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Rosa Blanca Cuellar
Rosa Blanca Cuellar
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28 Abril 2019 03:10:00
Me golpeaba, y pensé que así me quería…
ELLA NACIÓ EN UN PEQUEÑO pueblito enclavado en la zona desértica de Coahuila, y escuchar su desgarradora historia realmente parte el corazón de cualquiera, así que su publicación era una cuestión obligada, porque aunque ella no lo supo y no lo alcanza a comprender, su historia de vida puede impactar en el pensamiento y decisiones de otras jovencitas que como ella, soportan, sufren y padecen la violencia de quien un día les prometió amor, comprensión y protección.

LA LLAMARÉ ANGELITA, PORQUE ES un nombre que encaja con su personalidad inocente, transparente y hasta alegre a pesar de los golpes de la vida y por eso, sólo por eso, le llevó tres años pensar en que “su amor” iba a cambiar…

TENÍA APENAS 15 AÑOS, CUANDO sin terminar la secundaria, se unió a Cristóbal, un joven también del pueblo, cinco años mayor que ella. Era tanto su amor que no escuchó el llamado de alerta de su madre quien insistía en que era un joven “arrebatado” y tomador, trabajador sí, nadie se lo podía negar, pero de mal carácter cuando andaba ebrio, que era casi todos los fines de semana.

NO HABÍA PASADO NI UNA semana, cuando Angelita descubrió, lo que muchos le habían advertido, Cristóbal llegó borracho, aventando cuanta cosa se topaba en su camino, hasta a ella misma cuando se levantó de su vieja cama, para ver si quería cenar…

ESA VEZ –PLATICA SENTADA EN la banqueta de su patrona, quien le dio trabajo de sirvienta en la ciudad, cuando por fin decidió liberarse- no dije nada porque sólo me empujó contra la mesa, no me dolió mucho, pero me arrepiento porque en ese momento debí dejarlo…

A LAS POCAS SEMANAS SE dio cuenta que estaba embarazada y como muchas otras mujeres, estaba ilusionada, lo mismo que Cristóbal, porque ella no puede negar que igual su esposo se puso contento, hasta le prometió construirle un cuartito, porque estaban viviendo con sus suegros…

SE PREGUNTARÁN ¿POR QUÉ LOS suegros no intervenían ante las golpizas que le propinaba?, pues porque en su mentalidad, ellos decían que era normal, que todos los hombres golpean a las mujeres y que ellos son los que mandan en el hogar y la mujer se debe someter, exactamente, esa mentalidad aún existe en pleno siglo XXI, sobre todo en las comunidades rurales, donde las mujeres no tienen otra opción que someterse y respetar hasta el respiro de su hombre.

ES QUE SÍ ME QUERÍA –relata Angelita- porque después de que nació mi hijo, él me cuidó, hasta me llevaba un taco a la cama y andaba muy bien, yo por eso dije que ya iba a cambiar.

PERO LA ILUSIÓN SE APAGÓ, justamente cuando su bebé tenía apenas un mes de nacido, cuando “su amor” llegó otra vez tomado y otra vez la golpeó, lo peor de todo es que no pudo describir un motivo porque simplemente no lo había, nunca lo hubo, Angelita nunca supo con certeza por qué la golpeaba…

HASTA LLEGÓ A PENSAR QUE era por costumbre, porque después él le pedía perdón y hasta la llevaba a la plaza del pueblito y para ella eso era una de las máximas demostraciones de amor que Cristóbal podía darle, eso bastaba para ella sentirse feliz y confiada, sobre todo confiada en que era amada y respetada y que ya nada podía suceder…,

YO VEÍA –DICE CON TRISTEZA en su rostro- con la gente del DIF y de la Presidencia que hacían eso del Día Naranja contra la violencia a las mujeres y que traían a personas expertas a que hablaran con ellas y yo decía y de qué me va a servir a mí todo eso, qué voy a hacer si lo dejo, ellas me van a mantener junto con mi hijo?..

ERA UNA DECISIÓN MUY DIFÍCIL, imposible para una mujer de pueblo, sin estudios, sin saber hablar siquiera y sobre todo una mujer asustada, temerosa y sin quien la defendiera porque su padre no quería dirigirle la palabra porque a los 15 años se fue con Cristóbal y contaba con su madre, pero igual que ella, no sabía qué hacer en esa situación…

PERO HACE UN AÑO, VINO lo peor, fue tan brutal la golpiza, que Angelita fue a dar a la clínica rural, con una hemorragia, golpeada en todo el cuerpo y hasta inconsciente, sus suegros le quitaron de encima al golpeador, pero ya era demasiado tarde…

CUANDO DESPERTÓ SU MADRE ERA la única que estaba a su lado y el sujeto, el sujeto había huido al rancho, fue terrible enterarse que no le importaba. Aún así, como siempre no quiso denunciar ante las autoridades, “porque nunca les hacen nada”, decía.

INCREÍBLEMENTE EN ESA CLÍNICA CONOCIÓ el sufrimiento, pero también vio la luz que iluminaría su vida y la de su pequeño, que cuidaba su abuela mientras ella convalecía; esa luz se llama Sofía, la enfermera que la cuidó y le tomó cariño, ella le ofreció trabajo en su casa, a donde podía llevar a su hijo, quien anda por cumplir los tres años. Sofía le da techo, salario, comida y sobre todo comprensión y cariño, porque hasta dice que es la abuela del pequeño, la nueva abuela.

QUIERE ESTUDIAR LA SECUNDARIA PARA adultos porque quiere ser Psicóloga, para ayudar a las mujeres a entender que la violencia no es normal, que no es un acto de amor y que nadie tiene por qué soportarla, que la vida no se acaba cuando dejas al violento marido y que por tus hijos no debes aguantar, al contrario por tus hijos tienes que salir de ese ambiente de violencia y maltrato.

“SI YO LO HE DEJADO antes, no habría padecido tanto dolor”, se lamenta Angelita, mientras siente el abrazo protector de Sofía, quien vive sola, así que tiene mucho amor para su nueva familia, porque Angelita no quiere regresar al pueblo, donde dicen que Cristóbal ya trae nueva novia, “pobre muchacha, lo que le espera”, expresa Angelita, en una charla, donde decidió contar su historia de sufrimiento y violencia desde los 15 años de edad.

PUES COMO DICE USTED –EXPRESA- ojalá a alguna muchacha le sirva todo eso porque es muy feo que te golpeen, como a mí casi todos los días, ahora me doy cuenta que no tenía por qué haberme callado, que sí hay gente buena que te puede ayudar y que sí hay oficinas donde te ayudan, pero lo importante es decidir dejarlo y reconocer que es mejor estar sola, que golpeada día y noche…

ESTA ES LA HISTORIA DE Angelita, obviamente no es su nombre real, lo que es real es su sufrimiento, un sufrimiento que en éste caso tuvo un final hasta cierto punto feliz, porque hay otros casos extremos donde la mujer muere en manos de su pareja, de ahí el aumento en el índice de feminicidios.

EL DESEO DE ANGELITA, ES que cualquier mujer violentada saque fuerza y busque ayuda, porque la vida no debe acabar abrazada de tu golpeador.

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