que policías de la Ciudad de México detuvieron al hijo de “El Señor de los Cielos”, lo reconocieron, pidieron instrucciones a sus superiores sobre qué hacer con él, ¡pero lo dejaron ir! ¿Y por qué soltaron a Vicente Carrillo Leyva? Que porque presentó una identificación con otro nombre. Si pudiera poner aquí el emoji del tipo que se tapa la cara como diciendo “¡ay, qué brutos!”, lo pondría.

De toda esta historia no sé qué me resulta más sorprendente. En primer lugar, la buena memoria de los policías. Hemos visto miles de retratos hablados de sospechosos y no conozco a nadie que haya reconocido a uno solo. Es como las fotos de los ladrones que ponen en los bancos: “Si lo ve, denúncielo”. Si lo veo, ni lo reconozco, la verdad. Pero, bueno, hay que aplaudirle a los policías por haberlo reconocido.

En segundo lugar me sorprende que los altos mandos de la Policía hayan pedido detener a Carrillo Leyva, pues en realidad no existe ninguna orden de aprehensión en su contra. ¿Como para qué lo querían aprehender? ¿Para que les explicara quién es quién en la telenovela del Señor de los Cielos? ¿Siguen extrañando al Chacorta o qué?

Y en tercer lugar, por supuesto, me sorprende que los policías ¡lo hayan dejado ir! Si ya lo reconociste y ya te dijeron que lo detengas, tendrías que ser muy bruto para creer que Carrillo Leyva se llama “Andrés Favela” como decía en su identificación. A menos, claro, que el hijo del narco no les haya enseñado esa credencial, sino otra:

–¡Uy, joven! Usted se parece a un narco.

–No, oficial, me confunde.

–No, a mí no me engaña, usted es el hijo de Amado Carrillo.

–No, no. Mi nombre es Diego Rivera.

–A ver, identifíquese.

–Mire, oficial, aquí tiene.

–Oiga, pero este es un billete de 500.

–Sí, pero ahí dice que soy Diego Rivera, ¿verdad?

–No me entendió, joven. Le estoy diciendo que este es sólo un billete de 500 pesos. Échele más, ándele, échele más hasta que me convenza.

–A ver, ahí van mis identificaciones de Diego Rivera. Son todas las que traigo.

–¿Ahora sí me cree?

–¡Uy, joven! Con esto hasta le creo que es Frida Kahlo. ¡Aváncele, aváncele!
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