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Dan T
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01 Mayo 2018 04:06:00
Me voy a quedar sin amigos
Un tipo está pidiendo aventón en la carretera, se detiene un auto, se sube y, por hacer plática, le dice al que va manejando:

–¿Cómo viste que el Barcelona volvió a quedar campeón? ¡Y con doblete!

–A mí no me importa Messi, Suárez, Coutinho ni ningún otro maldito culé. ¡Bájate de mi auto!

El tipo, desconcertado, vuelve a quedar en la carretera esperando a que alguien le dé aventón –raite, dicen en Monterrey–, hasta que se detiene un tráiler. El sujeto se trepa y no sabe si hablar o no, pero algo le dice que sería demasiado grosero quedarse callado, por lo que de pronto suelta.

–Oiga, gracias por el aventón. ¿Cómo ve las elecciones? “El Peje” va en caballo de hacienda a la Presidencia, ¿no?

–¿Eres un maldito pejezombie? ¿Tú eres de esos que va a votar por el vejete de López Obrador, verdad? ¡Bájate de mi tráiler! ¡Pero ya!

El tipo volvió a quedar a la orilla de la carretera con frío, con hambre y con el miedo de abrir la boca con la próxima parada que le diera aventón, para que no lo volvieran a bajar. Se detuvo un sujeto de mediana edad, guapo, mirada penetrante, verbo despampanante, chispeante y divertido, ¡ah, chinga! ¡Era yo!

El tipo se subió al auto y al arrancar se quedó callado. Ni el señor que iba manejando decía una sola palabra, y él pues mucho menos. Así pasaron varios minutos, decenas de kilómetros, hasta que, desesperado, el que pedía aventón ya no soporta el silencio y se atreve a decir de manera muy prudente y lo más neutral posible:

–Pues sí...

–Pues no... ¡y te bajas, cabrón!

Así, igualito, andan las cosas entre mis conocidos, mis cuates, mis amigos y mis parientes en Facebook.

Creo que empiezo a extrañar las cursilerías de gatitos y las bendiciones que subía todos los días mi tía Clarita, porque ahora todo es política, elecciones, política, elecciones, política y elecciones. ¿Mencioné también que sólo se habla de política y elecciones? Hay básicamente dos bandos: los que sabemos que AMLO es un viejo enfermo de poder que va a llevar a México a la ruina y los que se niegan a ver la realidad. ¡No, no es cierto! En realidad son tres bandos: los que aman a AMLO, los que odian a AMLO y los que no tienen claro por quién votar. El problema es que la discusión la llevan quienes aman y odian a Andrés Manuel, y cuando digo “discusión” en realidad debería decir “pleito” porque hemos perdido la capacidad de dialogar (si es que alguna vez la tuvimos). Hoy unos y otro se ven como idiotas, como salvajes, como enemigos de México.

Y no hay punto de reconciliación, a veces parece que se les va la vida en defender o en criticar a AMLO; o que les van a cortar la mano o un huevo si gana o pierde. Creo, supongo, me aventuro a pensar que parte del problema es que no logramos, o ni siquiera intentamos entender por qué el otro piensa como piensa.

En el caso de los seguidores de AMLO, hay que reconocerlo: van a votar por él porque están hasta la madre del Gobierno, de las transas, de los abusos, de la impunidad, de la inseguridad. ¿Esto significa que tienen razón en votar por López Obrador? ¡Claro que no! Se llama Andrés Manuel, no san Judas Tadeo.Y del otro lado es lo mismo: los pejelovers no entienden que quienes se oponen a él no es porque sean de la mafia del poder, sino porque lo consideran una opción peor a la que actualmente tenemos.

Digo, salvo mi hermana con mi cuñado, nadie se la pasa mal por gusto. ¿Y si buscamos escucharnos tantito? Digo, para no ser como esos políticos sordos, necios y ciegos que tanto criticamos.

¡nos vemos el jueves!
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