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04 Octubre 2018 04:00:00
Medicamentos y sus precios
Por Jesús Carlos Mena

Padecer una enfermedad grave y no tener un seguro de gastos médicos mayores es tanto como una sentencia de muerte. Los costos de los fármacos representan el veredicto: el desahucio del paciente.

Tener la membresía del IMSS, ISSSTE o Seguro Popular tampoco es garantía de nada. Y es que a las instituciones de seguridad social el dinero no les alcanza para comprar la cantidad de medicinas necesarias para los padecimientos crónico-degenerativos. Pero estos son casos extremos. Cuando usted o yo vamos a una consulta médica y nos recetan medicamento de patente, cotizamos en la farmacias que conocemos y cuando nos dicen el precio, nos vamos de espalda y hasta la cartera se achica. Entonces nos vamos a las farmacias del doctor Simi, en donde el valor de los fármacos es tres veces menor y el dinero que se lleva en la bolsa o cartera alcanza y hasta sobra.

Los laboratorios invierten en promedio unos mil millones de euros en el proceso de creación de un medicamento, según la consultora KPMG, lo que significa que el valor de una sustancia médica para el ser humano tendrá un costo elevado al momento de salir al mercado. Y lo que realmente aumenta el costo es el hecho de que 90% de los medicamentos que comienzan a probarse en las personas no llega al mercado porque no es seguro o es ineficaz. Esto significa que el precio de un medicamento de patente tiene implícito una carga de fracasos asumidos en la investigación. Así que el primer precio que se asigna a un medicamento de avanzada al salir al mercado se cotiza en dólares y euros, lo que significa que en México el valor será más elevado y prohibitivo para un enfermo con una limitada capacidad económica.

Ese primer costo del fármaco estará vigente por un periodo de 10 años en el cual ajustará su valor al alza conforme al proceso inflacionario y la relación peso-dólar o peso-euro. Así que el laboratorio que emite el medicamento de entrada tiene un periodo de 10 años para recuperar su inversión y obtener las ganancias respectivas, lo que significa que aplicará el mayor de los costos al medicamento a costa de la salud de millones de personas en el mundo.

Después de los citados 10 años, la sustancia activa o la molécula contenida en el medicamento digamos que es de dominio público y se convierte en un medicamento genérico cuyo valor disminuye de manera dramática. Al ser genérico, el precio de un fármaco es posible encontrarlo con un valor muy al alcance de la población con recursos limitados, caso en el que está 90% de la población mexicana.

Pero las firmas farmacéuticas no dejan escapar el dinero de los clientes después de los 10 años que tuvieron para recuperar su inversión y obtener sus ganancias, crearon una farmacia de genéricos a través de la cual venden su propio medicamentos a precios bajos y ahora la firma tiene bajo su control el medicamento de patente y el genérico, de manera que sus ingresos continúan.

No obstante, debemos de considerar que en el caso de un medicamento de patente o genérico el precio final al público incluye la tarjeta del ahorro o el de un monedero, entonces ¿cuál es el precio real de una medicina? Según una breve conversación con un socio de una empresa instalada en Ramos Arizpe dedicada a la producción de medicamentos, desde la creación de un comprimido hasta que está en su caja y distribuido en la farmacia, el medicamento genérico cuesta de 8 a 15 pesos según su proceso total, así que todo lo que supere ese valor es ganancia pura. De manera que cualquier individuo que con receta en mano acude a una farmacia está expuesto a pagar tres conceptos diferentes: el valor original del medicamento, el precio con una tarjeta o monedero de descuento, y el valor máximo al público. La industria farmacéutica nunca pierde.
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