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José Gpe. Martínez Valero
José Gpe. Martínez Valero
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02 Julio 2017 04:00:00
Marwan, no el músico, sí el poeta
Hace algunos meses, brincando de página en página en la red, tratando de encontrar las palabras que quería encontrar en esos momentos, por alguna extraña razón apareció en mi computadora un tipo que aparecía sólo como Marwan recitando un poema. Inmediatamente me ganchó con lo que decía; no sólo porque usaba las palabras que andaba yo buscando en esos momentos, sino porque además decía las cosas con un sentimiento tan hondo, que asustaba. Y como suele suceder cuando andas en la red, el video me llevó a otros videos, y los videos me llevaron a descubrir además que este tipo tenía un algunos libros de poesía editados, incluyéndose en uno el texto primero que vi en el video que me llamó la atención.

Para nadie es un secreto que de lo que más leo, aparte de libros de leyendas, es libros de poesía. Tengo en mi biblioteca muchos autores, conocidos, reconocidos y desconocidos. Tengo libros de poesía de autores que no son precisamente poetas, y de poetas que no lo parecen. Y entre mis favoritos están los poetas que escriben poesía de manera sencilla, simple. También me gustan los que usan la poesía para burlarse de TODO, incluso de la poesía misma; pero de ellos ya les he hablado en otros textos y hoy pongo a su consideración uno de los primeros que he mencionado.

Uno de los que escriben, como dije, poesía de manera sencilla, simple, y sobre todo, respecto a las cosas cotidianas, sacándolas por ellos de la cotidianeidad y haciéndolas extraordinarias, como Mario Benedetti y Jaime Sabines, por ejemplo. Por eso puedo decir que el tal Marwan entra dentro del género de los anteriores, sin que pretenda hacer una comparación de él con tales monstruos latinoamericanos.

¿Pero quién es Marwan? Algunos lo consideran un cantautor español, incluso de los más reconocidos. De su persona se comenta que nació en Madrid, en el barrio de Aluche en 1979, producto del amor de un palestino y una española, siendo su nombre completo Marwan Abu-Tahoun Recio, y que a los 15 se compró su primer guitarra pretendiendo tocar heavy con los amigos, terminando por orientar su línea musical hacia otros rumbos gracias a las influencia de cantautores contemporáneos a él como Ismael Serrano, y otros no tan contemporáneos como Joan Manuel Serrat y Silvio Rodríguez. Pero insisto, hoy no quiero hablarles de Marwan el músico, sino del poeta, cuya producción literaria se reduce, tal y como lo señalé, a tres libros:“La triste historia de tu cuerpo sobre el mío”, “Apuntes de mi paso por el invierno” y “Todos mis futuros son contigo”; siendo éste último el que contiene los versos escuchados en el video comentado, y que alguien puso en mis manos como consecuencia de una apuesta ganada gracias a mis gloriosas Chivas del Guadalajara. Del mismo, en ésta y en ulteriores entregas les dejo algunos de sus textos que, insisto, por cotidianos son extraordinarios y en consecuencia, imperdibles.

El concepto del Amor va cambiando con el tiempo (fragmento)

Nunca dije adiós a la primera,
siempre formé parte de los chicos
que se quedaban esperando
a que fuera el azar quien lo aplastara
o les diera un beso.
Siempre esperé
a que la vida o las mujeres,
perdonen la redundancia,
decidieran por mí.
Hasta hace muy poco
pensaba que el amor consistía en sentir mucho,
en querer hasta reventar, en que el amor doliera,
en sentir una admiración religiosa por la piel amada
y no en encontrar una maravillosa compañera de viaje
como ahora pienso que debe ser.
Principalmente porque la pasión en la que me basaba
irremediablemente
acaba emigrando a otras habitaciones
y no hay un motor en el mundo
que tras hacerlo trabajar a toda máquina,
–sin un segundo de respiro–,
aguante al mismo ritmo mucho tiempo.
Obsolescencia programada, así lo llaman.
Tal vez por eso hoy me lo tomo con más calma
evito las ciudades de la prisa
y acepto que los días grises también
forman parte del decorado.
Tal vez por eso, amor,
no te entrego todo el fuego
ni me vacío para dártelo todo
porque eso me convertiría
en un hombre sin nada.
Por suerte tú tampoco lo haces
no inviertes toda tu fortuna
para rodar una escena perfecta
y haces bien.
Pero también sabes que nunca falto
y yo sé que tú nunca faltas
y sabes que yo sé que darías todo lo que hiciera falta,
que no es lo mismo que darlo todo,
y yo sé que tú sabes que daría absolutamente todo por ti
pero que tampoco hace falta.
Y todo,
la palabra nosotros,
estas reflexiones,
las noches a tu lado,
forman parte de algo
que no he llegado a entender
pero que me hace inmensamente feliz.
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