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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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08 Septiembre 2018 04:00:00
Más de lo mismo
No pocos nos preguntamos ¿Cuál cambio en el país? ¿Hacia dónde nos van a conducir? ¿No dijeron que el país está en ruinas?

Se sintieron salvadores y todos los candidatos por igual creyeron tener la solución a los problemas que aquejan a México. El resultado ya lo vimos en las pasadas elecciones; un resultado que no está a discusión.

Sin embargo, lo poco o gran parte de lo que se ha visto hasta ahora, no demuestra que en realidad desean un cambio los actores políticos. Lo que se está observando es que estamos ante un “más de lo mismo”.

Fue demasiada polarización la que se desató durante la campaña. Existía mucho enojo e inconformidad por los actos de corrupción donde la impunidad ha reinado, arropando a individuos que ejercieron el poder para su propio beneficio.

Definitivamente la corrupción no se puede ocultar. Es consecuencia de la ambición de quienes ostentan el poder momentáneo o participan de algún modo en política o actividades empresariales o sindicales.

El presidente electo -aunque se pretenda negar- es quien está moviendo los hilos a su antojo, tomando decisiones, dando línea, haciendo acuerdos. Es decir, todo lo que antes tanto criticaba.

Demasiada polarización siempre creí que había durante las campañas. Demasiadas promesas que solo los ilusos creían se podían cumplir.

“Es que ahora sí van a meter a la cárcel a todos los corruptos, empezando por el Presidente”. ¡Ajá, cómo no!. ¿Tan hartos estaban los electores de escuchar mentiras, que no se dieron cuenta que la propuesta era igual?

Es decir, era más de lo mismo. ¿No se daban cuenta -a pesar de que se insistía- de que las promesas de campaña no siempre, por no decir, nunca, se cumplen?

“López Obrador va a acabar con la corrupción”. Eso y más decían los defensores del entonces candidato, hoy ganador de las elecciones.

Pobre pueblo mexicano que muy pronto recibió como “regalo” la noticia de la libertad otorgada a personajes señalados por corruptos. La corrupción, repito, es algo que no se puede ocultar. No se trata de esperar denuncias de los supuestos afectados. Basta con seguir la huella del dinero que se gasta, de las propiedades adquiridas, de los prestanombres que también traicionan a la Patria.

Porque aquel que rinde protesta y promete cumplir con la ley, si se enriquece con el dinero del pueblo, no solo es un corrupto, sino un ladrón y un traidor a la confianza en él depositada.

No hay que olvidar que son servidores en las instituciones, representantes en organizaciones, no dueños absolutos de los recursos que se les asignan para el bienestar de todos.

No conforme con arropar a verdaderas lacras, sigue la “bienvenida” en los Congresos, se reforma la Constitución de un Estado, a modo, para satisfacer -no las aspiraciones, que son legítimas de cualquier ciudadano- sino el capricho de un político, un gobernador que ha demostrado que las leyes no son para cumplirse, sino para burlarse de ellas. Leyes que sirven para intereses partidistas.

Manuel Velasco Coello regresa a gobernar Chiapas, los meses que le faltan, para concluir su mandato. ¡Ah! Pero..…Después se irá al Senado a “obedecer”, perdón, a cumplir con sus deberes. Este es mi México. ¡VIVA!
Gobernador por el partido verde (así con minúsculas), senador por morena.

¡Qué vergüenza! ¡Cuánta burla! para un pueblo que anhela que las cosas cambien en el país.

No hay duda, la política la han prostituido individuos que se venden fácilmente, con el único propósito de tener o mantener el poder y de paso, vivir del presupuesto. Son capaces de cualquier cosa, hasta de traicionar sus principios. Aunque habría que preguntarse primero ¿los tienen?

Como si fuera poco, el comportamiento de individuos como Fernández Noroña, que hoy ocupa una curul en el Senado, siempre ha dejado mucho que desear. Él, tiene por costumbre lanzar insultos, agredir a políticos, llevar gente a eventos para lanzar consignas.

Se escuda en su fuero para exigir protección, clama por sus “derechos”. Que no lo toquen. Aunque como ciudadano sea una vergüenza.

Ese personaje tan desagradable es un verdadero fiasco en la política. El, no es político, no es líder, es simplemente un agitador y un provocador que no sabe respetar ni a las instituciones ni a las personas. ¿Por qué habría de exigir se le respete?

Los ciudadanos deberíamos promover y exigir, se elimine el fuero constitucional y la representación plurinuminal. Ya basta de regalos a los partidos políticos y de sostener a individuos por los que nadie vota; por lo tanto a nadie representan, más que a sus propios intereses.
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