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Carlos Gutiérrez Montenegro
Carlos Gutiérrez Montenegro
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Psicólogo, Maestro en Enseñanza Superior por la Universidad Autónoma de Nuevo León, actualmente desarrolla su campo en la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Saltillo, como coordinador de investigación; en el Centro de Asesorías, A.C. como psicoterapeuta psicoanalítico; Asesor técnico del Centro de Investigaciones Psicopedagógicas, de la Dirección de Educación Especial de la Secretaría de Educación y Cultura del Gobierno de Coahuila; Productor de contenido del programa “De Frente” y editorialista del canal 7 RCG de televisión, además de articulista del periódico “Zócalo” de Saltillo. Algunos de sus escritos e investigaciones son: "PSICOANALISIS Y SOCIEDAD", publicado por la Universidad Veracruzana en 1982, el 'ESQUEMA DE LA PUBLICIDAD', también publicada por la Universidad Veracruzana en 1984, la 'ESCUELA PARA PADRES", publicada por la Secretaría de Educación Pública de Coahuila y el Instituto de Servicios Educativos del Estado de Coahuila, en 1993 (primera edición) y en 1994 (segunda edición). Además, la investigación llamada ‘ESTUDIO EXPLORATORIO Y PROSPECTIVA DEL PROGRAMA MECED EN EL ESTADO DE COAHUILA’, realizada en una colaboración conjunta de la UPN con el DIF Estatal y la Secretaría de Educación Publica de Coahuila y la investigación “ESTUDIO DE LAS CONDICIONES DETERMINANTES DE LA REPROBACIÓN EN LA UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE COAHUILA”, de reciente publicación.

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18 Septiembre 2017 04:00:00
Matar a una mujer parece ser fácil y seguro
Matar a una mujer, violarla y desaparecer su cuerpo parece tan fácil como quitarle el dulce a un niño. Ricardo Alexis, chofer de Cabify, fue llamado para trasladar a un pasajero y ella era una hermosa joven llamada Mara, de 19 años, quien según relata Milenio, se subió al auto confiada en la seguridad de una empresa seria en la selección de sus asociados. Pero el cansancio, el alcohol o la confianza hizo que se durmiera y el hombre estuvo evaluando la posibilidad del ataque sexual, el cual finalmente realizó en un hotel, donde llevó a la chica mientras estaba dormida.

Posiblemente ella se despertó durante el ataque y trató de gritar, por lo que la mató y a continuación en una hondonada cercana a Santa María Xonacatepec tiró el cadáver. Según los reportes, Ricardo Alexis era un joven normal que manejaba el coche de su madre y vivía con su pareja, hasta ese momento en que experimentó una excitación más allá de sus umbrales de manejo posible. No fue una violación-asesinato por impulso, porque estuvo midiendo las consecuencias dando vueltas alrededor del hotel durante muchos minutos. En ese lapso de tiempo experimentó cada vez más fuerte la urgencia hasta que el deseo cedió el paso al acto. Existe amplia investigación que comprueba una relación entre ser un delincuente sexual y tener una enfermedad mental. Irwin Sarason, profesor de psicología de la University of Washington, nos dice que: “Las parafilias, la personalidad antisocial, la psicosis, el trastorno del estado de ánimo y el trastorno relacionado con sustancias con frecuencia se presentan en los perpetradores de agresión sexual. La violencia sexual tiende a empezar temprano en la vida, ser repetitiva y estar asociada con otros tipos de conducta criminal”. Es decir, que tiene que ver con la familia, con el medio en donde creció, con el sistema educativo y los medios de comunicación, entre muchos otros factores. Su conducta también encierra la idea de impunidad, porque no manifestó preocupación de ser localizado como responsable, bien por limitaciones cognoscitivas, bien por un ambiente de violencia sin límites interiorizados vivido en su comunidad.

Pero él no es único. Muchos hombres que miran a las mujeres pasar, sólo piensan de ellas por el placer que pudieran proporcionarles y sueñan con tener una relación sin costo, sin responsabilidad, sin otra cosa que sexo y también aprovecharían una oportunidad en donde ella estuviese a su disposición sin consecuencias de ningún tipo, justificando sus deseos diciendo que si estos se le despiertan, es porque ellas lo provocan. Están de acuerdo con el pastor de la Iglesia Metodista de México, rector de la Universidad Madero, la UMAD, Job César Romero, cuando afirmó (para diariocambio) que el victimario estaría disculpado en sus deseos si los volviera acciones, debido a que sus actos se justificarían por “la descomposición de la sociedad y a las libertades que las chicas tienen… porque tienen libertad pero no tienen disciplina”. Y si el hombre ya tentado se decide a secuestrarlas, violarlas y tal vez matarlas, es porque la familia de la víctima le ha dado esa libertad, esa autonomía para andar sola hasta en altas horas de la noche y, dijo el rector, en muchas ocasiones las desapariciones de mujeres ocurren por problemas familiares: “Este tipo de problemas se dan por personas cercanas a ellas, entonces no podría haber un policía en la casa”, aseguró. Esta persona (y muchas más, al estilo de Marcelino Perelló, que en mucho tiempo no creo que pueda descansar en paz) mantienen la idea de que una mujer agredida, asediada, violada y muerta tuvo ella misma la culpa de su desgracia. Se lo buscó por coqueta y livianita. Y además disfruta la violación, aunque no lo acepte.

¿Y por qué tanto ruido, tanto escándalo por esa muchachita que tomó un taxi al que creía seguro, y que se quedó dormida, por efectos del alcohol o del cansancio? Porque, según la ONU (2015) cada día son asesinadas 7 mujeres en México; según la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (2017) cada minuto hay un delito sexual en México; según la CIDH (2016) en los últimos 4 años desaparecieron 7 mil mujeres en México; según Animal Político (2016) sólo 3 de cada 100 ataques sexuales se castigan en México y más del 94% de actos de violencia sexual no se denuncian (2017). Y me pregunto qué hubiera pasado si el chofer del Cabyfi hubiera sido mujer y Mara hubiera sido hombre ¿ella lo hubiera secuestrado? ¿lo hubiera atacado sexualmente? ¿lo hubiera matado? ¿no? Entonces fue feminicidio. Y si usted no cree que la sociedad debe pararlo urgentemente, es porque no ha entendido el concepto de crimen contra la humanidad.
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