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Yuriria Sierra
Yuriria Sierra
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15 Agosto 2015 04:00:33
México-Chile: 25 años
Hace días hablamos de la importancia de las relaciones diplomáticas de cualquier país, lo hicimos tras el anuncio de que Miguel Basáñez será el nuevo embajador de México en Estados Unidos. El nuestro es un país que siempre ha dado la importancia debida a estas relaciones, sobre todo cuando hablamos de países latinoamericanos.

Porque somos el puente natural (no sólo geográfico, sino político y económico) con el país más poderoso del mundo. Pero México ha sido siempre una relación estratégica para los países de América Latina, y los lazos diplomáticos con alguno en la región se han roto en situaciones límite.

Se cumplen 25 años del restablecimiento de las relaciones entre México y Chile. En 1973, Luis Echeverría rompió lazos con el país sudamericano como respuesta al golpe de Estado que derrocó a Salvador Allende. Fue hasta 1990, casi 20 años después, que la relación fue recompuesta y se hizo con éxito; en 1998, ambos países se convirtieron en socios exportadores, gracias a un tratado de libre comercio. Somos, además, los únicos países latinos miembros de la OCDE.

Cuando sucedió el golpe de Estado, nuestro territorio se convirtió en refugio de cientos de chilenos que escaparon del régimen. Un pasado así no puede más que significar un presente y un futuro que aseguren que ambos países están dispuestos a trabajar en conjunto para hacer de sus territorios zonas de progreso que, afortunadamente, son y serán ancla para toda la región. Por algo también se han hecho con Colombia y Perú, del bloque comercial Alianza del Pacífico.

En la celebración, 25 años, Peña Nieto recibió en visita de Estado a la presidenta Michelle Bachelet. La llegada se da no sólo en el marco del aniversario diplomático, sino para fortalecer la relación con la firma de varios acuerdos en materia educativa, turística, comercial, cultural y científica. Esperemos que pronto rinda frutos. Que nuestra relación bilateral no vuelva a verse pulverizada por situaciones tan extremas como las vividas hace un cuarto de siglo. Ni México ni Chile (ni ningún otro país) merece empeñar ni empañar su potencial compartido por el indebido proceder de alguno de sus gobernantes.

El caso de Fernanda. Fernanda y Juan Manuel tuvieron un matrimonio marcado por la violencia. Tuvieron una niña, Valentina, quien tiene 6 años. Las agresiones físicas hicieron que Fernanda pidiera el divorcio. Se le otorgó guarda y custodia de la menor, la patria potestad la ejercen ambos padres. Valentina vivió sólo con su madre tres años y medio hasta que Fernanda decidió rehacer su vida, lo que afectó a la menor, así que le pide al exesposo llevarla con un sicólogo, debido a cambios en su comportamiento. Lo anterior enfureció a Juan Manuel y decidió vengarse, aprovechando los contactos e influencia de su hermano (Juan Manuel es hermano del delegado en Cuajimalpa, Adrián Rubalcava), se presentó con su hija ante el Ministerio Público de Asuntos de Menores, hizo que Valentina declarara contra su madre. Dicha declaración se realizó sin cumplir con los protocolos adecuados para la toma de declaraciones de menores de edad. En ese entonces, Valentina tenía 4 años, por lo que la declaración debió tomarse con un sistema llamado “Antenas”, inventado por una de las sicólogas mejor preparadas en temas de violencia infantil, Julia Borbolla. Así, Juan Manuel ganó instancias, demandó la patria potestad y la guarda y custodia de Valentina. Gracias a denuncias públicas, Edgar Elías Azar cambió a la juez del caso; con nueva cabeza al mando se le otorgó la guarda y custodia provisional a la madre, lo que no fue bien recibido por Juan Manuel Rubalcava, quien gracias a sus “influencias” logró una suspensión provisional del fallo para no entregar a la niña. Esta situación ya llegó a los ministros de la SCJN, quienes investigan los hechos. El 17 de agosto se realizará la audiencia constitucional en la que se deberá resolver la suspensión definitiva del fallo, que regresaría a Valentina con su madre. Hay demasiadas pistas fundadas de las graves irregularidades con las que se ha llevado este caso, que sirve para evidenciar cómo la justicia, a veces, se trabaja por relaciones de poder y no por la verdad. No es la primera vez que se conoce un escándalo de corrupción y violencia, por parte de los hermanos Rubalcava. Lo peor, lo más doloroso, el bienestar de una menor está en juego. Se necesita ser demasiado vil para jugar con eso.
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