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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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16 Agosto 2017 04:00:00
Meade, ¿candidato?
El propio Andrés Manuel López Obrador destapó a José Antonio Meade como posible candidato del PRI a la Presidencia. El nombre ya sonaba, pero el líder de Morena lo formalizó en un video el 29 de junio: “La mafia del poder -dijo– ya está decidiendo tener dos candidatos a la Presidencia. Uno, el principal, que seguramente va a ser Meade; ese va a tener el apoyo del PRI y también del PAN. El secretario de Hacienda actual fue también secretario de Hacienda con Calderón y lo ven bien los de la mafia del poder, porque es darle continuidad al modelo neoliberal.” La coalición PAN-PRD, afirmó, postulará a un “candidato palero”.

Pese a tener sólo 46 años, Meade ha sido cinco veces secretario de Estado. En dos ocasiones ha ocupado la cartera de Hacienda, pero ha sido también responsable de Energía, Relaciones Exteriores y Desarrollo Social. Estos cargos, y otros anteriores, los ha desempeñado para gobiernos panistas y priistas.

Meade es economista por el ITAM y abogado por la UNAM. Tiene, además, un doctorado en Yale. Su carrera la hizo en el ramo financiero del sector público. En 2002 rescató al viejo Banrural y creó la Financiera Rural. En diciembre de 2006 fue nombrado coordinador de asesores de Agustín Carstens en Hacienda. De ahí pasó a la Subsecretaría de Ingresos. Tras un breve paso por Energía, fue nombrado secretario de Hacienda. En 2012 fue el único miembro del Gabinete del panista Felipe Calderón en pasar al del priista Enrique Peña Nieto, donde ocupó el cargo de canciller y más tarde fue titular de Desarrollo Social y nuevamente de Hacienda.

El problema para una posible candidatura presidencial del PRI eran los candados que establecían el requisito de haber sido militante durante 10 años. Esto descartaba a Meade, que no ha sido miembro de ningún partido. Los candados, sin embargo, fueron eliminados en la XXII Asamblea Nacional.

Para muchos priistas la posibilidad de que su partido postule a un candidato presidencial que no es militante ni ha ocupado un cargo de elección popular es anatema. El presidente Enrique Peña Nieto, sin embargo, busca abrir su abanico de opciones para 2018 en un momento en que López Obrador encabeza las encuestas. Meade es una opción interesante ante la baja popularidad del PRI y de la clase política tradicional. Sería un candidato atractivo no sólo para priistas e independientes, sino para los panistas que rechazan un pacto con el PRD.

Ya Dionisio Meade, padre del actual secretario, mostró capacidad para servir al Estado mexicano en vez de a un partido. Fue funcionario del sector financiero en gobiernos priistas y diputado del PRI, pero en el sexenio de Vicente Fox ocupó la Subsecretaría de Enlace Legislativo. El secretario de gobernación Carlos Abascal, a quien conoció en misa, lo reclutó porque necesitaba un interlocutor con los priistas. Dionisio es hoy director general de instituciones gubernamentales del Banco de México.

José Antonio tiene fama de honestidad personal y eficacia, pero no es un candidato natural. Carece, por ejemplo, de dotes de oratoria o de carisma personal. Quizá sería un magnífico presidente, pero no necesariamente un buen candidato.

El que un viejo lobo de mar como López Obrador lo haya destapado como su verdadero rival, sin embargo, es significativo. Si bien sería el primer candidato presidencial tricolor que no fuera militante del partido, estamos viviendo tiempos inéditos. Un servidor público de buena reputación y sin militancia partidista podría ser la opción para un electorado escéptico.

SI NO, BANXICO

Peña Nieto convenció a Agustín Carstens de quedarse en el Banco de México hasta el 30 de noviembre. Para muchos la razón es sencilla. Si Meade no es candidato presidencial, podría sustituir a su antiguo jefe en Banxico.
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