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Héctor Reyes
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08 Diciembre 2017 04:00:00
Meade, la diferencia
José Antonio Meade Kuribreña es el nombre de la persona más buscada los últimos días en distintos buscadores de internet. A raíz de su registro como precandidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) es un hombre que ha venido a revolucionar el ambiente político nacional.

Con 48 años, nacido en la Ciudad de México, Meade Kuribreña ha ocupado diversos cargos de relevancia en el Gobierno federal, secretario de Hacienda, 2 veces, de Energía, de Relaciones Exteriores y de Desarrollo Social, además de tener un doctorado en Economía por la Universidad de Yale, lugar donde especializó sus estudios en Finanzas Públicas y Economía Internacional, ha sido profesor de Instituto Tecnológico Autónomo de México, ITAM, del donde se graduó de la Licenciatura en Economía.

Con un perfil de los que llaman hoy en día, ciudadano, el exsecretario de Hacienda ha sido catalogado como un hombre sencillo, apegado a las tradiciones familiares, pero enérgico cuando se requiere, muy preparado en distintos ámbitos de la economía, tema en el que se mueve como “pez en el agua”.

Meade viene a romper un esquema que tenía el PRI, ya que el mismo partido, el 9 de agosto de este año modificó sus estatutos para poder postular a un candidato presidencial que no fuera militante y que no hubiera ocupado cargos de elección popular, así dicho partido entra en una nueva dinámica, acorde a los tiempos que se viven, donde la ciudadanía pide “cuadros” diferentes, en mira a la elección del 2018.

Después de su registro, varios actores de la política nacional hablaron sobre la inminente candidatura de Meade, uno de ellos fue Andrés Manuel López Obrador, el cual, según describe el editorialista del Financiero, Pablo Hiriart, perdió la quietud y la “bonhomía” de abuelito que le quisieron dar sus publicistas y regresó a ser el político colérico intolerante y grosero contra los que no piensan como él o no se le suman.

AMLO, lo catálogo de “títere”, “pelele” “corrupto”, “deshonesto” tal cual lo ha hecho cuando algo no le parece o ve que no corresponde a sus intereses, la misma historia de siempre.

Es de todos sabido que López Obrador se intimida ante un entrevistador que le empiece a preguntar de su vida en general, de sus viajes, de su sueldo; sólo acepta hablar con quienes piensan como él. Al periodista que lo cuestiona, lo agrede, porque en el fondo casi todo enojo es miedo, así lo describen los psicólogos. ¿Deshonesto Meade?...

Otra mentira. Y muy fácil de comprobar, amable lector, que digan ambos, López Obrador y Meade, de qué han vivido en los últimos 10 años. Que en una entrevista nacional lleven sus recibos de ingresos y sus comprobantes fiscales, sencillo, ¿no?

Esa prueba la pasa Meade y no López Obrador. Por eso está colérico, iracundo, furioso. Enfrente tiene a un rival que lo supera en estatura ética. Se le cae su bandera principal.

López Obrador arrancó su campaña contra Meade con varias mentiras: “ni con la abrumadora campaña mediática del destape, la mafia del poder pudo colocar a Meade en segundo lugar. Además de honestidad le falta carisma”, la misma historia.

Como menciona Pablo Hiriart: “A ver. Eso de que no está en segundo lugar lo tomó de la encuesta publicada por el diario Reforma, que en su primera plana pone a Meade un par de puntos debajo de Ricardo Anaya. Es decir, en tercer lugar, sin embargo, esa encuesta, como informa el diario en páginas interiores, se levantó antes del destape de José Antonio Meade”. Y también lo acusó de traer una “abrumadora campaña mediática” con su destape.

Pero lo que se le olvida López Obrador es que si alguien ha tenido una abrumadora campaña presidencial en todos estos años ha sido él mismo, quien ha captado la atención de los medios porque es el único candidato presidencial en campaña.

Ahora si Meade está en todos los medios de comunicación es porque es noticia que el PRI lleve a un candidato ciudadano, lo que nunca había ocurrido en la historia de ese partido, tan sencillo.

Creo que el discurso de AMLO ya cae en lo ridículo, lo usó con Fox, con Peña, pero cada vez se cae en pedazos, ya no son esos tiempos y eso es lo que le tiene miedo “guelito”, de ahí que Meade, hace la diferencia.
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