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Verónica Marroquín
Verónica Marroquín
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27 Mayo 2018 04:00:00
Mejor platiquemos frente a frente con un tintito, que por WhatsApp, ¿no creen amigos?
MIS QUERIDOS AMIGOS, les saludo con mucho gusto, agradeciéndoles las felicitaciones y bendiciones que, por motivo del 10 de mayo y mis nueve años de nueva vida, recibí de ustedes mis apreciados lectores, que siempre me honran, regalándome unos minutos de su apreciable tiempo. Muy bendecida de poder seguir sana, feliz, con mis seres amados, donde Dios disponga, por ahora aquí seguimos, mañana Dios dirá.

Hoy, si me permiten, les quiero proponer lo siguiente sin mayor preámbulo: qué les parece si MEJOR PLATICAMOS FRENTE A FRENTE CON UN TINTITO, QUE POR WHATSAPP, ¿NO CREEN? AMIGOS. Creo que la mayoría en algún momento nos hemos dejado llevar por esta aplicación que si bien sirve de mucho, como un medio de comunicación rápida y breve, creo que hemos abusado, es decir, en lugar de usarlo para ponernos de acuerdo para ir a tomar un café, o ponernos de acuerdo dónde y la hora de la junta que tendremos, o que hay cambio de planes, o qué sé yo. Algunos escriben toda la información por ese medio, y luego hay malos entendidos, porque cada quien lo interpreta diferente.

Hay que disfrutar de un rato con los amigos y familia, estamos invirtiendo ese valioso tiempo en un aplicación que repito es útil, pero se nos está yendo la vista, lo más amado, y la vida en el mentado WhatsApp. Mis padres y con justa razón, dicen que vienen, pero están en el celular. Gran verdad, y que pena, ese tiempo tan valioso con mis padres, sin duda querré recuperarlo y tal vez ya no estarán. Mi propósito es darle prioridad a quien está frente a mí, sin demora.

En la mañana que despierto a las 6:30 ya tengo como 200 o 300 mensajes de diferentes grupos, y amigos. ¿Qué?, ¿no duermen? ¡Porque mandan muy noche mensajes y en la mañanita otra vez! Lo cual, por un lado agradezco que me tomen en cuenta y se acuerden de mí, pero por otro, es imposible leerlos todos por supuesto, aparte de que ni tengo tiempo para leerlos, yo la verdad lo uso como una herramienta de trabajo breve, pero jamás supliría una ida con mis amistades a platicar a un café, que seguir en el mentado chat.

Sí es una locura esta aplicación que, en lo que a mí respecta, tengo el firme propósito de usarlo cada vez menos, inclusive ya he empezado, y una de mis hijas se enoja porque no le contesto, pues la verdad aunque pareciera, no tengo el tiempo de ver todos los mensajes que me llegan, veo los urgentes, mis hijas obvio son mi prioridad, así como los de trabajo también.

Sí hay algo interesante para compartir pero con discreción, ¿qué quiere decir esto? Que no mandemos cada minuto un meme, o lo que sea, es una saturación impresionante, los invito a moderar nuestros envíos por este medio, y si es urgente, hacer una llamada, y no enojarse porque no se contesta el WhatsApp, nadie está obligado a contestar el mensaje en cierto tiempo, ni a contestarlo. Mis tiempos no son tus tiempos, escuché decir a un amigo, cuando una chava le reclamaba. Puede ser que nos pongamos de acuerdo con alguna persona en particular y que sí te interese estar en comunicación porque no está en tu ciudad, pero no ser esclavos de los mensajes.

Veo en terapia, aunque ustedes no lo crean, este tipo de problemática, hay personas impacientes e intolerantes, que se enfurecen porque no reciben la respuesta a su mensaje, y la verdad, es que debemos entender, que si es urgente, es mejor hacer una llamada, y si no contesta tampoco, es sencillamente porque está ocupado, y no pudo contestar en ese momento, punto. Sencillo, ¿no creen? Puede estar manejando, estar trabajando con niños (en mi caso por las mañanas), luego comiendo, haciendo filas en el banco, en terapias, descansando un rato. En fin, todo eso requiere de toda tu atención, y no te es posible contestar, si es una urgencia insistirán y volverán a llamar seguro, finalmente uno sabe cuándo es llamada urgente e importante, o puede esperar a que realmente puedas regresar la llamada. Hay días como el de hoy, que no tuve tiempo, ¡tengo una vida fuera del celular! Y luego las palomitas azules ¡ff! Vez el mensaje, dices después contesto, no es nada urgente, y se te pasa porque andas trabajando y ocupado en vivir la vida acá afuera, en la realidad, donde convives, miras a los ojos, vez su expresión en el rosto, escuchas su voz, miras los gestos, abrazas, acompañas, ves llorar, consuelas, ríes, besas, platicas. Jamás suplirá un mensaje a tener enfrente a alguien, y más si es querido para uno. Hace rato llegué de caminar por una bella plaza con un aire fresco divino, donde a veces coincido con mi hija Andrea que pasea con su perrito y con otra querida amiga Erikita, y bueno, escuché cuando una niñita de unos 5 años le decía a su mamá: mamá ya bájate, siempre estás en el WhatsApp, ya se hizo de noche. Yo todavía di unas cuatro vueltas más y después de media hora más o menos, se baja por fin la señora a jugar al parque con su hija, ignoro la causa de que estuviera en el WhatsApp. ¡Cuántas veces mis hijas se han acercado a mí y yo he estado igual! Nunca es tarde para rectificar. ¡Una gran disculpa a mis hijas y mis padres!

VIVIR MÁS, CON MENOS MENSAJES, MIRAR HACIA EL FRENTE, A NUESTRO HIJO, A NUESTROS PADRES Y AMIGOS. NO HACIA ABAJO, HACIA UN CELULAR, ESTE NO NOS NECESITA, NUESTRA FAMILIA SÍ Y MUCHO, ESTEMOS PARA ELLOS.

Un abrazo, hasta la próxima , Su amiga Verónica, Diosito por delante.

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