×
Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
ver +
Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

" Comentar Imprimir
30 Enero 2019 03:53:00
Meta Petrolera
Una de las grandes apuestas del presidente Andrés Manuel López Obrador es aumentar la producción de petróleo crudo. “Es un reto, un desafío –dijo en Ciudad del Carmen el Carmen el 15 de diciembre al presentar el Plan Nacional de Hidrocarburos– porque de un millón 750 mil barriles diarios tenemos que lograr una producción de más de 2 millones 400 mil barriles diarios a finales de sexenio.”

Esta es la razón principal por la que no ha cancelado hasta ahora la reforma energética, a pesar de que ayer reiteró que “fue un engaño”. Cancelar inversiones privadas en petróleo, cuando el Presidente se está poniendo una meta de aumento de la producción de 37% en seis años, no parece buena idea.

“Es un plan bastante realista” dijo el presidente en Ciudad del Carmen. “El año pasado se perforaron muy pocos pozos. Ahora 117 es el programa, tanto en tierra como en aguas someras”. Ayer se corrigió a sí mismo y afirmó que serán 150 los nuevos pozos.

No sé quién le haya sugerido al Presidente que el plan es realista, quizá algún ingeniero agrónomo. En contraste, un ingeniero geólogo con décadas de experiencia en la industria petrolera me dice: “La meta de subir la producción a 2.4 millones de barriles diarios de petróleo es absolutamente inviable si no se desarrollan hidrocarburos no convencionales”.

Estos se obtienen principalmente de rocas de lutitas por medio del fracturamiento hidráulico o fracking. El problema es que López Obrador ha descartado esta tecnología por razones ideológicas. Pese a lo que se piensa, “Pemex lleva usando el fracturamiento hidráulico desde los años 60 con buenos resultados”. El aumento de la producción de gas en la cuenca de Burgos fue producto de este procedimiento y lo mismo ocurrió en Chicontepec.

El fracking permitió un aumento de la producción de crudo en Estados Unidos, principalmente en lugares con una estructura geológica similar a la del norte de México, de 5 millones de barriles diarios en 2008, a 10.9 millones de barriles en 2018. No sería, por lo tanto, inusitado subir la producción mexicana 37% en seis años. El problema surge cuando se restringen las formas de producción por razones políticas.

El propio presidente ha declarado: “Vamos a invertir donde sabemos que hay petróleo y que nos cuesta menos extraerlo. Ahora vamos a invertir en explotación, en perforación de pozos, en tierra y en aguas someras de Veracruz, de Tabasco, de Campeche”.

Esto significa que no solamente no buscará más inversiones en aguas profundas, para las que se necesita inversión privada, sino tampoco en hidrocarburos no convencionales.

“No se ha producido un solo barril de petróleo” por las inversiones privadas, dijo ayer López Obrador. Quienes apoyaron la reforma energética “no nos han ofrecido una disculpa”. Quizá en esto también ha sido mal asesorado el Presidente. La prospección y desarrollo de campos de aguas profundas, como los que se han licitado, pueden llevar entre cinco y seis años e incluso no fructificar. Nadie podía esperar producción en dos años o menos.

Todavía hay campos viables en tierra y aguas someras, pero para lograr el aumento de producción que desea López Obrador y mantenerlo se requiere producción no convencional y de aguas profundas. Esta es la forma en que Estados Unidos ha logrado el milagro de convertirse nuevamente en el mayor productor del mundo. México no puede cerrar los ojos a la experiencia ni a la opinión de los especialistas.

BAJA A PEMEX

Fitch Ratings bajó ayer la calificación de la deuda de Pemex de BBB+ a BBB- y le dio además una perspectiva negativa. Dice la calificadora que en 2018 y 2019 Pemex registrará un flujo de efectivo negativo de entre 3 mil y 4 mil millones de dólares.
Imprimir
COMENTARIOS



5 6 7 8 9 0 1 2