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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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16 Junio 2018 04:00:00
México polarizado
Al momento de escribir mi colaboración de hoy, me siento con sentimientos encontrados, que van desde la desilusión, el coraje, la impotencia, el dolor.

Esa mezcla de sentimientos es producto de la situación en que se encuentra este maravilloso país llamado MÉXICO.

Un país que tenía todo para convertirse en una potencia, en un líder a nivel mundial. Con una riqueza propia en sus recursos naturales, en sus tradiciones, en su Historia, en sus valores tanto sociales como familiares.

¿A dónde se llevaron ese país que muchos, tanto amamos?

Lo que más me duele, no es la riqueza que nos han robado los cínicos y traidores a la Patria, sino como está el país inmerso en la violencia, en la polarización, donde parecería que todos estamos contra todos.

Donde una opinión diferente puede no ser aceptada porque alguien cree tener la verdad absoluta.

Este proceso electoral está dejando un desagradable sabor de boca. Es una contienda que se ha caracterizado por, más que en ofrecer propuestas reales y convincentes, en lanzar acusaciones, donde la palabra “corrupción” ha jugado un papel importante.

Las corruptelas y las complicidades no es nada nuevo; es lo que tiene al país en las condiciones que se encuentra y todos lo sabemos. Creo que ningún candidato se ha salvado de ser señalado; por eso todos ellos han quedado de alguna manera, exhibidos.

Lo hemos visto en los debates, donde se han escuchado más descalificaciones entre los participantes que el cómo le van a hacer para sacar al país de la violencia, de la pobreza. Cómo devolverle a la seguridad social los elementos que se requieren para satisfacer la enorme demanda que la población, exige.

Hemos escuchado una serie de propósitos, de intenciones, que según creo va a ser difícil de cumplir. Además, las pretensiones de un candidato de regalar dinero como si fuera un Santa Claus, me parece algo verdaderamente pretensioso.

Sin embargo, lo sabemos, así son las campañas; están diseñadas para echar mentiras, total, habrá quien se las crea. Porque una cosa es andar pidiendo el voto y otra muy diferente, gobernar.

Ya lo hemos visto en otras ocasiones, por eso estamos como estamos.

Duele, eso sí, que viendo cómo se encuentra el país, haya individuos que “le echen más leña al fuego”, aprovechando el malestar colectivo -que es muy legítimo y real- para ofrecer un discurso que ha encendido los ánimos.

Los problemas de México los conocemos todos. El país lo que menos necesita es que le digan cómo está, sino que se ofrezcan soluciones.

No es con programitas sociales diseñados para captar “simpatizantes” más que para dar solución a situaciones de pobreza. No es construyendo un hospital para luego ser abandonado porque no hay recursos ni humanos ni materiales. No es perdonando el daño patrimonial causado a la nación por traidores, como se va a recuperar la confianza.

Se requiere de más, mucho más, que simples palabras.

Duele saber que la violencia está ya en todas partes; que ha tomado las calles sembrando el miedo y creando inseguridad a nuestro paso.

Me preocupa el grado de violencia que prevalece en este México nuestro, donde el respeto a la vida humana está ausente. Me preocupa la frialdad con que se priva a candidatos la oportunidad de llegar al final de la contienda electoral.

Tal como sucedió con Fernando Purón Johnston, un joven político con aspiraciones, con verdadera pasión por lo que hacía; servir. Un político, pero más que nada un ser humano realmente comprometido con su ciudad de la que fue presidente municipal y quien, durante su gestión administrativa, ofreció muy buenos resultados, al igual que en los cargos que ocupó.

Con tristeza observamos que se incrementa el número de candidatos asesinados, de diferentes colores partidistas, en un afán quizás de sembrar el miedo y el terror entre los ciudadanos.

Duele ver como lo que debió ser un proceso electoral limpio, donde los actores políticos ofrecieran propuestas que puedan conducir a la transformación del país, haya quien aprovecha la indignación existente, el repudio hacia un sistema de gobierno que ha empañado la democracia con corruptelas verdaderamente escandalosas, para ser considerado el único que puede transformar a México.

Cuando deberíamos sentirnos privilegiados por tener aún procesos electorales que nos permitan elegir sin presiones, se ha utilizado el tiempo en promover incertidumbre y resentimientos y hasta odio. Y lo más lamentable que ese odio llegue a convertir en víctimas a quienes lucharon por la seguridad de su ciudad, como lo hizo Fernando Purón en Piedras Negras.

México no necesita enfrentamientos, rencores sino hoy más que nunca requiere que todos permanezcamos unidos a pesar de nuestras diferencias ideológicas o preferencias partidistas.

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